martes, 17 de noviembre de 2020

POEMAS DE LAUAXETA (seudónimo de Esteban o Estepan Urkiaga Basaraz)

(3 de agosto de 1905, Lauquíniz - 25 de junio de 1937, Vitoria, España)


¡A LA MAR!

 

Desnudo en la proa del barco, piloto de altura,

 

surco los mares por senderos desconocidos.

 

¡Dejad todo en tierra! —nos persigue el peligro—,

 

Nuestro sueño es encontrar nuevas tierras,

 

De nuestras lágrimas están hechos los lodos que dejamos atrás.

 

Buscad nuevos horizontes

 

                                        donde podamos respirar.

 

Los hombres nos atan con sus fútiles pretextos,

 

y las ansias de libertad mueren cruelmente.

 

¡Adelante! Ved al norte los helados montes de nieve,

 

y los palacios de hadas en frías islas.

 

Os llevaré:

 

                        —velas henchidas al viento—

 

sobre mis ojos brilla la esperanza.

 

La inquietud de la raza pide nuevos rumbos:

 

estuvo demasiado atada a tierra.

 

                                                     ¡Ampliad los horizontes!

 

Hermoso es este espacio para las proezas heróicas,

 

insigne bronce para grabar toda clase de letras.

 

¡Cómo te ama mi pueblo, bravo mar nuestro!

 

A tu regazo venimos, la tierra se nos queda pequeña.

 

¡Maestro de energías,

 

                                        despeja nubes y brumas!

 

No buscamos ballenas, sino ideas vírgenes.

 

La aurora muestra su nuevo manto de oro.

 

Aquí venimos sedientos de sabiduría.

 

En tierra no éramos capaces de soñar,

 

sobre la mar se refleja lo más alto.

 

¡Bravío mar nuestro!

 

                                 Bogadores de ideas,

 

saludamos a la luz de los mares.

 

Domas los cuerpos, y más aún las mentes:

 

como en nosotros, en tí siempre vive una inquietud.

 

¿Quién conoce tu calado?

 

                                         ¡Eres misterio impenetrable!

 

Espanto de los cobardes es el bramido de la tormenta.

 

Sólo los vascos se atreven en tu infinito seno,

 

en el fondo de sus ojos derramaste osadía.

 

Tú forjas luchadores, dorsos de bronce,

 

Músculos en tensión, muslos de hierro

 

—Tentadores manjares para un antropófago...—

 

Abrénos, infinito mar, las puertas del cielo.

 

En tí va la muerte, en tí va el amor.

 

Para este recio pueblo, tú eres el futuro.

 

Aunque no nació aquí la bella Afrodita

 

ni tenemos sirenas, somos nuevos Odiseos,

 

somos jóvenes pioneer, como nuestra raza.

 

Tu siempre guardas el temblor de una sonrisa.

 

Pero sacudes tu melena como un león.

 

¡Mar de los vascos!

 

                          ¡Impetu y vigor!

 

¡Adelante, siempre adelante!

 

                                Desnudos en la proa del barco.

 

Abiertos los corazones al beso de todos los vientos.

 

Esta navegación no termina con la vida,

 

quien se embarca en ella no vuelve nunca.

 

Dejad los lamentos en tierra, que se queden los pusilánimes.

 

Nuestras obras precisan de quienes miran al futuro.

 

Los cielos están limpios, los ojos brillan de alegría.

 

Sobre la mar van las canciones del mañana...

 

Recorramos de nuevo la cintura del planeta,

 

no sobre la espuma, no con vanos esfuerzos, sino en las ideas.

 

Que la esperanza guíe la nave de los vascos

 

Hasta la alta claridad donde reinan las almas.

 

Traducción: Lauaxeta / Koldo Izagirre

 

Versión original: ITXASORA!

 

 

© Lauaxeta   

 

© Traducción: Lauaxeta / Koldo Izagirre

Tomado de:

http://basquepoetry.eus/?i=poemak-es&b=1390

 

¡¡VEN, SEÑOR!!

 

Señor, ¿qué buscas en mi pecho,

si el alba la cubrí de lodo?

Tu rastro, que signaba todo,

en ruinas lo dejé deshecho.

 

¿Quién, Señor, borró de mi frente

aquel resplandor de tu Cara

que al espejo del agua clara

prestó cristal más transparente?

 

Qué bellas fueron mis pisadas

cuando la gracia florecía,

en las alas del nuevo día

que robó luz en tus miradas.

 

Cuán presto sabía tu estancia

y la sombra de tu Figura,

pues una sutil hermosura

me guiaba con su fragancia.

 

Pero ¿pasaste por mis huertos,

con tus claros ojos en gracia

para que la flor fuese lacia

y los frutos nacieran muertos?

 

¡No, Señor!, vuelvan tus caminos

con hermosura siempre nueva

y su señal mi amor remueva

para seguir tus pies divinos.

 

¡Ven, Señor!, con secreto viento

tu Espíritu mueva mis ramas,

y con brisas bese las llamas

la paz divina de tu aliento.

 

Surjan incendios en mi pecho,

que quemen los frutos de muerte.

