El silencio sexual (2003)
me importan un bledo todos esos jóvenes que quieren
alimentarse
de mi poesía sin pagar una tasa mínima de entrada
capitaneados por cualquiera que me da dinero ahora por
lo que no fue entonces
no me importan estoy de cara no de espaldas
a las ráfagas fuertes de viento
me importan un bledo todos aquellos tontos y listillos
que me volvieron invisible en un solo movimiento sexual
todos los que dejan caer los objetos de las manos a mi
alrededor
tal vez un silencio mayor ser la última
entrada al mundo útil tal vez esté aquí como un ángel
que flota imperturbable sobre la superficie inmóvil de
la tierra
el último grito es otro ángel
lo que he escrito es otro ángel
ningún ángel puede reemplazar a otro ángel
empujo mis pechos en la tierra
me saco el útero hacia fuera
me penetro a mí misma con torpeza
porque no tengo ningún ejemplo parecido en mente al que
dedicar el recuerdo pesimista de este poema
invoco al padre muerto sobre cuyo cerebro he alzado
la tumba de la bandera decadente de mi familia
soy un ángel sexual
Autorretrato
en la capital de un país
con fronteras cada vez más inciertas
(no) debo llevar
ropa color plomo
mate elegante académica
porque soyvieja. soyinocente. Soyautista
estoy más enferma que un enamorado
al borde del suicidio.
«hay que dejarla fuera de combate», dirían
nuestros grandes poetas.
unos cabrones natos.
¿cómo se las ingeniaron sus madres para hacerlos así?
una nointerpretación cada vez más incomprensible.
un nolugar cada vez más aislado.
un nobunker con las puertas y las ventanas tapiadas.
una nopoesía cada vez más oscura.
TRADUCCIÓN
DEL RUMANO CORINA OPROAE
Tomado de:
https://casabukowski.com/poesia/poesia-europea/angela-marinescu-traduccion-del-rumano-corina-oproae/
SIGNOS DE UN DETERMINADO PODER
Bajo el cielo, bajo las manos, bajo el sexo
sin pecado, con ojos ojerosos y labios suaves,
repites tu crimen. la noche se acerca,
la ventisca vertical me recuerda el honor que destruye.
escribo en una lengua que solo yo conozco,
es la lengua que dibuja palabras,
se insinúa en el tiempo
y lo sustituye por los signos ocultos
de un Poder ajeno a mí
del que no me desprendo.
encontremos, aterrados, las letras que acechan
entre las ruinas de la casa de paredes blancas,
todavía.
EL GRIEGO QUEMADO
Nada me parece demasiado; tal vez una mano que
reemplaza a la melancolía; y la mano interior,
infinita.
el griego quemado cuya sandalia permaneció intacta
en el fuego que sonaba abatido como una guitarra.
Señor, en el frío que se deshilacha busco el júbilo.
incité mi fracaso, la poesía y la muerte; incito
ahora mi sangre, mi pelo negro y mi piel.
sin cielo con el cielo delante.
sin amor con el amor delante.
la huella que tú conviertes en animal de presa.
sigo tus pasos con ojos sombríos de odio.
oscuridad en plena luz.
noche en el alba que nace.
noche y oscuridad en las palabras;
solo en mis palabras.
EL PABELLÓN DE LOS LOCOS
De camino al pabellón de los locos
llevo sangre en las plantas de los pies
y mi enajenación no puede ser más honda.
Señor, ya no puedo creer. olvidé
lavar la sábana negra que me oprime.
soy la hermana de Lázaro, que ya no resucita.
para mí solo hay sombra.
para mí solo hay locura.
blanco como la cal es el pabellón que amo como a mí
misma.
allí la droga. allí la violencia. allí el sexo. allí
las palabras.
al sol, un perro duerme tranquilo
a los pies de un loco, de un amo, que canta.
VOTOS
La monja rompe sus votos;
ahora comienza la masacre y el miedo.
ser lo que no eres no es fácil.
pero ser lo que has llegado a ser es terrible.
un ángel visible me corta el paso.
un ángel invisible
me da el vaso de hierro
para llenarlo de sangre.
un ángel enfermo me dice
que el amor y el odio no tienen fin.
llegará el día en que dibujaré las palabras que
ya no puedo pronunciar.
