sábado, 25 de abril de 2015

ALGUNOS POEMAS DE BECKETT

    Canción
      Vejez es estar de cuclillas
      Agazapado en el hogar
      Temblando porque la bruja
      Ponga el perol en la cama
      Y traiga el ponche
      Ella llega en las cenizas
      Quien amada no fue conquistada
      O conquistada no fue amada
      O algún otro pesar
      Llega a las cenizas
      Como en esa vieja luz
      El rostro en las cenizas
      Esa vieja luz de una estrella
      Otra vez en la tierra.
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    Canciones en el teatro
      Vino a la cocina un perro
      A robar de pan un pedazo.
      Con una cuchara de hierro
      El cocinero migajas lo hizo.
      Luego otros perros vinieron
      A cavar tristes su sepultura.
      Sobre la lápida escribieron
      La historia que hoy perdura:
      Vino a la cocina un perro
      A robar de pan un pedazo.
      Con una cuchara de hierro
      El cocinero migajas lo hizo.
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    Cascando
      1

      Por qué no simplemente no esperar
      A ser ocasión de
      Un vertedero de palabras.
      ¿No es mejor abortar que ser estéril?
      Después de tu partida las horas son tan tristes
      Siempre empiezan a rastras demasiado pronto
      Los garfios desgarrando con ceguedad el lecho de miseria
      Rescatando los huesos los amores antiguos
      Cuencas una vez llenas con ojos como tuyos
      ¿Es mejor siempre demasiado pronto que jamás?
      Negra necesidad salpicando los rostros
      Diciendo una vez más nunca flotó lo amado nueve días
      Ni nueve meses
      Ni nueve vidas.

      2

      Diciendo una vez más
      Si no me enseñas tú no aprenderé
      Diciendo una vez más existe un último
      Atardecer de últimas veces
      Últimas veces de mendigar
      Últimas veces de amar
      De saber no saber simular
      Un último atardecer de últimas veces de decir
      Sino me amas nunca seré amado
      Si no te amo ya no amaré nunca.
      Un batir de palabras gastadas una vez más en el corazón
      Amor amor amor golpe de un émbolo antiquísimo
      Moliendo el suero inalterable
      De las palabras.
      Una vez más aterrado
      De no amar, de amar
      Pero no a ti
      De ser amado y no por ti
      De saber no saber simular
      Simular.
      Yo y todos los otros que te amen
      Si te aman.

      3

      A menos que te amen.
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    De grulla del infierno a estornino
      Ohlibá encanto de mis ojos
      Hay una cueva sobre Zoar
      Y un asno español ahí.
      No necesitas llevar vino a esa no-relación.
      Y él no sabrá
      Quién cambió su nombre
      Cuando Jehová dislocó la cavidad del muslo
      En Peniel, en Peniel
      Después de haber enviado los treinta camellos
      Amamantándose de la dulce muerte
      Y tantas potrancas
      Que no quiero lápidas de madera.
      Señor Jacobson señor Hipólito-en-el-Infierno Jacobson
      Todos sabemos
      Cómo intentaste regresar con tu pa.
      Bilha chismorrea siempre.
      Porque Benoni bordeó la segunda cosecha
      De mis adoloridos riñones
      Nunca lo verás
      Enrojecer el muro en dos dimensiones
      Y si así fuera
      Te podrías ahorrar el correo a Caldea.
      Pero hay un culo condenadamente fino
      Saltando con cerveza e impurée de pommes
      En la colina sobre Zoar.
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    De Tagte es
      Redime lo que reemplaza a los adioses
      La sábana de agua que navega en tu mano
      A quienes nada tienen ya para la tierra
      Y el espejo sin niebla encima de tus ojos.
    Arriba

    Después de bajar un poco
      Después de bajar un poco
      A través de la inmundicia
      Donde todo es oscuridad
      Sin tener que mendigar
      Sin tener nada que dar
      Sin palabras sin sentido
      Sin tener necesidad
      A través de la inmundicia
      Bajar un poco aún
      Donde todo es oscuridad
      Se vislumbra el manantial.
    Arriba

