sábado, 31 de enero de 2026

POEMAS DE HENRIK NORDBRANDT - DESDE DINAMARCA -

Hablo de ti

 

Hablo de ti

 

y me es difícil hacerlo.

Así es que hablo de que hablo de ti

 

cuando hablo del otoño, de telarañas tan delicadas

como perdidas en los surcos por novias olvidadizas

de las pesadas gotas del rocío bajo el tardío sol vespertino

 

y más tarde de las largas sombras sobre la explanada

de la tormenta que sacude las copas de los tilos

ya antes de que yo empiece a hablar de las estrellas

 

y del resplandor de las estrellas en los cristales rajados de la casa

que tintinean cuando ataca la helada de la noche

y todos los sonidos devienen penetrantes, cuando hablo

 

de todo esto, de todo esto que habla de ti

y de lo que es tan difícil hablar.

 

Así hablo de ti.

 

De "Nuestro amor es como Bizancio" ("Los siete dormilones" 1969)

Versión de Francisco Uriz

Editorial Lumen S.A. 2003

 

 

La rosa de Lesbos

 

Una mujer desconocida me ha dado esta rosa

cuando yo estaba entrando en una ciudad desconocida.

Y ahora que he estado en la ciudad

que he dormido en sus camas

y he jugado a las cartas bajo sus cipreses

ahora que me he emborrachado en sus tabernas

y he visto a la mujer ir de acá para allá y de allá para acá

ya no sé dónde voy a tirar la rosa.

 

En todos los sitios en que he estado flota su aroma.

Y en todos los sitios donde no he estado

yacen en el polvo sus marchitos pétalos arrugados.

 

De "Nuestro amor es como Bizancio" ("Oda al pulpo y otros poemas de amor" 1975)

Versión de Francisco Uriz

Editorial Lumen S.A. 2003

 

 

Mentiras

 

Es mentira lo que escribí en la carta que quemé

que pienso todo el tiempo en ti.

 

Pero yo pienso en ti casi todo el tiempo.

 

También es mentira que no pueda dormir:

Duermo muy bien y además sueño

        con otras mujeres.

 

Pero cuando me despierto, inmediatamente pienso en ti.

 

A las hermosas mujeres que veo por la calle

las desnudo con la mirada mientras intento

        no pensar en ti.

 

Y aspiro su aroma hasta que me desvanezco.

 

Pero en todas las comparaciones sales ganando tú,

        y mi soledad.

 

De "Nuestro amor es como Bizancio" ("Puentes de sueños" 1998)

Versión de Francisco Uriz

Editorial Lumen S.A. 2003

 

 

No deshagas la maleta

 

¡No deshagas la maleta! Inconscientemente

podría ocurrírsete desparramar su contenido

lo que te tentaría a ver un dibujo

como el de las letras de la palabra hogar.

Donde algo careciera de simetría

querrías tal vez colocar una planta

regada y empezar a querer apreciada.

 

¡No deshagas la maleta! Podría

estallar la guerra. O lo que es aún peor:

Podrías imaginarte que estabas enamorado

y como una inevitable consecuencia

mudarte a una calle con un nombre

y que las calles, no como ahora, no solo fueran calles

sino el caminar de los condenados a muerte en ellas.

 

¡No deshagas la maleta! Es mejor

ponerte una camisa arrugada

que una que haya estado tendida en un balcón

con vistas a algunas islas brumosas

y haya sido planchada por una mano amorosa,

es preferible el olor a naftalina que a espliego.

Podrías creer que eres una flor.

 

!No deshagas la maleta! Déjala

junto a la pared en una habitación desnuda

donde una bombilla desnuda

no te deja dudar ni un instante

de dónde estás y quién eres en la Tierra.

¡No deshagas la maleta! Ni un segundo

antes de que puedas prescindir completamente de ella.

 

Y déjala en su sitio.

