jueves, 15 de enero de 2026

POEMAS DE JORGE ENRIQUE ADOUM - PARA ESTOS TIEMPOS OSCUROS -



Conspiración

 

Dormimos demasiado, se nos quedó el crimen

de otro tiempo olvidado en los armarios

de la noche, y hace cuánto habrán muerto

los madrugadores padres iracundos.

Es hora

de gritar por la escalera, por el candado

de esta historia, casa de huéspedes

donde se paga por adelantado, en qué

sótano están las ropas furibundas

de los mártires, en qué alcuza clandestina

su vinagre de varón desvanecido.

Baraja,

corta, quita al rey intruso y a su sota

de nuestro naipe pobre, háblale de Bonaparte,

haz trampa, para que puedas odiarlo

todo el día. Porque sólo nos queda

lo que no tenemos, y una larga viudez

en las arenas.

Contraseñas, mediciones

del furor agrupado y el azar, profecías

como fogatas vivas bajo la lluvia: hay

una sola mujer en el descanso, guarda

la puerta de indecisión y sus bisagras,

para adentro, celadora de nuestro voto

cejijunto.

Será hermosa la ciudad,

su álgebra nueva en el cuaderno

del emancipado. Su campana acarreada.

Su díscolo aguacero. Su adoquín. Su linterna.

 

Hablo sólo del alba, voy de apuro en voz

baja, no sea que nos oigan y atardezcan.

 

 

(De "Las ocupaciones nocturnas",

en Los cuadernos de la tierra)

 

 

No es nada, no temas, es solamente América

 

 

 

Cuando supe

(Porque yo soy así, aquel que se levanta

a golpes, se desentierra, se pone el cuerpo

que dejó en la silla, la esperanza que ya no

le servía sino como una mala dentadura,

y sale, más bien se saca, para ver cómo han ido

los días de allá afuera, cómo sigue la insolente

estatua de los dictadores, casco arriba y casco

abajo, animal de baraja, poniéndose mala

madre por su cuenta, mala hostia en el verano

enamorado, mala piedra en su rocío, su memoria,

sólo para que tropiece el desterrado, caiga

apenas, a duras penas, crea que se equivoca,

que no tiene razón en su raíz)

me desperté

asustado. En dónde estoy, grité, después

de tanto esfuerzo, hasta cuándo

es antes todavía, cómo me llamo

entonces, para qué me llamo.

(Porque todo

olía a siempre, a sufrimiento viejo, muerte

de ayer que no valió de nada, absurdo

en que han quedado restos de la telarañada

cena, y todavía, todavía hay que poner

la mesa, camareros, perezosos profetas

consuetudinarios, ponerle voluntad al pan,

servir el desayuno de los pobres, sin tanto

regresar a hoy, error de fecha, digo,

y tantos siglos sin lavar la servilleta.)

 

Y no pude seguir desaprendiendo a pura

historia, y no pude apretarle el cinturón

al corazón para que aguante. Mejor nos fuimos,

prójimo y yo, a rehacer lo roto, los vestidos,

a preparar las vísperas.

Aún no he vuelto

y no sé cuándo volveré a morir: no tengo tiempo.

 

 

(De Yo me fui con tu nombre por la tierra)

 

Ecuador

 

 

1. La geografía

 

Es un país irreal limitado por sí mismo,

partido por una línea imaginaria

y no obstante cavada en el cemento al pie de la pirámide.

Si no, cómo podría la extranjera retratarse

piernabierta sobre mi patria como sobre un espejo,

la línea justo bajo el sexo

y al reverso: "Greetings from la mitad del mundo".

(Niños, grandes ojos rodeados

de esqueleto, y un indio que se llora

montañas de siglos tras de un burro.)

 

 

 

2. La memoria

 

Cariada el alma, duele en el nervio de la raíz

ese pasillo, y yo, perro de Pavlov, voy de un salto

a sentarme en la puerta de la hojalatería

(allí siempre era de día) a husmear la calle

por la que me fui a volver y me siguen pegando.

