lunes, 21 de septiembre de 2015

POEMAS DE ADRIENNE RICH


Adrienne Rich

INTENTANDO HABLAR CON UN HOMBRE 


Afuera, en el desierto, estamos probando bombas,

por eso hemos venido aquí.

A veces siento un manantial
abriendo camino entre acantilados deformes
un ángulo agudo de entendimiento
moviéndose como el foco del sol
en este escenario condenado.

Lo que hemos tenido que perder para llegar hasta aquí –
colecciones enteras de elepés, películas que protagonizamos
rodadas en el vecindario, mostradores de reposterías
repletos de secas galletas judías rellenas de chocolate,
el idioma de las cartas de amor, de las notas de suicidio,
tardes en la ribera
fingiendo ser niños

Al venir hasta este desierto
pretendíamos cambiar la mueca de
conducir entre verdes pálidos cactus
caminando a mediodía en la ciudad fantasma
rodeados por un silencio

que suena como el silencio del lugar
pero que vino con nosotros
y nos es conocido
y todo lo que dijimos hasta ahora
era un esfuerzo por correr un tupido velo –
Al venir hasta aquí estamos enfrentándolo

Aquí fuera me siento más inútil
contigo que sin ti
Mencionas el peligro
y enumeras el equipo
hablamos de personas que se cuidan unos a otros
en emergencias – laceración, sed –
pero tú me miras como una emergencia

Tu calor seco se siente como un poder
tus ojos son estrellas de una magnitud distinta
reflejan luces que deletrean: SALIDA
cuando te levantas y caminas de un lado a otro

hablando del peligro
como si no fuésemos nosotros
como si estuviésemos probando cualquier otra cosa.



Cartografías del Silencio



1


Una conversación empieza
con una mentira. Y cada

interlocutor de ese supuesto lenguaje común
siente la partición del témpano, el separarse

como con impotencia, como enfrentándose
a una fuerza de la naturaleza

Un poema puede empezar
con una mentira. Y romperse.

Una conversación tiene otras leyes
se recarga con su propia

falsa energía, no se puede romper.
Se infiltra en nuestra sangre. Se repite.

Talla con su estilete sin retorno
la soledad que niega.
 



2

La emisora de música clásica
suena en el departamento hora tras hora

levantar, levantar
y levantar el teléfono de nuevo

Las sílabas que pronuncian
una y otra vez el viejo guión

La soledad del mentiroso
que vive en la red formal de la mentira

girando el dial para ahogar el terror
debajo de la palabra no dicha.



3


La tecnología del silencio
los rituales, la etiqueta

la confusión de los términos
silencio y no ausencia

de palabras o música o hasta
sonidos en bruto

El silencio puede ser un plan
ejecutado con rigor

la copia heliográfica de una vida
 

Es una presencia
tiene una historia y una forma

No lo confundas
con cualquier clase de ausencia


4


Qué tranquilas, qué inofensivas empiezan
a parecerme estas palabras

aunque comenzaron con pena y enojo
Puedo atravesar esta película de lo abstracto

sin lastimarme, ni a vos
acá hay dolor suficiente

¿Por eso transmite la emisora de música clásica o de jazz?
¿Para darle una razón de ser a nuestro dolor?


5



El silencio se desnuda:
En la Pasión de Juana de Dreyer
 

la cara de Falconetti, el pelo rapado, una gran geografía
escrutada en silencio por la cámara

Si hubiese una poesía donde esto pudiese ocurrir
no como espacio en blanco ni como palabras

ajustadas igual que una piel sobre los significados
sino como el silencio que cae al final

de una noche que dos personas pasaron
hablando hasta el amanecer.


6


El grito
de una voz ilegítima

Ha dejado de escucharse, por ende
se pregunta a sí mismo

¿Cómo es que existo?

Éste era el silencio que quería romper en vos
Tenía preguntas pero no ibas a responder

Tenía respuestas pero no podías usarlas
Esto es inútil para vos y quizás para los otros.


7


Era un asunto viejo hasta para mi:
El lenguaje no lo puede todo –

Anotalo con tiza en las paredes de los mausoleos
donde yacen los poetas muertos

Si el poema pudiera transformarse
a voluntad del poeta en una cosa

Un ala de mármol al descubierto, una cabeza en alto
radiante de rocío

Si simplemente pudiera mirarte a la cara
con los ojos desnudos, sin dejarte dar vuelta

hasta que vos, y yo que deseo hacer ésto,
fuéramos iluminados al fin por su mirada.