 

De "Nuestro amor es como Bizancio" ("El peso del polvo" 1992)

Versión de Francisco Uriz

Editorial Lumen S.A. 2003

 

 

Nuestro amor es como Bizancio

 

Nuestro amor es como Bizancio

tuvo que haber sido

la última noche. Tuvo que haber habido

me imagino

un resplandor en los rostros

de los que se agolpaban en las calles

o formaban pequeños grupos

en las esquinas de las calles y en las plazas

hablando en voz baja,

un resplandor que tuvo que haberse parecido

al que tiene tu cara

cuando te echas el pelo hacia atrás

y me miras.

 

Me imagino que no hablarían

mucho y solo de cosas

bastante indiferentes,

que tratarían de hablar

y se detuvieron

sin haber llegado a decir

lo que querían

y lo intentaron de nuevo

y lo volvieron a dejar

y se miraron mutuamente

y bajaron la mirada.

 

Los iconos muy antiguos, por ejemplo

tienen el mismo resplandor

que el flamígero fulgor de una ciudad en llamas

o el brillo que la muerte inminente

deja en las fotografías de muertos prematuros

en el recuerdo de los supervivientes.

 

Cuando me vuelvo hacia ti

en la cama, tengo la sensación

de entrar en una iglesia

que fue quemada

hace mucho tiempo

y donde solo ha quedado

la oscuridad en los ojos de los iconos

plenos de las llamas que los aniquilaron.

 

De "Nuestro amor es como Bizancio" ("Oda al pulpo y otros poemas de amor" 1975)

Versión de Francisco Uriz

Editorial Lumen S.A. 2003

 

 

Seriedad

 

Cómo habrías amado este lugar

las piedras calientes en el límite de la playa

ahora que sol y luna

brillan con la misma fuerza

y la misma dulzura.

Y en verdad lo amabas

-pero más ahora

cuando tú ya no estás

y yo lo amo

con una nueva seriedad: Aquella

con la que podría haberte amado

más que a mi propia vida.

 

De "Nuestro amor es como Bizancio" ("Los gusanos de la puerta del cielo" 1995)

Versión de Francisco Uriz

Editorial Lumen S.A. 2003

 

 

Una de esas

 

tú eres como una de esas

rosas, una

rosa roja

tan roja como nadie

jamás la vio

 

así, sí así

vi una de esas de verdad

 

veo que tú eres una rosa

así, una de esas de verdad

una de esas rojas, vista

así

 

una de esas...

 

De "Nuestro amor es como Bizancio" ("Miniaturas" 1967)

Versión de Francisco Uriz

Editorial Lumen S.A. 2003

 

 

Una vida

 

Encendiste una cerilla y su llama te cegó

de manera que no pudiste encontrar en la oscuridad lo que buscabas

antes de que la cerilla se consumiese entre tus dedos quemándote

y el dolor te hiciera olvidar lo que buscabas.

 

De "Nuestro amor es como Bizancio" ("Era glacial" 1977)

Versión de Francisco Uriz

Editorial Lumen S.A. 2003

Tomado de:

http://amediavoz.com/nordbrandt.htm

 

 

ADONDEQUIERA QUE VAYAMOS

 

Adondequiera que vayamos siempre llegamos demasiado tarde

a aquello que una vez salimos a buscar.

Y en cualquier ciudad en que nos quedamos

están las casas a las que es demasiado tarde para volver

los jardines en los que es demasiado tarde para pasar una noche de luna

y las mujeres a las que es demasiado tarde para amar

lo que nos tortura con su intangible presencia.

 

Y sean cualesquiera las calles que creemos conocer

nos llevan más allá de los jardines floridos que andamos buscando

y que difunden por toda la vecindad sus pesadas fragancias.

Y cualesquiera que sean las casas a las que volvemos

llegamos demasiado tarde por la noche para ser reconocidos.

Y cualesquiera que sean los ríos en que nos reflejamos

no nos vemos hasta que les hemos dado la espalda.

