sábado, 18 de junio de 2016

POEMAS DE DUFAY BUSTAMANTE

(Pereira, 1985)

Ya las llamas abrazan  los troncos

Al mirarte de lejos
puedo verte varias tardes.
Tomo distancia de todos los temas.
Ya las llamas abrazan los troncos,
la delicada caída acontece a ritmo de sol.
Entre tu cuerpo que se derrumba y el suelo
la intensa luz se fuga para mostrar las momias de la sombra.
Imagina caminar un continente
de seres que se incendian.
Ya no es tiempo de subir el vidrio de la vida,
le he roto,
en el lujo de omitir la historia de las generaciones:
vértigo del vacío en el derrumbe.
Ya las llamas abrazan los troncos,
nace de esta ternura el ánimo destructivo, arden
mientras se derrumban en la pasividad de su resistencia.
Desde la lejanía,
la amplitud del pesimismo
calcina las formas
de la montaña de ceniza nace un optimismo radical.

Niebla y ceniza


Como un volcán semiprendido en la ceniza

de su luz
ese momento que prohíben en la pantalla.
Tal vez has causado algunos inviernos en las nubes
y en los ojos,
como un teñimiento de época gris
al despilfarro de negros: hay venas en el lenguaje
que están enfermas, tiznadas por el vuelo de paisajes;
las ofrendas en la lengua
del loading eterno.
Llueve. Manchas de aceite suspendidas en la lluvia,
diviso la filosofía y la poesía
como un montón de banderas que se queman.
Lupas para entrar a círculos viciosos
nos expenden.
Quizás me has tenido encantado con esa serpiente blanca
por la que ahora me respiras
en múltiples formas de humo
o servicios que se meten
por adentro de tus bocas.



Hombre


Brilla como si fuera único

espiro, respira,
se aproxima como si su hambre
fuera la única en el mundo,
vuelta de trescientos sesenta grados
que completa la mirada;
ayúdate con los pasos, abajo
lo suficiente, arriba
lo necesario
y cámara enloquecida
local…
brujos de plástico que van a fecundar,
izquierda, derecha: no cae, tambalea…
respiro, espira;
el miedo del mundo en un segundo,
mal aliento
malpueda que pase algo.



Nervalina


He aquí lo que vi:

una mujer subía al segundo nivel
yo deliraba al otro lado de la pared
Ella subía con un paquete entre brazos
con un vestido amarillo marchito
Era la muerte con el rostro de mi madre joven
cantando esta canción:
Ha pasado la muerte
El tarareo de su canción me ha dejado claro
Canción que sólo saben los que van de su lado.



Al filo y en la cúspide


Marginado en la altura de la forma

no se llame al hombre.
No sea por un día.
¡No pise el frío!



Patología


En mi garganta

llueve a diario,
ruge la noche en la respiración

de cada noche

he guardado un frío,
el alucinante color…

otros dicen que tengo tos.
A Freddy Gaviria


Geografía de piel


Soy aun tan forastero

como para creer que he llegado.
Atmósferas
me anochecen extrañas,
intactas.
Es tan raro el mapa,
este rastro y ese sonido
que pasea por mis nervios
como un reloj muriendo,
ese drum&base
que fuera la banda sonora
de la tierna tortura.

Las respuestas

ya posaron frente al sol
¿Qué vendrá?
¿Qué otro cántaro habrá que llenar?



Lugar llamado ebriedad


Imaginaba que traía la literatura

y los otros en vida contaban las hojas de café como billetes.
Imitaban a sus abuelos pero nunca lo hicieron bien.
En las madrugadas se percataban de ello
sonreían y después de un pequeño susto
invocaban a algunas amantes del pasado y las traían al cerebro
las amaban como nunca
como cortinas para fisuras de la vida.
Al otro día, temprano, estaban sentados
y pasaba para despertarlos como una luz que entra por la ventana.
—¿Si estaban dormidos, qué soñaron?
Digan, dejen caer el manojo de hojas
toquen con esa búsqueda ciega
cabezas quebradas
caminos de tacto
galerías de lo mismo.

A solas con los delirantes que sacan vagos recuerdos de sus bocas

de noche en esta casa se alaba al que se equivoca.

