PEQUEÑAS FLORES BLANCAS
Una tempestad, un túnel, un funeral de estrellas, un
canto que nunca se repite ni se revela; una media hermana con cabello dorado y
una fina cicatriz en el labio superior que casi nadie advierte.
Viajamos así, como florecitas blancas o una niña que
lleva una cesta en la mano, más bonita que un apretón de manos, y que se
lastima con facilidad;
como un campo de florecitas blancas, así viajamos,
como una pradera que nunca ha sido tocada por el hombre
ni cosechada por las abejas para obtener el néctar, pacífica como la nieve.
Somos pequeños e inteligentes soldados con charreteras
rojas en un campo verde,
somos las marcas diacríticas con las que el día se
acentúa cuando la brisa cae del cielo azul sin sentido.
Viajamos así, jóvenes y hermosos, en la riqueza y en la
pobreza, en un mundo de crueldad y con demasiado gobierno o falta de él;
en la guerra, en la ceguera, en toda clase de aflicción
del corazón.
Incluso si Kali, La Gran Disruptiva, devora todo lo que
encuentra a su paso; oh Kali ocupada en sus asuntos
mientras, nosotros, los sofocados, los oscuros, los
oprimidos consonantes de las estrellas,
resilientes, inmunes, viajamos a través de esto, esto
que tú llamas vida
tan fina, tan perfecta, que jamás se nos ocurriría izar
una bandera blanca.
UN OCÉANO DE HIERBA QUE NO TRIUNFÓ SOBRE EL PROGRESO
Esta era mi América, un océano de hierba, una montaña
de piedra,
una corriente de lava y vapor, un continente de linces
y conejos de
nieve y cucos, diálogo de cascadas unidas bajo las
secretas cuevas
subterráneas, serena tierra, contemplativa; mi América,
sin mí
en ella, campo de aterrizaje para aves rapaces,
obesidad de pájaros
correcaminos de pecho alto, descalzos caballos,
inestable tierra
en cadena profunda de sueños. Oh, no estás lista para
ser despertada
por el hacha o el ara, por el látigo o la silla de
montar, ni por la
iglesia de férrea cerviz; no estás lista para los
balazos de los campesinos
desde los barriles y los cactus, entre las cornamentas
de las paredes
del granero, las rampas de velocidad y las vallas entre
los pinos…
Todavía no, todavía no
Esta era mi América, antes de todo eso, los picos de
las montañas
se echaban humo entre ellas; en sus entrañas de magma,
el alce,
el oso negro, el ciervo eran especies apacibles en una
insolente tierra.
No estoy listo para Colón y las violaciones ni para
Andrew Jackson
o El Camino de las Lágrimas, tampoco para Horace
Greeley o la
errancia y la locura del francés envuelto en las
míseras pieles
No estoy listo para el manso Reagan, el circo de armas
de Will Bill
Hickok, ni para los rifles de 35 mm que explotan como
el furioso rocío
de la candidiasis, o para las represas o las muelas
abrasivas o los parques
de oficinas o los colchones de muelle o las pinchadas
llantas de goma
(en la versión cinematográfica, somos una bella nación,
pero lastimada por
tener un corazón de oro. Un corazón que busca la
libertad o al amor. Y Marilyn
Monroe endereza sus bonitos hombros, salta de la
camioneta, se contonea
a través de los fatídicos 50 metros del desierto de la
Nevada y, finalmente,
Clark Gable termina de someter al último de los
caballos salvajes)
Esta es mi América, una amalgama de dioses e idiomas,
sin lengua
europea; los arroyos hablaban como la trucha y el
salmón occidental
que cruzó los océanos, los cañones vacíos, hablaban
como los cañones
vacíos, y los perros de la pradera escuchaban el viento
de la pradera
Ahora, estamos hasta el cuello del estropicio y es
domingo en el
hiriente fango, las campanas de la iglesia tañen como
tazas rotas
¡Sigue adelante con tu maloliente estafa, América! con
las
retroexcavadoras y las trampas de castores, con las
segadoras
y el zumbido; ara con tus manos ahuecadas, con la
firmeza
de tus orejas, muerta para cualquier cosa, excepto la
voracidad.
Fuiste el hogar de un volcán, ahora un terreno para
rumiar
Un océano de hierba que no triunfó sobre el progreso
La fragua de las tribus nómadas se convirtió en un
saqueo
Tomado de:
Si no fuera por el río
Si no fuera por el río, que se esconde en los corazones
de los hombres como una serpiente en la arena, no habría agua, sólo piel muda y
un cuerno de alce para invocar a Dios.
