lunes, 19 de enero de 2026

POEMAS DE GEORGE WALLACE - DESDE U.S.A. -


PEQUEÑAS FLORES BLANCAS

 

Una tempestad, un túnel, un funeral de estrellas, un canto que nunca se repite ni se revela; una media hermana con cabello dorado y una fina cicatriz en el labio superior que casi nadie advierte.

Viajamos así, como florecitas blancas o una niña que lleva una cesta en la mano, más bonita que un apretón de manos, y que se lastima con facilidad;

como un campo de florecitas blancas, así viajamos,

como una pradera que nunca ha sido tocada por el hombre ni cosechada por las abejas para obtener el néctar, pacífica como la nieve.

Somos pequeños e inteligentes soldados con charreteras rojas en un campo verde,

somos las marcas diacríticas con las que el día se acentúa cuando la brisa cae del cielo azul sin sentido.

Viajamos así, jóvenes y hermosos, en la riqueza y en la pobreza, en un mundo de crueldad y con demasiado gobierno o falta de él;

en la guerra, en la ceguera, en toda clase de aflicción del corazón.

Incluso si Kali, La Gran Disruptiva, devora todo lo que encuentra a su paso; oh Kali ocupada en sus asuntos

mientras, nosotros, los sofocados, los oscuros, los oprimidos consonantes de las estrellas,

resilientes, inmunes, viajamos a través de esto, esto que tú llamas vida

tan fina, tan perfecta, que jamás se nos ocurriría izar una bandera blanca.

 

 

UN OCÉANO DE HIERBA QUE NO TRIUNFÓ SOBRE EL PROGRESO

 

Esta era mi América, un océano de hierba, una montaña de piedra,

una corriente de lava y vapor, un continente de linces y conejos de

nieve y cucos, diálogo de cascadas unidas bajo las secretas cuevas

subterráneas, serena tierra, contemplativa; mi América, sin mí

en ella, campo de aterrizaje para aves rapaces, obesidad de pájaros

correcaminos de pecho alto, descalzos caballos, inestable tierra

en cadena profunda de sueños. Oh, no estás lista para ser despertada

por el hacha o el ara, por el látigo o la silla de montar, ni por la

iglesia de férrea cerviz; no estás lista para los balazos de los campesinos

desde los barriles y los cactus, entre las cornamentas de las paredes

del granero, las rampas de velocidad y las vallas entre los pinos…

Todavía no, todavía no

 

Esta era mi América, antes de todo eso, los picos de las montañas

se echaban humo entre ellas; en sus entrañas de magma, el alce,

el oso negro, el ciervo eran especies apacibles en una insolente tierra.

No estoy listo para Colón y las violaciones ni para Andrew Jackson

o El Camino de las Lágrimas, tampoco para Horace Greeley o la

errancia y la locura del francés envuelto en las míseras pieles

 

No estoy listo para el manso Reagan, el circo de armas de Will Bill

Hickok, ni para los rifles de 35 mm que explotan como el furioso rocío

de la candidiasis, o para las represas o las muelas abrasivas o los parques

de oficinas o los colchones de muelle o las pinchadas llantas de goma

 

(en la versión cinematográfica, somos una bella nación, pero lastimada por

tener un corazón de oro. Un corazón que busca la libertad o al amor. Y Marilyn

Monroe endereza sus bonitos hombros, salta de la camioneta, se contonea

a través de los fatídicos 50 metros del desierto de la Nevada y, finalmente,

Clark Gable termina de someter al último de los caballos salvajes)

 

Esta es mi América, una amalgama de dioses e idiomas, sin lengua

europea; los arroyos hablaban como la trucha y el salmón occidental

que cruzó los océanos, los cañones vacíos, hablaban como los cañones

vacíos, y los perros de la pradera escuchaban el viento de la pradera

 

Ahora, estamos hasta el cuello del estropicio y es domingo en el

hiriente fango, las campanas de la iglesia tañen como tazas rotas

 

¡Sigue adelante con tu maloliente estafa, América! con las

retroexcavadoras y las trampas de castores, con las segadoras

y el zumbido; ara con tus manos ahuecadas, con la firmeza

de tus orejas, muerta para cualquier cosa, excepto la voracidad.

 

Fuiste el hogar de un volcán, ahora un terreno para rumiar

 

Un océano de hierba que no triunfó sobre el progreso

 

La fragua de las tribus nómadas se convirtió en un saqueo

Tomado de:

https://www.lasnuevemusas.com/george-wallace/?srsltid=AfmBOooMHVsKCqsUq2ftGxY8t29BqzT-a0OeFzNCGexLtvVnzPz9asoT

 

 

Si no fuera por el río

Si no fuera por el río, que se esconde en los corazones de los hombres como una serpiente en la arena, no habría agua, sólo piel muda y un cuerno de alce para invocar a Dios.