Tomado de:
https://www.zendalibros.com/5-poemas-de-el-parque-de-angela-marinescu/
Estoy sorda y muda
estoy sorda y muda
porque escribo
estoy ciega y tengo la lengua rota
porque escribo
no puedo hacerte el amor
porque escribo
no puedo sentirte
porque escribo
me he quedado sin
sangre
porque escribo
sólo el diablo muestra su rostro
esculpido
en la oscuridad de la noche
porque escribo
sólo el diablo destruye
la poesía
que hay en mí
porque
escribo
Tomado de:
https://rumaneando.wordpress.com/2016/04/26/estoy-sorda-y-muda-angela-marinescu/
Fuga postmoderna III
Entré en la poesía por la puerta de atrás
con una sonrisa solitaria.
salían de debajo de mi falda, como trapos,
los grandes temas, como la enfermedad.
hacía tiempo que me rondaba la enfermedad y se había
cobijado
en mis pulmones y en mi alma.
mis pulmones y mi alma están enfermos.
escupía sangre en las paredes de la casa, salpicaba
las ventanas con nubes de sangre
y quería entrar por la fuerza en tu jardín.
por mis venas se deslizaban las sierpes teutónicas
del bacilo devorador de tejido pulmonar
pero yo te deseaba y me estremecía en mis propios ojos
ante los ojos de la muerte.
¿podrías intentar disipar la duda que hay en mi alma
como si fuera una pequeña carroza de oro
que encierra a la reina de tu alma?
¿podría deslizarse esta carroza delante de mí
justo cuando el cielo se oscurece y, enloquecido, deja
caer relámpagos?
Señor, ahora paso por alto cualquier indulgencia
cualquier ley e incluso
el temblor fijo en tu ojo izquierdo
cuando cierras el ojo derecho
con una voluptuosidad sin igual.
te paso por alto a ti. paso y paso.
¿por qué tomarte en cuenta si incluso
dicen que eres una gran ausencia?
pero esta ausencia llega como una oveja, como un rebaño
de ovejas,
como un tren repleto de animales atrapados entre placas
grandes de piedras
y se arroja, solo una vez, a mis pies.
Señor, qué placer cuando la oveja se deja caer sobre su
panza
y la frota contra mis piernas.
en la puerta de atrás de la poesía colgué diademas
de flores perfumadas
y pieles de animales recios, despellejados. adorné
como pude esa puerta
la unté con un lago profundo y me fabriqué
un sistema de espejos
en que mi cabeza parece estar separada del cuerpo y
está,
así, con los ojos desorbitados,
por encima de la puerta.
se me petrificó la cabeza sobre la puerta barnizada
con un lago profundo.
se me petrificó la sangre en la cabeza.
se me petrificó el ojo mientras miraba.
se me petrificó la mano mientras trabajaba.
se me petrificó la poesía.
si hay poesía, entonces tu espada pende
sobre mi cabeza petrificada,
con los ojos desorbitados y petrificados y con la boca
petrificada.
la luz se desliza por debajo de la puerta, viene,
se junta y así ruge; hagas lo que hagas
por mucho que huyas, por mucho que busques, eres una
idiota
(metafísica) que sufre intensamente.
quieres dejar de escribir, quieres ser, nada más,
pero, precisamente por eso, te digo, tienes que
escribir
para ser y ser para escribir.
tú eres la carroza de oro detenida delante de mi puerta
petrificada.
tú eres el mantel reluciente, negro,
con borlas,
de la habitación del medio. tú eres la casa de dentro
de la puerta.
y dentro de la puerta, estoy yo.
o dentro de mí, está la puerta.
está clavada, bien abierta de piernas,
con un arma en la mano.
está bien segura de sí misma y se sostiene en mí.
eso es lo que pensaba mientras, petrificada, la cabeza
miraba embobada hacia adentro...
Fuga postmoderna VIII
Mis poemas son largos a veces,
la longitud no es necesariamente sinónimo de valor.
pero sí de fuerza, de desespero, de imposibilidad de
controlar
tu expresión hasta el final,
del deseo de decirlo todo, sí. yo quiero decirlo todo,
sé que no es posible
pero precisamente por eso.
cómo podría sugerir en un poema corto
que me gustaría (de manera dolorosa y dulce)
tener sexo de hombre, jugar, penetrar
los cerebros de elli, de ioana
de Adelina, de Irina, de Nicolita, de Daniela
y otra vez de Irina.
dejarles agujeros en las sienes, que me conozcan,
que sientan cómo arrojo sangre
directamente a su cerebro pequeño y sensible.
como el sexo de un gato.
que griten de dolor cuando retiro
de su cerebro mi lápiz lleno de
cilios ásperos, pero también deseo penetrar a s.
cuando penetra a Irina
la de las gafas, la mimosa púdica, flor de interior
moldava pusilánime,
moldava blanca con su prado alargado
en el campo encadenado de centeno, penetrarla
justo cuando s. la conoció,
en las ferias de libros ocultos, siempre falsos,
siempre tímidos y terriblemente postmodernos.