Si no fuera por las alas de una golondrina ribereña que
corta el aire, no habría lugar para la tolerancia, los niños ni la paz en los
recios corazones de los hombres.
Si no fuera por la mandíbula de un asno y la memoria
del rebaño, no habría fuerza en las piernas nómadas, ni vagabundeo por el
desierto, ni amparo contra el rencor o la tormenta en el cobertizo que ocupan
los ilegales.
La olla arrojada se resquebraja al servirse por vez
primera: la piel de mule se irrita y el fuego se apaga.
No establecemos las reglas en este agreste lugar del
que somos esclavos, donde yacemos uncidos a nuestros propios y crueles amos.
Llegué ante mi mujer, un frío y penoso día, con el
corazón en las manos: soy un pájaro del acantilado, dije llorando, busco dónde
hacer un nido.
Ella me dio cobijo y me dio descanso (como mil veces,
antes que a mí, dio a hombres descanso y cobijo).
Y también me echó.
Y sí, hay crueldad en el desierto, e indiferencia, y un
ángel oscuro, pero también hay purificación.
Si no fuera por el veredicto según el fuego, el castigo
con el diluvio, la resurrección por el polvo, no habría justicia.
Alejandría te saludo, brindo por los vivos.
Si no fuera por el río, no habría vitalidad en los
pulmones, ni salto al escalón, ni sangre animal que fluya; no habría olor a
jazmín para endulzar las fosas nasales,
sólo el ojo del tigre brillando furioso como el sol.
Tengo noticias sobre esta canción
Los pobres ya no oyen esta canción desde sus terribles
cuartitos, sino que la cantan en sueños; los trabajadores de las fábricas ya no
escuchan esta canción, pero la cantan en sus fraguas con sus martillos, la
cantan entre revendedores y fundiciones, entre lingotes y laminadores.
Nico, que vive en un recodo del río por donde nunca
pasan cables eléctricos, que recoge flores silvestres para su madre, no oye
esta canción, pero la canta, en el invernadero y los andamios, y en el café y
el bar en penumbra, en la habitación donde los hombres desempleados van a
rezar.
Recibí noticias sobre esta canción: en toda la tierra
donde nació esta canción, en toda su genialidad y poder, esta canción se está
cantando.
En todo su sombrío esplendor, esta canción despierta a
los pueblos costeros, sigue a los pescadores hasta el puerto y navega con ellos
hacia la pequeña y libre bahía. Vestida como un mendigo en las calles, esta
canción infesta la capital y reparte poemas angelicales y subversivos escritos
en servilletas y paquetes de cigarrillos. Vestida como el viento del sur en los
pasos de alta montaña, esta canción da a las violetas su tono púrpura.
El gobierno intentó reemplazar esta canción. El
gobierno intentó hacerla desaparecer. El gobierno envió grupos de búsqueda para
robar esta canción; hacerle una lobotomía, arrancarla de su lecho, reclutarla y
convertirla en su soldado.
Tengo noticias para los soldados del gobierno que esta
noche husmean entre los arbustos con bayonetas, con miedo en sus rostros y
cheques de pago del gobierno en sus bolsillos: son nuestros muchachos; son uno
con nosotros.
Esta canción vive en el gemido solemne del saxofón. Se
respira en la piel de las congas. Hace que las mujeres se arranquen las blusas
y devuelvan su corazón al pueblo.
Esta canción vive en una guitarra de cuerdas rotas y en
las balas y la culata de un rifle. Cuida a los heridos y atiende a los débiles
en su pena y humillación.
Esta canción se sienta en un rincón con otros
revolucionarios de ojos tristes y canta canciones y descubre cómo distribuir el
pan, las municiones y la música al pueblo.
Recibí noticias sobre esta canción: hace que la tierra
vuelva a dar frutos donde antes crecían los árboles frutales.
Las mujeres se reúnen junto al arroyo salvaje de una
montaña
Las mujeres se reúnen junto a un arroyo salvaje que
sale de las montañas como una serpiente, aunque no es una serpiente, es sólo un
secreto que ocultan a los hombres, con sus groserías y mentiras de lengua
plana.
Se reúnen junto al arroyo salvaje de una montaña, y les
pertenece, es su secreto, se reúnen
allí y van chapoteando en el agua y ningún hombre sobre
la tierra puede detenerlas.