 

Si no fuera por las alas de una golondrina ribereña que corta el aire, no habría lugar para la tolerancia, los niños ni la paz en los recios corazones de los hombres.

 

Si no fuera por la mandíbula de un asno y la memoria del rebaño, no habría fuerza en las piernas nómadas, ni vagabundeo por el desierto, ni amparo contra el rencor o la tormenta en el cobertizo que ocupan los ilegales.

 

La olla arrojada se resquebraja al servirse por vez primera: la piel de mule se irrita y el fuego se apaga.

 

No establecemos las reglas en este agreste lugar del que somos esclavos, donde yacemos uncidos a nuestros propios y crueles amos.

 

Llegué ante mi mujer, un frío y penoso día, con el corazón en las manos: soy un pájaro del acantilado, dije llorando, busco dónde hacer un nido.

 

Ella me dio cobijo y me dio descanso (como mil veces, antes que a mí, dio a hombres descanso y cobijo).

 

Y también me echó.

 

Y sí, hay crueldad en el desierto, e indiferencia, y un ángel oscuro, pero también hay purificación.

 

Si no fuera por el veredicto según el fuego, el castigo con el diluvio, la resurrección por el polvo, no habría justicia.

 

Alejandría te saludo, brindo por los vivos.

 

Si no fuera por el río, no habría vitalidad en los pulmones, ni salto al escalón, ni sangre animal que fluya; no habría olor a jazmín para endulzar las fosas nasales,

 

sólo el ojo del tigre brillando furioso como el sol.

 

Tengo noticias sobre esta canción

Los pobres ya no oyen esta canción desde sus terribles cuartitos, sino que la cantan en sueños; los trabajadores de las fábricas ya no escuchan esta canción, pero la cantan en sus fraguas con sus martillos, la cantan entre revendedores y fundiciones, entre lingotes y laminadores.

 

Nico, que vive en un recodo del río por donde nunca pasan cables eléctricos, que recoge flores silvestres para su madre, no oye esta canción, pero la canta, en el invernadero y los andamios, y en el café y el bar en penumbra, en la habitación donde los hombres desempleados van a rezar.

 

Recibí noticias sobre esta canción: en toda la tierra donde nació esta canción, en toda su genialidad y poder, esta canción se está cantando.

 

En todo su sombrío esplendor, esta canción despierta a los pueblos costeros, sigue a los pescadores hasta el puerto y navega con ellos hacia la pequeña y libre bahía. Vestida como un mendigo en las calles, esta canción infesta la capital y reparte poemas angelicales y subversivos escritos en servilletas y paquetes de cigarrillos. Vestida como el viento del sur en los pasos de alta montaña, esta canción da a las violetas su tono púrpura.

 

El gobierno intentó reemplazar esta canción. El gobierno intentó hacerla desaparecer. El gobierno envió grupos de búsqueda para robar esta canción; hacerle una lobotomía, arrancarla de su lecho, reclutarla y convertirla en su soldado.

 

Tengo noticias para los soldados del gobierno que esta noche husmean entre los arbustos con bayonetas, con miedo en sus rostros y cheques de pago del gobierno en sus bolsillos: son nuestros muchachos; son uno con nosotros.

 

Esta canción vive en el gemido solemne del saxofón. Se respira en la piel de las congas. Hace que las mujeres se arranquen las blusas y devuelvan su corazón al pueblo.

 

Esta canción vive en una guitarra de cuerdas rotas y en las balas y la culata de un rifle. Cuida a los heridos y atiende a los débiles en su pena y humillación.

 

Esta canción se sienta en un rincón con otros revolucionarios de ojos tristes y canta canciones y descubre cómo distribuir el pan, las municiones y la música al pueblo.

 

Recibí noticias sobre esta canción: hace que la tierra vuelva a dar frutos donde antes crecían los árboles frutales.

 

Las mujeres se reúnen junto al arroyo salvaje de una montaña

Las mujeres se reúnen junto a un arroyo salvaje que sale de las montañas como una serpiente, aunque no es una serpiente, es sólo un secreto que ocultan a los hombres, con sus groserías y mentiras de lengua plana.

 

Se reúnen junto al arroyo salvaje de una montaña, y les pertenece, es su secreto, se reúnen

allí y van chapoteando en el agua y ningún hombre sobre la tierra puede detenerlas.