Cuando no se tiene patria todavía sino

esa tristura irremediable debajo del orgullo,

patria es el bolsillo de la memoria de donde

saco esto: la indiada amazorcada en la borrachera

de la misa y desgranada a puntapiés el domingo de tarde,

el cementerio a donde acompañé a tanto compañero

de la escuela a repasar las tablas de la ley: esto,

trozos de un animal antiguo, esto me basta, reconstruyo

íntegro el tórrido patriótico paleolítico folklórico,

las cuarteaduras de la república, la greda consuetudinaria

en que resbalamos a gusto. (Tú también, huesito

de dinosaurio, tu tobillo por donde estás atada

a mí, gran descuartizada, y tu otro tobillo

por donde estás atada, porque yo soy tu destierro.)

Y la canción con que arrullan al asesinado

para que se muera sin decir nada

y con que hacen sufrir al perro

para ver cómo se llena su glándula.

De gana. Por puro experimento.

 

 

(De Curriculum mortis)

 

 

El hombre de mi tiempo en el "Café de la Gare"

 

 

 

"Más de 200 en una operación de limpieza."

Y también un conocido, inocentemente

carpintero, Cáceres por más señas,

y es por él por quien sufro esta vergüenza

de no poder soportar más de un muerto

cada vez, como si fuera mucho.

Los demás

tienen otros asuntos: una siciliana de 15 años

dio a luz un hijo de su tía, los trajes

serán más cortos este invierno, los Beatles

actuarán en el Olympia.

Esto

y nosotros somos mi tiempo. Ese que se mide

de igual a igual con el vino y le hace trampa,

ese que muerde su sandwich como si la guerra

fuera ajena o fuera a durar toda la vida,

son familia, son prójimo y hasta hubiéramos podido

ser amigos, pero cada uno anda con su silencio

lleno de otras cosas, de otros números, y uno

se queda íngrimo con sus recuerdos tabulados

o a lo más con la velluda de Argelia, y pone

una moneda en el teléfono, pero está ocupado,

hablablablan, te empujan, discuten, no comprendes

y sin embargo aún te queda una ternura

testaruda, por ejemplo, ir a orinar,

poniendo una moneda: la vieja capellana

del retrete vive de eso, y quisiera

ayudarle a vivir con mi vejiga.

Huelo

a la camarera íntegra en su axila, "servicio

no incluido, a juicio de los clientes", o sea

el mínimo, 10%, o sea que es varicosa y fea.

 

Europeamente solo, milnovecientos—

sesentaysietemente solo, alguien pone

una moneda en el billar eléctrico, juega

con nadie y otras veces gana. Día de suerte

para Capricornio: el 20.

Pongo una moneda

y cae una canción que me envejece: "La araña

peluda pasa bajo el Arco del Triunfo."

 

Es hora de cerrar, casi una venganza.

 

(Rosaura se estará atisbando, como siempre,

la perversidad del tiempo en las nalgas.)

 

 

(De Curriculum mortis)

 

 

6, Rue Claude Matrat

 

 

A través de la pared resucita el vecino,

oigo sus pasos, el bostezo con que se reconoce,

el chorro con que se comprueba, la insolente

relojería doméstica. No sé quién es, cómo

se llama ni para qué despierta tan temprano

y alevoso.

Hoy no ha sonado todavía

y temo que llegue tarde a su deshora

y se quede sin nada, y tengo ganas de llamar

a su puerta, recordarle que existe, que no puede

dejarme sin indicios de su paradero.

En cuanto

a los demás, no hace ruido su vida, no sé

contra quién frota su miércoles la sirvienta

ni a dónde lleva el perro las mañanas

a su jubilado tirado por la oreja.

Qué

sé yo de cuantos me rodean, por ejemplo

de mí, sino lo que me tolero, lo que me toco,

lo poco que me veo y que me digo,

yo mi vecino, mi sirviente, mi perro.

 

 

(De Curriculum mortis)

 

 

It was the lark, bichito, no Nightingale

 

 

 

No es fácil injertarse en ti, ísima mía.

Me doy cuenta de que fue risa y no tos

lo que te dije, y debo despensar las cosas

que puse en tu silencio, y salir de tus bocas de ganosa

y dejarte, mitad sola, gastada por mis vellos.

Es el día consuetudinario, conozco su censura.

