Hablo de ti
Hablo de ti
y me es difícil hacerlo.
Así es que hablo de que hablo de ti
cuando hablo del otoño, de telarañas tan delicadas
como perdidas en los surcos por novias olvidadizas
de las pesadas gotas del rocío bajo el tardío sol
vespertino
y más tarde de las largas sombras sobre la explanada
de la tormenta que sacude las copas de los tilos
ya antes de que yo empiece a hablar de las estrellas
y del resplandor de las estrellas en los cristales
rajados de la casa
que tintinean cuando ataca la helada de la noche
y todos los sonidos devienen penetrantes, cuando hablo
de todo esto, de todo esto que habla de ti
y de lo que es tan difícil hablar.
Así hablo de ti.
De "Nuestro
amor es como Bizancio" ("Los siete dormilones" 1969)
Versión de Francisco
Uriz
Editorial Lumen S.A.
2003
La rosa de Lesbos
Una mujer desconocida me ha dado esta rosa
cuando yo estaba entrando en una ciudad desconocida.
Y ahora que he estado en la ciudad
que he dormido en sus camas
y he jugado a las cartas bajo sus cipreses
ahora que me he emborrachado en sus tabernas
y he visto a la mujer ir de acá para allá y de allá para
acá
ya no sé dónde voy a tirar la rosa.
En todos los sitios en que he estado flota su aroma.
Y en todos los sitios donde no he estado
yacen en el polvo sus marchitos pétalos arrugados.
De "Nuestro
amor es como Bizancio" ("Oda al pulpo y otros poemas de amor"
1975)
Versión de Francisco
Uriz
Editorial Lumen S.A.
2003
Mentiras
Es mentira lo que escribí en la carta que quemé
que pienso todo el tiempo en ti.
Pero yo pienso en ti casi todo el tiempo.
También es mentira que no pueda dormir:
Duermo muy bien y además sueño
con otras
mujeres.
Pero cuando me despierto, inmediatamente pienso en ti.
A las hermosas mujeres que veo por la calle
las desnudo con la mirada mientras intento
no pensar
en ti.
Y aspiro su aroma hasta que me desvanezco.
Pero en todas las comparaciones sales ganando tú,
y mi
soledad.
De "Nuestro
amor es como Bizancio" ("Puentes de sueños" 1998)
Versión de Francisco
Uriz
Editorial Lumen S.A.
2003
No deshagas la maleta
¡No deshagas la maleta! Inconscientemente
podría ocurrírsete desparramar su contenido
lo que te tentaría a ver un dibujo
como el de las letras de la palabra hogar.
Donde algo careciera de simetría
querrías tal vez colocar una planta
regada y empezar a querer apreciada.
¡No deshagas la maleta! Podría
estallar la guerra. O lo que es aún peor:
Podrías imaginarte que estabas enamorado
y como una inevitable consecuencia
mudarte a una calle con un nombre
y que las calles, no como ahora, no solo fueran calles
sino el caminar de los condenados a muerte en ellas.
¡No deshagas la maleta! Es mejor
ponerte una camisa arrugada
que una que haya estado tendida en un balcón
con vistas a algunas islas brumosas
y haya sido planchada por una mano amorosa,
es preferible el olor a naftalina que a espliego.
Podrías creer que eres una flor.
!No deshagas la maleta! Déjala
junto a la pared en una habitación desnuda
donde una bombilla desnuda
no te deja dudar ni un instante
de dónde estás y quién eres en la Tierra.
¡No deshagas la maleta! Ni un segundo
antes de que puedas prescindir completamente de ella.
Y déjala en su sitio.
De "Nuestro
amor es como Bizancio" ("El peso del polvo" 1992)
Versión de Francisco
Uriz
Editorial Lumen S.A.
2003
Nuestro amor es como Bizancio
Nuestro amor es como Bizancio
tuvo que haber sido
la última noche. Tuvo que haber habido
me imagino
un resplandor en los rostros
de los que se agolpaban en las calles
o formaban pequeños grupos
en las esquinas de las calles y en las plazas
hablando en voz baja,
un resplandor que tuvo que haberse parecido
al que tiene tu cara
cuando te echas el pelo hacia atrás
y me miras.
Me imagino que no hablarían
mucho y solo de cosas
bastante indiferentes,
que tratarían de hablar
y se detuvieron
sin haber llegado a decir
lo que querían
y lo intentaron de nuevo
y lo volvieron a dejar
y se miraron mutuamente
y bajaron la mirada.
Los iconos muy antiguos, por ejemplo
tienen el mismo resplandor
que el flamígero fulgor de una ciudad en llamas
o el brillo que la muerte inminente
deja en las fotografías de muertos prematuros
en el recuerdo de los supervivientes.
Cuando me vuelvo hacia ti
en la cama, tengo la sensación
de entrar en una iglesia
que fue quemada
hace mucho tiempo
y donde solo ha quedado
la oscuridad en los ojos de los iconos
plenos de las llamas que los aniquilaron.
De "Nuestro
amor es como Bizancio" ("Oda al pulpo y otros poemas de amor"
1975)
Versión de Francisco
Uriz
Editorial Lumen S.A.
2003
Seriedad
Cómo habrías amado este lugar
las piedras calientes en el límite de la playa
ahora que sol y luna
brillan con la misma fuerza
y la misma dulzura.
Y en verdad lo amabas
-pero más ahora
cuando tú ya no estás
y yo lo amo
con una nueva seriedad: Aquella
con la que podría haberte amado
más que a mi propia vida.
De "Nuestro
amor es como Bizancio" ("Los gusanos de la puerta del cielo"
1995)
Versión de Francisco
Uriz
Editorial Lumen S.A.