 

Y oh la generosidad de sus pechos, la redondez de sus vientres, y oh la hilaridad y libertad subversiva de su canto, lejos del pueblo y de la calamidad de las noches y de los días.

 

Las mujeres se reúnen junto al río, más verdes que el verde, más verdes que los dragones, más verdes que la piel de la manzana. Se sumergen juntas en el río, muy, muy profundo en el río, hasta que quedan completamente sumergidas; son una con el arroyo salvaje de la montaña que se mueve como una serpiente saliendo de las montañas;

 

son una con lo serpentino, una con la más dulce de las ondulaciones, tan profundamente conmovidas, tan profundamente conmovedoras, juntas, juntas, juntas;

 

con los cabellos sueltos, los labios casi tocándose, bailando alrededor del mundo,

 

palma a palma junto al fragante río.

 

               Traducciones de María Del Castillo Sucerquia

Tomado de:

https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/poeta/65afc6d85e6b706761aa9729

 

 

NO HAY TAL COSA COMO SAGITARIO

para la hermana Sinead

 

Mucho antes de que el cielo abriera su corazón a los secretos divinos y se dividiera doce veces en partes iguales, estabas tú, nacida de color púrpura, exuberante y deliciosa ante el amanecer dorado, nacida de color púrpura de entre las aguas turbulentas en la unión de los ríos dodder y poddle;

 

con Saturno emergiendo y la fama llamándote desde la puerta de salida; con el predominio del fuego en tu carta natal, rápida para la ira, acumulando enemigos mientras viajabas por el universo conocido; sí, estabas tú, castigadora de los señores de la opresión.

 

Ahora, viajamos más allá de nuestro oído, viajamos por el raglan road contigo, y por cada uno de los caminos druidas jamás tomados por una banda gaélica. Los bardos cantan esta noche, en cada pub irlandés los pronosticadores beben su cerveza.

 

Los leos son leones, los carneros son carneros, pero tú eras el animal imposible vadeando el río enfurecido; un centauro inquieto, una nube hecha a la semejanza de una mujer

 

púrpura,

exuberante y deliciosa

que nunca descansa;

 

y los astrólogos te llamaron sagitario, una temeraria sin filtro; y kris kristofferson te llamó hermana; y como las uvas que crecen silvestres en las orillas de los ríos, en nuestros corazones, te vuelves más feroz y más libre a medida que caes.

 

No hay tal cosa llamada sagitario después de ti.

Tomado de:

https://www.hiedra.oxeda.com.mx/poesia/george-wallace-poesia-neoyorquina-traduccion/

 

 

El beso

 

pudo ser cualquier cosa

incluso, el alma de un pájaro

imprevisible

aterrizó en mis labios

un milagro, supongo

tan ingrávido

tan familiar

⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀un sostantivo femminile

en suspensión

(la rama de un niño

en el bosque del norte)

pudoroso como un pícolo

un tanto rígido

inerme ante el corolario

las grandes distancias

el progreso de un peregrino

en tierras baldías

(el ardiente calor de la selva

la escritura alpina de

campanillas azules y nieve)

el glissando del corazón

más pequeño

⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀sosteniendo lo insostenible

 

 

 

Es el futuro un eterno confín de peras

 

no le pidas al pianista solitario

sentado en el rincón de Le Chat Noir

(cuando es hora de cerrar, el último cliente se ha ido)

una canción sobre el futuro

para cada hombre, en cada época, el futuro muere demasiado joven

responderá (de vuelta al coñac y al cigarrillo moribundo)

sin mencionar que también

se reencarna en forma de pera

 

 

Tenía que hacerse

 

dudo sobre cabalgar en el corcel azul

que aguarda en la puerta del corral

por la caricia de la mano de un joven

antes del amanecer, o sea, antes de

que los camiones de dieciocho ruedas

apaguen sus motores y se alisten para rodar

como los interminables trenes de furgones

retumbando al norte de Kansas

todo ese polvo, el calor

los tábanos que muerden y

las llagas en la boca, los aguijones

-el cuchillo del matadero-

todo ese amor que un gobierno llama

comercio y utilidad y ser práctico

tenía que hacerse:

 

⠀⠀derribar al niño que aguarda

⠀⠀junto a la puerta colgante

⠀⠀a que venga su corcel azul

Tomado de:

https://revistaajkoki.com/index.php/traducciones/30-george-wallace

 

 