Se diría que el agua usada del llanto desbordara

de anteojos, baúles, bodegas, por mi culpa,

que todas las guerras que pasen amarradas

se fueran galopando a comer, sólo porque

me olvidé de sufrir anoche, y fuera el centinela,

o me hubiera ido a volver, descuidando la tierra.

 

 

 

No es fácil ser feliz: primero, no nos dejan

y, quién sabe, será también la falta de costumbre

o tal vez haya que aprender, pero cómo, desterrado.

Metí amor en esa habitación de cejijunto,

en esta sólida soledad que debo hacer a un lado

pues no cabemos ya los dos al mismo tiempo,

mas parece que hubiera que aguantar toda la vida,

hacer cola en el mundo, esperar que los demás

pasen primero a casarse o comer o a sus negocios,

para empezar a vivir sin sentirse culpable.

conmutándome a tu lado la pena de durar.

 

 

(De Curriculum mortis)

 

 

Elegía a uno mismo

 

 

 

La edad se ha vuelto una enfermedad venérea

y casi casi cobardía: años de años

desperdiciados en durar, mucho tiempo bocabajo

sobre la duda, ya gastados los dientes

por los besos y hablar tanto, en los ojos

un asno de frecuente alcohol. De pronto encuentras

que para el último episodio, el único

de este western salvaje y electrónico

en que van a ganar por fin los pielesrojas,

no basta la feroz dignidad de tus testículos

si no estás con todos tus resortes vivos

y no te basta, como antes o a los otros,

ir recogiendo firmas con tu profecía ni el cobarde

heroísmo de los solitarios en viciosas

sesiones de principios, ni te consuela

decirle al corazón que al fin y al cabo

te protesta: Ve tú, músculo voluntario,

vestido de hojarasca, sería broma lo demás:

dirían que me envía el enemigo. Y te quedas,

anacrónico e hijo de vecino,

carajeando a James Bond en tu sillón de ruedas,

con tu hígado malo y tu aspirina

conyugal inútil, y tu decoro

tiene un dolor de cabeza

respetable, urbano, incorruptible.

 

 

 

(De Curriculum mortis)

 

 

La culpa fue de aquel maldito tango

 

 

 

Estaba bien es decir menos peor adán dormido

como si mi cementerial olvido perezosamente

estableciera una geometría del azar

y algún carajo pone de pura gana un disco

causa o casi de que recaiga en zonzo memorioso

de que me venga esa venganza latifundia

de querer que la quieran demasiado

a la que se desbisagró de mí sin saber cómo

y prefirió que hiciéramos el amor por correo

y no quiso seguir siendo

la quién sabe tal vez hubiera sido

la sola la ella destinal

y aunque sé que este tango durará toda la vida

ya habrá tiempo esta noche u otro siglo

para volver al anti-edipo la lingüística los quásares

o la sociedad ondulatoria como la física de planck

 

 

(De Prepoemas en postespañol)

 

 

Sunday bloody sunday

 

Vallejo sabe que también es bocón el sepulcro del

domingo

lagartamente tragón de lo que entonces es nosotros

el resto de monigote zarandeado entre semana

el sueño con que nos postergamos o nos disminuimos

esta desactividad de postvivo acostumbrado

a los quién sabe los cómo los qué pena

 

el mundo es desde hace años un domingo de tarde

la estación de donde cada vez regresas a lo que eres

los aeropuertos donde se me-nos acaban los que quedan

donde dios está en todas partes puro eco

de ese bisílabo que me duele adentrísimo

 

(domingamente bocabajo bajo qué boca

te le estarás muriendo a alguien despacito)

 

menos mal que desde el lunes se piensa en otra cosa

 

 

(De Prepoemas en postespañol)

Tomado de:

https://materialdelectura.unam.mx/poesia-moderna/16-poesia-moderna-cat/135-060-jorge-enrique-adoum?showall=1

 

 

HISTORIA

 

Al comienzo, la patria

fue una gran página en blanco:

la arena, el mar, la superficie,

la sombra verde, la tinta

con que manchó el invierno la sábana.

Pero pronto, sin que nada

pudiera detenerlo, hay un hombre

conduciendo a su familia por los márgenes,

entra, cae y escala hasta el renglón

equinoccial buscando vida.