Y oh la generosidad de sus pechos, la redondez de sus
vientres, y oh la hilaridad y libertad subversiva de su canto, lejos del pueblo
y de la calamidad de las noches y de los días.
Las mujeres se reúnen junto al río, más verdes que el
verde, más verdes que los dragones, más verdes que la piel de la manzana. Se
sumergen juntas en el río, muy, muy profundo en el río, hasta que quedan
completamente sumergidas; son una con el arroyo salvaje de la montaña que se
mueve como una serpiente saliendo de las montañas;
son una con lo serpentino, una con la más dulce de las
ondulaciones, tan profundamente conmovidas, tan profundamente conmovedoras,
juntas, juntas, juntas;
con los cabellos sueltos, los labios casi tocándose,
bailando alrededor del mundo,
palma a palma junto al fragante río.
Traducciones de María Del
Castillo Sucerquia
Tomado de:
https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/poeta/65afc6d85e6b706761aa9729
NO HAY TAL COSA COMO SAGITARIO
para la hermana Sinead
Mucho antes de que el cielo abriera su corazón a los
secretos divinos y se dividiera doce veces en partes iguales, estabas tú,
nacida de color púrpura, exuberante y deliciosa ante el amanecer dorado, nacida
de color púrpura de entre las aguas turbulentas en la unión de los ríos dodder
y poddle;
con Saturno emergiendo y la fama llamándote desde la
puerta de salida; con el predominio del fuego en tu carta natal, rápida para la
ira, acumulando enemigos mientras viajabas por el universo conocido; sí,
estabas tú, castigadora de los señores de la opresión.
Ahora, viajamos más allá de nuestro oído, viajamos por
el raglan road contigo, y por cada uno de los caminos druidas jamás tomados por
una banda gaélica. Los bardos cantan esta noche, en cada pub irlandés los
pronosticadores beben su cerveza.
Los leos son leones, los carneros son carneros, pero tú
eras el animal imposible vadeando el río enfurecido; un centauro inquieto, una
nube hecha a la semejanza de una mujer
púrpura,
exuberante y deliciosa
que nunca descansa;
y los astrólogos te llamaron sagitario, una temeraria
sin filtro; y kris kristofferson te llamó hermana; y como las uvas que crecen
silvestres en las orillas de los ríos, en nuestros corazones, te vuelves más
feroz y más libre a medida que caes.
No hay tal cosa llamada sagitario después de ti.
Tomado de:
https://www.hiedra.oxeda.com.mx/poesia/george-wallace-poesia-neoyorquina-traduccion/
El beso
pudo ser cualquier cosa
incluso, el alma de un pájaro
imprevisible
aterrizó en mis labios
un milagro, supongo
tan ingrávido
tan familiar
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀un
sostantivo femminile
en suspensión
(la rama de un niño
en el bosque del norte)
pudoroso como un pícolo
un tanto rígido
inerme ante el corolario
las grandes distancias
el progreso de un peregrino
en tierras baldías
(el ardiente calor de la selva
la escritura alpina de
campanillas azules y nieve)
el glissando del corazón
más pequeño
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀sosteniendo
lo insostenible
Es el futuro un eterno confín de peras
no le pidas al pianista solitario
sentado en el rincón de Le Chat Noir
(cuando es hora de cerrar, el último cliente se ha ido)
una canción sobre el futuro
para cada hombre, en cada época, el futuro muere
demasiado joven
responderá (de vuelta al coñac y al cigarrillo
moribundo)
sin mencionar que también
se reencarna en forma de pera
Tenía que hacerse
dudo sobre cabalgar en el corcel azul
que aguarda en la puerta del corral
por la caricia de la mano de un joven
antes del amanecer, o sea, antes de
que los camiones de dieciocho ruedas
apaguen sus motores y se alisten para rodar
como los interminables trenes de furgones
retumbando al norte de Kansas
todo ese polvo, el calor
los tábanos que muerden y
las llagas en la boca, los aguijones
-el cuchillo del matadero-
todo ese amor que un gobierno llama
comercio y utilidad y ser práctico
tenía que hacerse:
⠀⠀derribar
al niño que aguarda
⠀⠀junto
a la puerta colgante
⠀⠀a
que venga su corcel azul
Tomado de:
https://revistaajkoki.com/index.php/traducciones/30-george-wallace
Adiós, Angelina
adiós, Angelina
esto se nos salió de las manos
me voy a Texas
la frontera de tu casa
estuvo bien por un tiempo
pero no me conviene
es la metáfora de morir un día a la vez
después de todo, ambos sabemos
que tu marido volverá de Dakota del sur
es mejor hombre que yo
desde la universidad, si mal no recuerdo
un capitán de la fuerza aérea
y, cuando termine de prestar su servicio
volverá a libar en tus metafóricas lilas, por así
decirlo
tengo que seguir adelante
así seas toda la mujer que amaré
no trato de ser romántico al respecto
pero es casi de mañana y
hay una frontera estatal que cruzar
hay un largo camino por delante
sí, ambos sabemos que me amas demasiado bien
más de lo que merezco, pero tiro de mi carga, ¿no?