Adiós, Angelina

 

adiós, Angelina

esto se nos salió de las manos

me voy a Texas

la frontera de tu casa

estuvo bien por un tiempo

pero no me conviene

es la metáfora de morir un día a la vez

después de todo, ambos sabemos

que tu marido volverá de Dakota del sur

es mejor hombre que yo

desde la universidad, si mal no recuerdo

un capitán de la fuerza aérea

y, cuando termine de prestar su servicio

volverá a libar en tus metafóricas lilas, por así decirlo

tengo que seguir adelante

así seas toda la mujer que amaré

no trato de ser romántico al respecto

pero es casi de mañana y

hay una frontera estatal que cruzar

hay un largo camino por delante

sí, ambos sabemos que me amas demasiado bien

más de lo que merezco, pero tiro de mi carga, ¿no?

medir la bebida o cualquier otra cosa no tiene sentido

el amor no sabe de cálculos

apuntaré mi nariz hacia Texas y seguiré mi camino

Angelina, la frontera es de donde vengo y

a donde voy: una metáfora de la libertad

soy amante de la libertad

así que borra tus bonitas lágrimas

me dirijo a Mc Allen, conozco allí

a una chica dueña

de una lavandería

bye

 

Ojalá pudieras sostener la mirada de tus hijos

 

ojalá pudieras sostener

la mirada de tus hijos por siempre

viajero de la tierra, mientras

caminas hacia la muerte

tú, en la bata de cenizas

tú, como los aburridos ministros del próximo mundo

ya te empujan a través de su puerta

más fuerte de lo que nunca fuiste

más fuerte incluso que tus hijos

quienes te han enriquecido

quienes, ahora, son los adultos

en la habitación, y tú el pequeño

-la vida es un hilo débil atravesando una bobina-

 

con la piel del color del suelo, la rodilla cojeando

la respiración como un fuego de antaño

¡agarra con firmeza esta mano, hijo de las estrellas!

 

¡agárrate fuerte niño del más allá!

⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀balacéate fuera del tiempo

en confianza y en verdad, esta es la mano que nunca antes comprendiste

ahora, aférrate al amor

Tomado de:

https://cardenalrevista.wordpress.com/2021/06/16/george-wallace-la-vida-es-un-hilo-debil-atravesando-una-bobina/

 

 

Todas las gracias animales

 

 

 

voy por Broadway

camino más lento estos días

la multitud se precipita

soy una represa en el río de humanidad

me atrapa el arrastre, el tumulto

la dulce y magnética corriente de la gente

en una prisa importante a cualquier lugar

 

van los muchachos a las entrevistas de trabajo

con los viejos zapatos lustrados

algunos hombres se arrastran (recién regañados por el jefe)

los techos de vidrio se rompen sobre las mujeres

-o sólo se arreglan el cabello-

hay clientes por satisfacer, deseos por cumplir

tanta urgencia, tanta energía

hola, mediodía, el sol brilla

una ola de calor orgánico azota mi cuerpo

(me siento pletórico en la multitud y desnudo sin ella)

 

me eché a América sobre los hombros

como una bandera de victoria, un manto de cordura

(¡bienvenidos, camaradas!)

¿es tan malo ceder al material en la bobina mortal?

(amigos, enemigos, criados y criadores, a todos los abrazo)

 

oh, me enamoro de cada mujer

que pasa sin aliento rozándome

admiro a los hombres decididos en cada zancada

la intencionalidad muscular, la rigidez de su marcha

aunque camino más lento estos días

toda mi existencia depende del flujo y el reflujo

 

América, lo mundano (los asuntos que hombres

y mujeres mantienen en secreto, tras los rostros

velados de la ciudad, son mis secretos también)

facturas para costear las enfermedades y a los moribundos

para atender todas las gracias animales

todas las súper atenuadas y magnificas tragedias

(ironía sobre ironía)

 

tal vez, soy tan sólo un pequeño niño

que necesita un abrazo

antes de que sea demasiado viejo para eso

 

 

Un salvaje pájaro enjaulado en las costillas de un viejo

 

el viejo está en su cobertizo de macetas

hace inventario de invierno

-mangos de hacha, tijeras de podar, sierras oxidadas-

armas de guerra que ponderan

sus manos expertas

 

¿cuántos mordiscos le quedan a la pala

cuántos golpes al hacha

para las raíces de la siguiente primavera

la rebelde tierra?

 

merodea el sol por el viejo huerto de manzanos

mira cómo un gato acecha a un pajarito

ahora, en la ramita de sus últimos días

el viejo anda con un pesado bastón

(todavía a la caña le brotan alas)

 

es invierno y un salvaje pájaro

silba en los pulmones del anciano

celebra en su respiración

la canción de su juventud

Tomado de:

https://santarabiapoetry.com/george-wallace-aferrate-al-amor/

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