    Gnomo
      Pasa tus años de aprendiz derrochando
      Valor por tantos años de ir vagando
      A través de un mundo que con cortesía
      De la torpeza de aprender se libra.
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    El buitre
      Arrastrando su hambre por el cielo
      De mi cráneo casco de cielo y tierra.
      Bajando a los postrados que pronto deberán
      Tomar su vida y marcharse.
      Burlado por un tejido que acaso no sirva
      Hasta que hambre tierra y cielo sean carroña.
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    Enueg I
      Exeo en un espasmo
      Cansado del esputo rojizo de mi amada
      De los asuntos secretos
      Del Hospital Privado Portobello
      Y avanzo hacia la cresta del peligroso puente en precipicio
      Y él sobre mí lo cruzo desconcertadamente bajo el chirrido de la empalizada
      Alrededor dela brillante entumecida bandera de la empalizada
      Hacia un oscuro oeste
      Ahogado entre nubes.
      Sobre las casas árboles algummin
      Las montañas
      Mi cráneo hoscamente
      Coágulo de ira
      Clavado en la altura estrangulado por la argolla del viento
      Muerde el mismo modo que un perro al que castigan.
      Ruedo rápidamente sobre mis pies ruinosos
      A nivel mismo del lívido canal;
      Cerca de Puente Parnell una muerte gabarra
      Llevando cargamento de clavos y madera
      Con suavidad oscila sobre el claustro espumoso de la esclusa;
      Lejos en la otra orilla unos pobres diablos parecen arreglar un armazón.
      Luego durante millas el viento solamente
      Y la prosperidad que se desliza muy cerca sobre el agua
      Y el mundo abriéndose hacia el sur
      A través de un disfraz de campo hasta las montañas
      Muerta al nacer la tarde ya casi verde inmundo
      Estercolando el hongo de la noche
      Y la mente abolida
      Náufraga por el viento.
      Chapoteé cerca de un viejecito con aire fatigado, Demócrito,
      Que caminaba aprisa entre una muleta y un bastón,
      Cogido su muñón horriblemente, como garfio, bajo los pantalones, fumando.
      Luego porque a la izquierda estalló un campo en una repentina llamarada
      De gritos e insistentes silbidos y mazos color azul y rojo
      Me detuve y subí sobre un ribazo para mirar el juego.
      Un muchacho nervioso me gritó desde fuera "Nos está permitido entrar, Señor?" "Naturalmente" dije "sí que está".
      Pero, atemorizado, se alejó por la calle.
      "Oye" grité tras él "¿por qué no entras?"
      "Oh" respondió, con aire inteligente,
      "Estuve en este campo antes y me expulsaron".
      De esta manera sucesivamente
      Desamparado
      Como desde un matojo de aliaga ardiendo en la montaña después de oscurecer
      O en Sumatra, el himen de la jungla,
      La aún fragante rafflesia.
      Y luego:
      Lamentable familia de gallinas grises y verminosas,
      Agonizando en medio de un campo en hondonada,
      Temblando, adormiladas, contra el portón cerrado del refugio, sin poder
      Apoyarse sobre el palo.
      La gran seta de pulpa venenosa,
      Verdinegra,
      Escupe sus miasmas sobre mí,
      Empapando el cielo desgarrado con tinta como de pestilencia,
      Sobre mi cráneo se vuelve el viento fétido,
      El agua...
      Y luego:
      Colina abajo desde Fox y Geese hacia Chapelizod
      Una cabra malévola y pequeña, exilada en sendero,
      Que raramente embiste las puertas de su prado;
      Almacenes Isolda perturbación enorme de los héroes sudados,
      Vestidos de domingo,
      Apresurados bajan en busca de una pinta de nepento o hierba moli o mitad y mitad
      Desde donde miraban a los jugadores sobre el Kilmainham.
      Borrones de amarillo sentenciado en el poso del Liffey,
      Al parapeto unidos garfios de las escalas,
      Incitando;
      Légamo de gaviotas vigilantes en el vómito gris de la cloaca.
      Ah la bandera de la carne que sangra
      En la seda de los mares y las flores del Ártico
      Que no existen.
    Arriba

    Enueg II
      Mundo mundo mundo mundo
      Y el rostro serio nublado
      Contra el atardecer.
      De morituris nihil nisi.
      Tímidamente el rostro deshaciéndose
      Ya demasiado tarde para enlutar el cielo
      Que se hace rojo con el atardecer
      Temblando a lo lejos lentamente.
      Verónica mundi
      Verónica munda
      Por amor de Jesús, dános un velo.
      Sudando como Judas
      Cansado de la muerte
      Y de los policías
      Los pies en mermelada
      Sudando en abundancia
      El corazón en mermelada el humo más frutal
      El viejo corazón el viejo corazón
      Que estalla extra congreso
      Te lo aseguro doch
      Tendido en Puente O'Connell
      Viendo con grandes ojos unos tulipanes del atardecer
      Los verdes tulipanes
      Brillando al volver la esquina como un ántrax
      Brillando sobre las barcazas de Guinness.
      El armónico el rostro
      Ya demasiado tarde para dar brillo al cielo
      Doch doch te lo aseguro.

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