medir la bebida o cualquier otra cosa no tiene sentido
el amor no sabe de cálculos
apuntaré mi nariz hacia Texas y seguiré mi camino
Angelina, la frontera es de donde vengo y
a donde voy: una metáfora de la libertad
soy amante de la libertad
así que borra tus bonitas lágrimas
me dirijo a Mc Allen, conozco allí
a una chica dueña
de una lavandería
bye
Ojalá pudieras sostener la mirada de tus hijos
ojalá pudieras sostener
la mirada de tus hijos por siempre
viajero de la tierra, mientras
caminas hacia la muerte
tú, en la bata de cenizas
tú, como los aburridos ministros del próximo mundo
ya te empujan a través de su puerta
más fuerte de lo que nunca fuiste
más fuerte incluso que tus hijos
quienes te han enriquecido
quienes, ahora, son los adultos
en la habitación, y tú el pequeño
-la vida es un hilo débil atravesando una bobina-
con la piel del color del suelo, la rodilla cojeando
la respiración como un fuego de antaño
¡agarra con firmeza esta mano, hijo de las estrellas!
¡agárrate fuerte niño del más allá!
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀balacéate
fuera del tiempo
en confianza y en verdad, esta es la mano que nunca
antes comprendiste
ahora, aférrate al amor
Tomado de:
Todas las gracias animales
voy por Broadway
camino más lento estos días
la multitud se precipita
soy una represa en el río de humanidad
me atrapa el arrastre, el tumulto
la dulce y magnética corriente de la gente
en una prisa importante a cualquier lugar
van los muchachos a las entrevistas de trabajo
con los viejos zapatos lustrados
algunos hombres se arrastran (recién regañados por el
jefe)
los techos de vidrio se rompen sobre las mujeres
-o sólo se arreglan el cabello-
hay clientes por satisfacer, deseos por cumplir
tanta urgencia, tanta energía
hola, mediodía, el sol brilla
una ola de calor orgánico azota mi cuerpo
(me siento pletórico en la multitud y desnudo sin ella)
me eché a América sobre los hombros
como una bandera de victoria, un manto de cordura
(¡bienvenidos, camaradas!)
¿es tan malo ceder al material en la bobina mortal?
(amigos, enemigos, criados y criadores, a todos los
abrazo)
oh, me enamoro de cada mujer
que pasa sin aliento rozándome
admiro a los hombres decididos en cada zancada
la intencionalidad muscular, la rigidez de su marcha
aunque camino más lento estos días
toda mi existencia depende del flujo y el reflujo
América, lo mundano (los asuntos que hombres
y mujeres mantienen en secreto, tras los rostros
velados de la ciudad, son mis secretos también)
facturas para costear las enfermedades y a los
moribundos
para atender todas las gracias animales
todas las súper atenuadas y magnificas tragedias
(ironía sobre ironía)
tal vez, soy tan sólo un pequeño niño
que necesita un abrazo
antes de que sea demasiado viejo para eso
Un salvaje pájaro enjaulado en las costillas de un viejo
el viejo está en su cobertizo de macetas
hace inventario de invierno
-mangos de hacha, tijeras de podar, sierras oxidadas-
armas de guerra que ponderan
sus manos expertas
¿cuántos mordiscos le quedan a la pala
cuántos golpes al hacha
para las raíces de la siguiente primavera
la rebelde tierra?
merodea el sol por el viejo huerto de manzanos
mira cómo un gato acecha a un pajarito
ahora, en la ramita de sus últimos días
el viejo anda con un pesado bastón
(todavía a la caña le brotan alas)
es invierno y un salvaje pájaro
silba en los pulmones del anciano
celebra en su respiración
la canción de su juventud
Tomado de:
https://santarabiapoetry.com/george-wallace-aferrate-al-amor/

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