2003
Una de esas
tú eres como una de esas
rosas, una
rosa roja
tan roja como nadie
jamás la vio
así, sí así
vi una de esas de verdad
veo que tú eres una rosa
así, una de esas de verdad
una de esas rojas, vista
así
una de esas...
De "Nuestro
amor es como Bizancio" ("Miniaturas" 1967)
Versión de Francisco
Uriz
Editorial Lumen S.A.
2003
Una vida
Encendiste una cerilla y su llama te cegó
de manera que no pudiste encontrar en la oscuridad lo
que buscabas
antes de que la cerilla se consumiese entre tus dedos
quemándote
y el dolor te hiciera olvidar lo que buscabas.
De "Nuestro
amor es como Bizancio" ("Era glacial" 1977)
Versión de Francisco
Uriz
Editorial Lumen S.A.
2003
Tomado de:
http://amediavoz.com/nordbrandt.htm
ADONDEQUIERA QUE VAYAMOS
Adondequiera que vayamos siempre llegamos demasiado
tarde
a aquello que una vez salimos a buscar.
Y en cualquier ciudad en que nos quedamos
están las casas a las que es demasiado tarde para volver
los jardines en los que es demasiado tarde para pasar
una noche de luna
y las mujeres a las que es demasiado tarde para amar
lo que nos tortura con su intangible presencia.
Y sean cualesquiera las calles que creemos conocer
nos llevan más allá de los jardines floridos que andamos
buscando
y que difunden por toda la vecindad sus pesadas
fragancias.
Y cualesquiera que sean las casas a las que volvemos
llegamos demasiado tarde por la noche para ser
reconocidos.
Y cualesquiera que sean los ríos en que nos reflejamos
no nos vemos hasta que les hemos dado la espalda.
KASTELORIZON
Del mar del verano pasado ahora solo queda
el reflejo de la puesta de sol,
de reflejo solo los rostros
y de los rostros solo su espera.
LA CASA DE MI ABUELO
La tormenta hace temblar la casa
pero el viejo número de Populær Mekanik
de mi abuelo
está firme en su sitio
polvoriento, friable y amarillento
y llenas de imágenes
de sensacionales chismes mecánicas
que ya llevan anticuados 20 años.
-Si yo abriera la puerta de la casa
saldrían volando en todas las direcciones.
En cambio, pego la oreja a la pared
donde el clavo oxidado del Abuelo descansa
en la madera que ya era vieja
el día que la compró.
Y en las pausas de la tormenta
lo oigo conducir por las carreteras
en un enorme coche americano
cuyo motor va sonando mejor
cada vez que se le para
lo arregla y lo vuelve a poner en marcha.
***
Delante de la casa bombardeada se calientan ahora
junto a una hoguera hecha de las camas en las que una
vez durmieron
y amaron. Los hijos que allí se concibieron
andan por las calles, con metralletas en las manos.
UN PAR DE MINUTOS DESPUÉS DEL VERANO
A lo largo del mar el tráfico del verano se ha detenido
como una sierra oxidada en un tronco podrido.
Los que estamos entre las sombrillas rayadas
intercambiamos ideas con ellos. Son de Marte, dicen,
a diferencia de los jubilados a los que les han dado una
tarjeta
para que anden sobre el agua y continúan haciéndolo
hasta que oscurece.
De vuelta a casa uno se cruza con sus viejos seres
queridos
pero tan brevemente que los faros no se pueden fijar
lo suficiente como para que la impresión llegue a ser
sentimental.
Tomado de:
https://www.zendalibros.com/6-poemas-de-henrik-nordbrandt/
De EL TEMBLOR DE LA MANO EN NOVIEMBRE
3
Cuando el sol por
fin brilla en noviembre
brilla tan
poderosamente
que hasta los
ciegos están sorprendidos
oyendo el
estrépito de sus sombras
4
Una buena tierra
donde morir, ésta:
una carpa sobre
una planicie interminable,
la carpa abierta
a las cuatro esquinas del mundo.
No puedes pensar
más allá de viento y estrellas.
16
¡Por el amor de
Dios no te establezcas en una ciudad!
Cada ciudad tiene
su cementerio.
Constrúyete una
casa de madera sobre una meseta plana
y pídele a tu
Señor un buen golpe de rayo.
43
Noviembre es por
cierto el mes de la oscuridad.
Cuando por fin
sale el sol
se parece a la
sonrisa de un dictador
cuando elogia la
paz en su país.
44
Debajo de la
oscuridad de noviembre yace la tierra.
Debajo de la
tierra yacen los muertos.
Mientras la
tierra yace, algunos de ellos carecen de cabeza
y en ese sentido
semejan a los gobernantes de la tierra.
45
Esta calavera
nació en algún momento de una mujer.
Pero su portador
la ha moldeado, así como es.
A través de las
cavidades oculares vacías todavía puedes
[ver
la voluntad que
la mantuvo erguida cuando la espada del
[verdugo giró.
51
Él, sentado
esperando la muerte, ése soy yo.
Él, que no puede
creer en la muerte, ése soy yo.
Él, que ha
vivido hasta ahora, ése soy yo.
Él, que no puede
creer que ha vivido, ése soy yo.
65
Mis palabras son
fortuitas. No símbolos.
Sin embargo, de
cuando en cuando reconozco algo
como el contorno
de un pescado sacado a la tierra
en un campamento
militar romano en Bretaña.
Tomado de:
https://inutilesmisterios.blogspot.com/2019/11/la-poesia-del-genial-henrik-nordbrandt.html

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