Tu libertad me ate tan fuerte

que sea tuyo por derecho.

 

Así, Señor, tu voz me fuera

—con la belleza por misiva—

lleno de perdón mientras viva,

lleno de gracia cuando muera.

 

CANCIÓN DE PRIMAVERA

 

Queridos amigos, ¡somos jóvenes!

Levanten la cabeza a la luz del cielo.

Cantemos de esperanza

El eunuco del amor atado en las altas montañas.

 

Daga de flores de primavera.

Lleva en su diestra la Alteza de nuestro Dios.

Deja a la chica obscena en la ciudad.

Las oyubas de los biots alay que hemos sembrado.

 

Las flores se extienden

Los frijoles rojos y dorados de la risa.

Y las rosas están bien abiertas

Sí, parecen cuencos de amor.

 

Ahora son más jóvenes.

La tierna histeria del joven Ago ...

Todas las aves son legalmente egazka

Nos regocijamos en las cumbres de nuestros sueños.

 

Huevos perfumados axetxu mia

Camina suavemente entre las camas.

Trigo y árboles, etc.

Las acaricia en la comisura de sus labios.

 

A la suave luz que viene de arriba

Distribuya las mamas blancas de manera uniforme.

Abots alayaz granjeros

Cantan suavemente en medio del campo.

 

Bixi-barrijaz son pilpilaz

Los pechos amorosos de la naturaleza.

Viene maravillosamente nervioso

Los gritos del crudo invierno se regocijan en la flor.

 

La edad de los tiernos besos,

"Te amo", y la hora de las caricias.

En las puntas de los árboles que la flor.

Espan ganetan lenago derne mosuba.

 

Un árbol de primavera grueso.

Está plantado en nuestros corazones.

Estamos dormidos bajo sus pies

El calor llegará a la hora yakun.

 

Si lo adivinas, Jon está ileso.

Arroja a Sancho a las llamas en llamas.

Y así

Y salta de alegría

 

¡Corazones arriba! ¡El oro es alegría!

Lirios que nos gusta conseguir.

Hoy estamos, bijar nada en absoluto.

Illobija no cerrará aduskak dauskube.

 

Oirá las palabras de amor

La flor temblorosa en el campo.

Tomen las rosas suaves, amigos míos,

¡Los tiernos besos de los amantes de los lagos!

 

Una vez que el joven murió

Nekosta baltza ixango yaku laguna.

Recibe un beso limpio

El eterno pájaro carpintero oscuro

 

Fiesta de amor de primavera

Abiz está lleno de árboles forestales silenciosos.

Los convierte en agua transparente

Tormentas de nieve diurnas en Gotzon.

 

Vestido azul en las altas montañas

Las mosubas del sol se han extendido.

El barril nupcial parece tierra.

Sus fascinaciones son color de rosa.

 

Oarmen eta soñan bixitza.

Parece luces de primavera.

Por favor satisface tu corazón con todo tu corazón

Y levanta los ojos sin lágrimas.

 

Muelle aprobado,

Lili huele a nuestros cuerpos.

Y la esperanza nos canta

Atado en las montañas del amor.

 

                        (Euzkerea, 1930, p. 451)

 

¡ADIÓS, PAÍS VASCO!

 

Adiós, Euzkadi, Señor

Aberri hermosa luz.

Me eché a llorar

mirando tus montañas.

 

Tuvo un hijo, pero enemigos

quitarles el corazón;

yakon al hermoso cuerpo

una otza temprano en la mañana.

 

Besando la Santa Cruz

huir del mundo,

La multitud de cisternas en el abo

florecer a expensas de yakon.

 

Por el amor del Señor, el amor a la patria,

no tenía miedo.

y felicidad vacía para ti

oró de todo corazón.

 

Buen vasco, eres para siempre

En la plena fe de Kistor;

buscarás el piso

si no en el cielo.

 

Tengo ante mi la santa muerte,

si juras, en euskera:

Cuando Euzkadi es el último

cuida la ley de Josué.

 

Los bellos rincones del País Vasco,

hermoso mar ancho;

pero ahora mismo más bella yat

la sombra de buenas muertes!

 

Soy joven en una buena vida

t'ez yatan aguacate.

Señor, duro en los buenos tiempos

huyendo del suelo.

 

Haz mi camino

tu propio deseo, sin embargo.

Buenos dias al cielo despejado,

cuerpo a tierra oscura.

 

Eres misericordioso

 

Ahora eres libre mi amante

no hay miedo a las lágrimas en tus ojos.

No te olvides de los Sami

pero eres lamentable.

 

Te amo y eres feliz

a pesar de que estás dormido;

Los tormentos de Urbil están cubiertos ...

Mirar atrás.

 

Vuelve tus ojos oscuros al presente

en la vejez no obtendrás el piso.

Suaves recordatorios de ser un amante

nunca te hará feliz.

 

Me encantaron las lágrimas

nos gusta cada vez que cierran.

Ya no estas enamorado,

¡pero eres lamentable!

 

                (Euzkadi, 1929, 4 de septiembre).

Tomado de:

https://klasikoak.armiarma.eus/idazlanak/L/LauaxetaSolteak017.htm

 

 

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