Yo vengo desde allí: desayuné con ellos

en la primera mañana de mi pueblo,

construimos sembríos contra el hambre,

un río de cereal llevamos a la harina

y supimos las leyes del agua y de la luna.

 

De la segunda página hasta hoy día

no ha sido sino violencia. Desde

el segundo día no hubo día

en que no nos robaran la casa

y el maíz, y ocuparan la tierra

que amé como a una isla de ternura.

 

Pero mañana (mucho antes

de lo que habíamos pensado)

echaré al invasor y llamaré a mi hermano

e iremos juntos hasta la geografía

el dulce arroz, la recua del petróleo

y le diré: Señora, buenos días,

aquí estamos después de tantos siglos

a cobrar juntas todas las gavillas,

a contar si están justos los quilates

y a saber cuánta tierra nos queda todavía.

 

 

LA MUCHACHA DE TOKIO

 

«I’m not a professional, I work

in an office of the American Army. »

 

Sus pies dentro del charco de su enagua.

 

«I’m always short of money

but I do this very seldom. »

 

Mi sombra era demasiado grande en su cama,

balsa seca de soltera en el suelo.

 

Me preguntó si mi país quedaba en África

mientras yo les preguntaba a mis manos por su cuerpo

desganado y anguloso al revés y al derecho.

 

«Don’t tell anybody what happened tonight,

keep it secret it’s shameful. »

 

Pero lo cuento porque se pareció a la ternura:

animalito equivocado de honra entre semana,

asustado el sábado por la noche cuando era más honesto.

 

Y tampoco puedo callar lo verdaderamente

vergonzoso. Aunque fue en otro idioma

y hace tiempo.

 

 

EL PERSEGUIDO

 

¿Es posible que esto sea toda

la historia, solo un día? ¿Una noticia

de ayer, perdida en la penúltima

página, la cotización caída?

 

Te cobran por la fuerza, los arriendos

vencidos de la tierra, te cobran por las cosas

que tu lámpara hizo agonizar a puro nimbo

y por el corazón y sus jóvenes bestias

que pacen suspirando:

la pólvora, tu amante,

se sacude las manos: “asunto concluido”.

 

Ya eres el que ibas a ser, el mismo polvo

del que algo te aliviaba tu cepillo de ropa.

Cumpliré tus encargos, sigo siendo

el que eras. Ave de paso. Animal profético.

 

Salud, ángel de paso, irremediablemente intacto.

Tomado de:

https://vuelapalabra.com/historia-y-otros-poemas-de-jorge-enrique-adoum/

 

 

El desenterrado

 

                                        Escapa por tu vida: no mires tras de ti.

                                        Génesis, XIX, 17

 

Si dijeras, si preguntaras de dónde

viene, quién es, en dónde vive, no podría

hablar sino de muertos, de substancias hace

tiempo descompuestas y de las que sólo

quedan los retratos; si preguntas de nuevo,

diría que transcurre el cuarto al fondo

de la casa, que conserva destruyendo labios

como látigos, rostros, restos de útiles

inútiles y de parientes transitorios

en su soltera soledad.

                                              Pero ¿quién puede todavía

señalar el lugar del nacimiento, quién

en la encrucijada de los aposentos, halla

la puerta por donde equivocó el camino?

 

Detrás de su ciega cerradura, el hombre

y su mujer ajena, que la tarde devuelve

puntualmente, suelen engañarse con amantes

abandonados o difuntos, desvestirse a oscuras,

cerrar los ojos, primero las ventanas, y con la voz

y con las manos bajas, incitarse a dormir

porque hace frío. Pero un día despiertan

para siempre desnudos, descubren la edad

del triste territorio conyugal, y se toleran

por última vez, por la definitiva, perdonándose

de espaldas su muda confesión de tiempo compartido.

 

Y a través de caderas sucesivas, volcadas

como generaciones de campanas, el seco río

de costumbres y ceniza continúa, arrastra

flores falsas, recuerdos, lágrimas usadas

como medallas, y en cualquier hijo recomienza

su antepasado cementerio.