8


No. Dejame tener esta tierra,
estas nubes pálidas demorándose amargamente, estas palabras

moviéndose con precisión feroz
como los dedos de un niño ciego

o la boca del recién nacido
violenta de hambre

Nadie puede darme, hace mucho
adopté este método

Así como el grano se vuelca de la bolsa de red
o la llama de bunsen que se volvió baja y azul

Si cada tanto envidio
las anunciaciones puras a simple vista

La visio beatifica
Si cada tanto quiero volverme

como el hierofante eleusino
que sostiene una simple espiga de cereal

Para el regreso al mundo concreto e incesante
lo que sigo eligiendo, de hecho,

son estas palabras, estos susurros, conversaciones
de las que una y otra vez despunta verde y húmeda la verdad.


Arden papeles en vez de niños


                                                                                                     Estaba en peligro de
                                                                                 verbalizar mis impulsos éticos
                                                                                     hasta hacerlos desaparecer.
                                                                                                         °1-Daniel Berrigan,
                                                                                            en el juicio, en Baltimore.


1.
Mi vecino, un científico coleccionista de arte, me llama por teléfono en
un estado de violenta emoción. Me dice que mi hijo y el suyo, de once y
doce años, han quemado el último día de clase un libro de matemáticas en
patio trasero. Le ha prohibido a mi hijo ir a su casa durante una semana,
le ha prohibido al suyo salir durante ese tiempo. «Quemar un libro
dice- me produce sensaciones terribles, recuerdos de Hitler; hay pocas
cosas que me disgusten más que la idea de quemar un libro».

Allí otra vez: la biblioteca, amurallada
con Britannicas verdes
Buscando otra vez
en las Obras Completas de Dürer
MELANCOLÍA, la mujer desconcertada

los cocodrilos de Herodoto
el Libro de los Muertos
el Juicio de Jeanne d'Arc, tan azul
Es su color, pienso

y se llevan el libro
porque suefio con ella con demasiada frecuencia

                  amor y miedo en una casa
                  conocimiento del opresor
                  sé que duele quemar


2.
Imaginar un tiempo de silencio
o pocas palabras
un tiempo de química y música

los hoyuelos por encima de tus nalgas
que mi mano recorre
el pelo es como la piel, dijiste

una época de largo silencio

alivio

procedente de esta lengua          el bloque de caliza
un hormigón reforzado
fanáticos y mercaderes
arrojados a esta costa         de verdor salvaje          de arcilla roja
que respiro una vez
en señales de humo,
soplo de viento

el conocimiento del opresor
éste es el lenguaje del opresor

y sin embargo lo necesito para hablarte
°2 3
La gente sufre mucho cuando es pobre y hay que tener dignidad e inteligencia para superar este sufrimiento.
Algunos de los sufrimientos son: una criatura no cenó anoche: un niño roba porque no tenía dinero para comprarla:
oír a una madre decir que no tiene dinero para comprar comida para sus hijos y ver a una criatura sin ropa
te hace brotar lágrimas de los ojos.

(la fractura del orden
el remiendo del discurso
para superar este sufrimiento)

4.
Yacemos bajo la sábana
después de hacer el amor, hablando
de la soledad
mitigada en un libro
revivida en un libro
así, en esa página
su coágulo y su fisura
aparecen
palabras de un hombre
que sufre
una palabra desnuda
penetra el coágulo
una mano que agarra
a través de los barrotes:

liberación

Lo que sucede entre nosotros
ha sucedido durante siglos
lo sabemos por la literatura

todavía sucede

celos sexuales
mano que se lanza
a golpear el lecho

sequedad de boca
después de jadear

hay libros que describen todo esto
y no sirven

Te internas en los bosques detrás de la casa
alli, en ese territorio
hallas un templo
construido hace mil ochocientos años
entras sin saber
qué es donde entras

así pasa con nosotros

nadie sabe lo que puede suceder
aunque los libros lo digan todo

quema los textos     dijo Artaud

5. Escribo a máquina por la noche, tarde, pensando en hoy. Qué bien
hablábamos todos. Una lengua es un mapa de nuestros fracasos. Frederick
Douglass escribía un inglés más puro que el de Milton. La gente sufre
mucho cuando es pobre. Hay métodos pero no los usamos. Joan, que no
sabía leer, hablaba una variante campesina del francés. Algunos de los sufrimientos son: es difícil decir la verdad;
esto es América; no puedo tocarte ahora. En América sólo tenemos el tiempo presente. Estoy en peligro. Estás en peligro.
Quemar libros no provoca sensación alguna en mí. Sé que duele quemar. Hay llamas de napalm en Catonsville, Maryland.
Sé que duele quemar. La máquina de escribir está recalentada, mi boca arde, no puedo tocarte y éste es el lenguaje
del opresor.
1968
°1: Daniel Berrigan, jesuita, pacifista y escritor, en 1968 quemó junto con otros 8 implicados, archivos de la oficina
donde se reclutaba a los jóvenes soldados, en Catonsville, Maryland, como protesta ante la guerra de Vietnam.
Fue juzgado y acabó en prisión.
 °2:   3. El texto en prosa lo escribió un alumno de Adrienne Rich perteneciente al Programa de Admisiones Abiertas,
para clases desfavorecidas, del City College de Nueva York en el que ella daba clases entonces.
Versión de María Soledad Sánchez Gómez