A Luis Eduardo López, in memorian


Memoria


La llamaron tablero mágico

Y en ella se puede
Escribir y borrar.



La curiosidad hace al gato


A estos lugares de la soledad

llegan los gatos
sin curiosidad
como si nada.

Me queda una vida y no quiero gastarla contigo.

Guerra



Instrumentos que dejaron las bocas secas,
con llagas en las palabras.
El humo subió por la pared como un río de cucarachas.
De repente, se vieron gusanos rojos avanzando por las avenidas,
rojas avenidas del cuerpo.
Pelear era normal,
pero usamos las armas equivocadas.


Sentencias


1.
 Digamos que por pura comunicación hoy te escribo
ya no como ese impulso de diálogos celestes
sino como venas que quedaron al aire
transmitiendo todavía vida.

2.
Más allá de las esquinas
Sobre los complejos urbanos
Pude conocerte sin saberlo
Tiene tantas rutas el sueño
Yo mismo invento rostros
Que después no reconozco

Se sabe seducir a la casualidad
Esa bella señora
Tocaré sus costillas, cual teclas de piano
La perseguiré por todo su cuerpo
Y alegre
Miraré sus pasos por el mundo
A través   de sus hendijas.

3.
Nada de lo que me digas será más importante que tu presencia
No hay lugar en el mundo para los que se aman y no están juntos
Podrán caminar en sentido contrario, paso a paso la eternidad
Ocultarse bajo las piedras
Nada de lo que  me digas será más importante que tu presencia.


Señal de humo


Releer esta carta
hecha de otros materiales,
contenida en un espacio
donde también nos vaciamos
como una cascada que funciona
armónica con el tiempo.
Éstas son las cosas que nos tocan.

Patología


En mi garganta
llueve a diario
ruge la noche en la respiración.

De cada noche
he guardado un frío
el alucinante color…

otros dicen que tengo tos.


Poema de la Tienda Prada



No entablaré diálogos de paz
con las noches del pasado.
Los ecos y los fantasmas
No reciben trompadas,
no sentirán las huellas,
Las ráfagas del verso.
Hay un germen, o un crimen,
cenizas en los días
y en la música.

- - - - - -

"no sé si reverdeceré,
remodelando pasados para vender
se hizo basura para el vacío.
Que cesen los renacimientos
que aterrice el cielo
cada movimiento fue un camino a la desnudez:
no me vendas imágenes,
te amo gratis."



En la prisión de plástico


Esta cosecha
la hicimos nosotros, ciencia ficción,
esa nueva oleada de formas de vida,
y mira como quedamos: irreconocibles.
Metáforas en los efectos especiales queman, congelan,
se vuelven invisibles, estiran,
se reinventan por amor dentro del caos,
se cortan las alas con cuchillas
en las oficinas de los rascacielos,
lloran por ti en los baños públicos,
levitan en la cárcel de plástico.

Los retratos hablados del Bosco


Se encendieron las lámparas que completan la oscuridad.
Pasan ordenados y felices hacia la entrada del agujero negro.
La silueta ciega reza la oración de las pieles verdes
que no cantan ni se vuelven aire en los ríos oxidados.


El pájaro enmudecido del tiempo engulle la particularidad
deja sobre las hojas de zinc, cuerpos de humanos programados
que se sostienen con la luz emanada de soles negros.



Reposan en los museos y en las hoyas los primeros retratos hablados,
afuera suceden cosas. -No quiero tener los dientes de la pantalla
la legión tiene colmillos
es invisible.



Han aparecido en el tiempo rostros pintados
se recogen las flores de estas voces que volvieron a la tierra, están en el aire
las puedo divisar, armar con esa luz extravagante
una explosión:
los pocillos se esconden en los rincones
con su asiento de azúcar,
las personas tienen miedo de los hombres
que no tienen casa
goteras sin cántaro
sin espera.


Imagen


Cuando las hojas secas
ruedan dirigidas por el viento,
el oído ve,
un baile de garras.



La escuela América


Una cascada roja
en la esquina de tu jardín
es la clepsidra incesante…
del leviatán oxidado
jamás nacieron mariposas amarillas,
sólo el destello sin negro y sin azul
de las golondrinas,
el grito, su estallido en la luz
el amanecer
cercado por la escala de verdes
en la cuerda del asfalto

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