 

                                                         Y es duro apacentar

el alma, y es preciso salvarla de la tenaz

familia: apártala de tu golpeado horario

y sus descuentos, defiéndela renunciando

a las uñas que ya nada pueden defender,

ayúdame arrancando las difíciles pestañas

que al sueño estorban, las ropas, las

palabras que establecen la identidad

desenterrada.

                                Porque desnudo y de nuevo

sin historia vengo: saludo, grito, golpeo

con el corazón exacto la vivienda

del residente, quiero tocar sus manos

convertidas en raíz de mujer y de tierra, y otra vez

pregunto si estuve aquí desde antes,

cuándo salí para volver amando este retorno,

si he llegado ya, si he destruido

el antiguo patrimonio de miedo y abalorios

por donde dios se abrió paso a puñetazos,

si cuanto tuve y defendía ha muerto

de su propio ruido, de su propia espada,

para sobre la herencia del salvaje tiempo

y sus secretos, para sobre sus huesos

definitivamente terrestres y quebrados,

sobre la sangre noche a noche vertida

en la verdura rota, en los telares,

recién nacer o seguir resucitando.

 

De "Ecuador Amargo" 1949

 

 

Resumen de la infancia

 

Ante todo, es preciso ordenar la infancia

como un país disperso, hallar las fechas

de su límite: la dulce iniciación

en la desobediencia, la cerradura

que por necesidad puse a mi alcoba

o la primera mujer que se guardó la noche

entre sus telas estériles, sus párpados.

 

Y descubrí de pronto que nadie compartía

mis costumbres: la muerte había entrado

antiguamente al patio, a la bodega,

y yo crecía sobre un osario familiar.

No sé por qué, porque sí, por pura

gana, cambié las órdenes para la cena,

el sitio de los adornos, el precio

de las plumas; odié el muro

que cercaba la viña y el camino de orina

a los establos. Y ya no pude vivir más,

no podía establecer mi edad, mi oficio,

destruir la seguridad de cada día

o levantar los párpados hacia la luz

de afuera: un hombre pasaba sin llorar

bajo la lluvia, las aldeanas

completaban su cuerpo entre la hierba,

pero debía conservar la herencia intacta,

conocer los secretos del ganado,

calcular la distancia entre mi seca

seguridad y la aventura.

 

                                                    Así empecé

a soñar solamente con la llave,

con la bahía donde nadie hubiera

a despedirme, con migraciones de pájaros

azules. No era la pegajosa soledad

lo que buscaba sino una familia

diseminada en la distancia, una

hora de paz bajo los árboles, una hoja

sin odio entre mis manos.

 

De "Notas del hijo pródigo" 1953

 

 

Surrealismo al aire libre

 

El insólito encuentro de una máquina de coser

          y un paraguas en un mesa de operaciones

 

o relojes con ojos.

                                       De modo que pensabais

que había que inventar los increíbles.

Pero, entonces, ¿no habéis estado

en mi país, en mis países, nunca supisteis

lo que pasa en su paisaje de colores

en cólera, por ejemplo una bota

con espuela y un sombrero de cura

encima de un cadáver, de un indio

por más señas, como si no bastaran

los piojos de su historia, cuentas

de avemarías? Oh loca simetría de uniformes

en la humilde dictadura del difunto,

y es tan sabido el cada día americano

que también lo morimos de memoria,

y es tan igual a la vejez el hambre

cuando empieza por adentro a desvestirnos,

y están los dientes importantes que nos muerden

la tierra, y la Virgen con gorra y con polainas.

 

Eso es así, es así, es así más que qué, más

Américas en las bodegas del olvido, más

eco regresando a la puerta del grito,

buscándose la culpa como una culebra.

Qué sabíais, entonces, si no estas estampas,

si no esta atroz baraja del delito,

ni cómo inventaríais nada igual a ese

muerto que murió sin decir nada, llorándose

los gusanos que le quedaban desde

cuando le dejaron un rato sin matarle.

Pero esto no es pintura ni palabra

lograda: sucede, nada más, después

de misa, después de la independencia y otras

tonadas de larga duración. Pero la sangre,

no el llanto, tiene ahora la palabra

y ha de reír mejor al último de tanto.

 

De "Yo me fui con tu nombre por la tierra" 1964

Tomado de:

http://amediavoz.com/adoum.htm

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