¿Señor, soy yo postmoderna?
córtale la boca al que mienta
con tu sierra celeste, pon esa boca
en la tierra, aguántala y entiérrala
como una raíz y luego, zas,
córtala, que desaparezca la mentira.
Señor, mi camisa es ya tan fina que se ha vuelto
mi piel, es como si
estuviera desnuda, tengo el lápiz en la lengua,
la lengua en el corazón y el corazón
en la coronilla. y la cabeza así adornada estalla
en el cielo, el fuego de mi cabeza
se esparce, aturdido en un baile
sin pasos contados, no hay nada en este baile
que sea contado, determinado, arreglado,
clasificado, antiguo. Señor, todo es nuevo,
me da asco tanta cosa nueva, me da asco
tanto comienzo sin fin, tanta
muerte sin muerte.
me da asco ser perversa… me da asco
ser obsesa, me da asco
estar demasiado cerca de Ti, intenta
iluminarme a mí con la luz
de este poema, verás tú también cómo nada
llega hasta mí.
cómo forcejea la luz como un gato que arrastra
su trasero por tierra,
como un gusano azul que come tierra,
como una rata que respira tierra.
mira tú también, señor, que yo no tengo ninguna
oportunidad.
que venga Adelina que venga Irina que venga Sergiu
y que asistan a mis forcejeos amorosos.
que ellos lloren, que yo me salve.
y ya no veo otra cosa que el cordero, como un fuego
que avanza hacia mí.
De Me como los
versos (Godall Edicions, 2024)
Tomado de:
https://aullidolit.com/dos-poemas-me-como-versos-angela-marinescu/
de este cuchillo brota metal
de este cuchillo brota metal
cuando te amo
del árbol inmóvil brota madera
cuando te amo
del asfalto brotan fulanas
cuando te amo
del agua brota fango
cuando te amo
y te amo porque no sabes que te amo
porque no sabes lo que me gusta de ti
porque no puedes imaginar
lo que yo imagino cuando te miro
a la cara como a un enemigo
porque me cuesta no tocarte
pero no te tocaré nunca
ni siquiera en el infierno y ni siquiera aquí
en este camino tan conocido
que puedes enloquecer
porque tú estás
solo al principio
yo estoy
solo
al final
***
El poema de más abajo
madre, siento tu respiración en mi nuca.
soy, de alguna forma, tu creación.
soy, de hecho, cien por cien tu creación.
fuiste una extraterrestre
que me obligó a ser intraterrestre.
penetré, con todas mis fuerzas, cualquier cosa.
poesía postmoderna, poesía lúdica, poesía técnica,
poesía postcoital, poesía aterciopelada y poesía
críptica,
la de las grandes mentes atiborradas de información
abstracta,
llegada en forma de rayos tóxicos y radioactivos
de la zona crepuscular.
no me impresionan
porque soy discapacitada,
como tú.
fui un obstáculo
programado por ti, madre.
pusiste a prueba mi tedio y mi furia.
el único hombre que he aceptado como hombre
ha sido Alex,
porque lo hice contigo, madre,
de la espuma de un mar negro como el alquitrán.
estuviste siempre entre mi poesía y yo y por eso
los que se empeñaron en buscar, en mis noches
de muchacha enferma, lágrimas de piedra en mi poesía de
piedra,
no encontraron nada.
a nadie he querido tanto como te he querido a ti,
porque nadie me ha dado la posibilidad
de mamar la leche nutritiva,
como la mamé de ti,
hasta la extenuación.
a nadie he maldecido como te he maldecido yo a ti,
solo contigo me he peleado como una gitana, madre.
lo vulgar que he llegado a ser contigo, madre.
ahora, que ya no estás, me siento tan inútil,
como un perro aguardo
sobre tu tumba
y aúllo a la luna, cada vez menos fuerte.
***
me decías «mi cuerpo es político»
y luego te dormías exhausto
el trabajo es política
y me metías a la fuerza pan salado en la boca
y sobre mi lengua roja como una flor carnívora
como la flor del desierto del Sahara
«la manera en que la sal extrae la humedad de las
cosas»
es una cuestión política
la sal es el nazismo esencial de la saliva y la sangre
es el comunismo y el totalitarismo
de pétalos interesados en la velocidad de las flores
alrededor de los ataúdes sombríos
la sal es la muerte
la sal es la única sustancia sin defecto
entonces, entiérrame en sal
para convertirme en una ciega
que ve su propia subpoesía
el nudo se está tensando
Tomado de:
https://www.zendalibros.com/4-poemas-de-me-como-los-versos-de-angela-marinescu/

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