Delta

Si has creído que este escombro es mi pasado
hurgando en él para vender fragmentos
entérate de que ya hace tiempo me mudé
más hondo al centro de la cuestión

Si crees que puedes agarrarme, piensa otra vez:
mi historia fluye en más de una dirección
un delta que surge del cauce
con sus cinco dedos extendidos

1987
Versión de María Soledad Sánchez Gómez



En un concierto de Bach

Atravesando la ciudad en una noche de invierno
Dijimos que el arte y la vida son polos opuestos.
Aquí nos acercamos a un amor que no conoce la lástima.

Esta anciana disciplina, severamente tierna,
Renueva la creencia en el amor y sin embargo controla el sentimiento,
Convirtiendo lo que soportamos en una bendición.

La forma es la ofrenda más grande que el amor puede ofrecer -
La unión vital de la necesidad
Con todo lo que deseamos, todo lo que sufrimos.

Un arte demasiado compasivo es apenas un arte a medias.
Sólo tan altiva y comedida pureza
Restaura el demasiado traicionado corazón humano.

Versión de Jaime Manrique Ardila


TRADUCCIONES


Me muestras los poemas de una mujer
de mi edad, o más joven,
traducidos de tu idioma
Algunas palabras aparecen: enemigo, horno, tristeza
suficientes para saber
que es una mujer de mi tiempo
obsesionada
con el Amor, nuestro tema:
lo hemos hecho trepar como hiedra por nuestros muros
lo hemos cocido como pan en nuestros hornos
lo hemos llevado como plomo en nuestros tobillos
lo hemos observado por los prismáticos como si
fuera un helicóptero
que trae comida a nuestra hambruna
o el satélite
de un poder hostil
Empiezo a ver a esa mujer
haciendo cosas: removiendo el arroz
planchando una falda
mecanografiando un manuscrito hasta el amanecer
intentando llamar
desde una cabina
El teléfono suena sin que lo contesten
en el dormitorio de un hombre
le oye diciéndole a alguien
No te preocupes. Se cansará.
le oye contándole su historia a su hermana
que se convertirá en su enemiga
y que, cuando llegue la hora,
alumbrará su propio camino hacia la tristeza
ignorando el hecho de que esta forma de dolor
es compartida, innecesaria
y política

Poema emergente, sin número

 
Pase lo que pase, vivirá en mí
tu cuerpo. El ondeante ejercicio de tu amor,
sensible, frágil como la fronda apenas enroscada
del helecho en espiral en los bosques
recién dorados por el sol.
Amplios, tus muslos, viajeros nobles y generosos
donde mi rostro entero se hunde una y otra vez...
La sabiduría honda y la inocencia de esa morada
descubierta para mi lengua...En mis labios, el ritmo
tembloroso e insaciable de tus pechos...
Sentir tu mano en mí, firme, protectora,
descubriéndome, con la fuerza de tu lengua
y tus dedos finos llegando allí, donde te esperé siempre,
en mi fondo húmedo y rosa.
Pase lo que pase, ahí estarás tú.

Sueño que soy la muerte de Orfeo

 
Camino rápidamente a través de las estrías de luz y sombra
que arroja una arcada
 
Soy una mujer en la plenitud de la vida, con ciertos poderes
y estos poderes limitados severamente
por autoridades a las que pocas veces veo el rostro.
Soy una mujer en la plenitud de la vida
que conduce a su poeta muerto en un Rolls-Royce negro
por un paisaje de crepúsculo y espinas.
Una mujer con una cierta misión
que la dejará intacta si se obedece al pie de la letra.
Una mujer con los nervios de una pantera
una mujer con contactos entre los Ángeles del Infierno
una mujer que siente la grandeza de sus poderes
cn el preciso momento en que no debe usarlos
una mujer comprometida con la lucidez
que ve, a través de la confusión, los fuegos humeantes
de estas calles subterráneas
a su poeta muerto aprendiendo a caminar hacia atrás, contra el viento,
por el lado equivocado del espejo.

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