 

 

KASTELORIZON

 

Del mar del verano pasado ahora solo queda

el reflejo de la puesta de sol,

de reflejo solo los rostros

y de los rostros solo su espera.

 

 

LA CASA DE MI ABUELO

 

La tormenta hace temblar la casa

pero el viejo número de Populær Mekanik

de mi abuelo

está firme en su sitio

polvoriento, friable y amarillento

y llenas de imágenes

de sensacionales chismes mecánicas

que ya llevan anticuados 20 años.

-Si yo abriera la puerta de la casa

saldrían volando en todas las direcciones.

 

En cambio, pego la oreja a la pared

donde el clavo oxidado del Abuelo descansa

en la madera que ya era vieja

el día que la compró.

Y en las pausas de la tormenta

lo oigo conducir por las carreteras

en un enorme coche americano

cuyo motor va sonando mejor

cada vez que se le para

lo arregla y lo vuelve a poner en marcha.

 

***

 

Delante de la casa bombardeada se calientan ahora

junto a una hoguera hecha de las camas en las que una vez durmieron

y amaron. Los hijos que allí se concibieron

andan por las calles, con metralletas en las manos.

 

 

UN PAR DE MINUTOS DESPUÉS DEL VERANO

 

A lo largo del mar el tráfico del verano se ha detenido

como una sierra oxidada en un tronco podrido.

 

Los que estamos entre las sombrillas rayadas

intercambiamos ideas con ellos. Son de Marte, dicen,

 

a diferencia de los jubilados a los que les han dado una tarjeta

para que anden sobre el agua y continúan haciéndolo hasta que oscurece.

 

De vuelta a casa uno se cruza con sus viejos seres queridos

pero tan brevemente que los faros no se pueden fijar

 

lo suficiente como para que la impresión llegue a ser sentimental.

Tomado de:

https://www.zendalibros.com/6-poemas-de-henrik-nordbrandt/

 

 

De EL TEMBLOR DE LA MANO EN NOVIEMBRE

 

      3

 Cuando el sol por fin brilla en noviembre

 brilla tan poderosamente

 que hasta los ciegos están sorprendidos

 oyendo el estrépito de sus sombras

 

      4

 Una buena tierra donde morir, ésta:

 una carpa sobre una planicie interminable,

 la carpa abierta a las cuatro esquinas del mundo.

 No puedes pensar más allá de viento y estrellas.

 

      16

 ¡Por el amor de Dios no te establezcas en una ciudad!

 Cada ciudad tiene su cementerio.

 Constrúyete una casa de madera sobre una meseta plana

 y pídele a tu Señor un buen golpe de rayo.

 

      43

  Noviembre es por cierto el mes de la oscuridad.

  Cuando por fin sale el sol

  se parece a la sonrisa de un dictador

  cuando elogia la paz en su país.

 

      44

  Debajo de la oscuridad de noviembre yace la tierra.

  Debajo de la tierra yacen los muertos.

  Mientras la tierra yace, algunos de ellos carecen de cabeza

  y en ese sentido semejan a los gobernantes de la tierra.

 

       45

  Esta calavera nació en algún momento de una mujer.

  Pero su portador la ha moldeado, así como es.

  A través de las cavidades oculares vacías todavía puedes

                                                                                [ver

  la voluntad que la mantuvo erguida cuando la espada del

                                                   [verdugo giró.

 

         51

  Él, sentado esperando la muerte, ése soy yo.

  Él, que no puede creer en la muerte, ése soy yo.

  Él, que ha vivido hasta ahora, ése soy yo.

  Él, que no puede creer que ha vivido, ése soy yo.

 

          65

  Mis palabras son fortuitas. No símbolos.

  Sin embargo, de cuando en cuando reconozco algo

  como el contorno de un pescado sacado a la tierra

  en un campamento militar romano en Bretaña.

Tomado de:

https://inutilesmisterios.blogspot.com/2019/11/la-poesia-del-genial-henrik-nordbrandt.html

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