jueves, 25 de agosto de 2022

POEMAS DE MARÍA MONVEL ERCILIA (TILDA) BRITO LETELIER

 


Es que yo era la luna

              

Es que yo era la luna

y es que tú eras el sol.

Cuando resplandecías

blanca brillaba yo.

Me miraban diciendo:

"¡qué dulce resplandor!"

y bajo mis destellos

de clara respiración

se amaban los amantes

con más ardiente amor.

 

Es que yo era la luna

y es que tú eras el sol.

Las gentes lo ignoraban

y lo ignoraba yo.

¡Yo creía que mío

era todo el fulgor!

Pero un día en el cielo

el sol apagó Dios.

No brilló más la luna

ni nunca más bañó

rostros de amantes pálidos

con pálido fulgor.

Como apagada escoria

en las nubes quedó

y supo ¡oh desencanto!

que no era un resplandor,

sino un reflejo pálido

que le mandaba el sol.

 

Tú eras el sol, mi vida,

y la luna era yo.

Tomado de:

http://www.poetaspoemas.com/maria-monvel/es-que-yo-era-la-luna

 

 

POEMA VERSOS DE AMOR

 

1

 

Dentro de todo es dulce

vivir como yo vivo

pendiente de tu amor

como un globo cautivo.

 

Corre el mundo a mis pies,

pero yo no lo siento:

sólo tu amor me agita

como un ligero viento.

 

Tú de lejos sostienes

tus hilos temblorosos,

yo de lejos te envío

sonrisas y sollozos ...

 

 

2

 

Tienes la maldad fría y sutil del veneno,

sabes la muerte lenta que dan los infiernos,

y sabes además que por eso te quiero!.

 

Amargas el brebaje que tienes con los,

echas sal en mi pan y en mi goce echas miedo

y sazonas el filtro del amor porque muero!.

 

Aprendiste a hacer deseables el infierno,

sabes hacer amable la caricia del fuego

y sabes el secreto de hacer mi amor eterno!.

 

Conoces la manera de ceder al deseo

para que sus raíces no perezcan sin riesgo

y eternizar el río sediento de mis besos !.

 

3

 

Tu letra es como tú, firme, ruda, sincera;

tu letra es cruel y mala.

Te amas más en tu letra que no ha temblado nunca

que en la vanidad fría de tu carta.

 

Te amo, y aborrezco tus cartas y tu letra,

la letra con que escribes tan hondo amor de mi alma.

 

 

4

 

Copa de cristal pulido

bebo, bebo y no me embriago,

con sabor a corazón

y sabor divino a labios.

 

Bacante soy de una orgía

deliciosa y no me exalto.

Ruedan abiertas las rosas

sobre mi corpiño intacto

y yo bebo y bebo más

el licor que sabe a labios.

 

Maravilloso licor

del que ya he bebido tanto

sin que se alteren mis venas,

sin que en mi mente haga estragos.

 

centellea, como dos

ojos negros en mi vaso,

prende infinitas antorchas

en mi corazón helado

y arrastra mi pensamiento

hacia caminos fantásticos.

 

Bebo, y no estoy ebria no,

Muerdo el cristal de mi vaso

y hago trizas los espejos

que miran y estoy mirando

 

Me sumerjo en mi licor

como en olas de cobalto

y aunque bebo, no me estalla

roto el cerebro en pedazos ...

 

Disuelvo mi pensamiento,

licor con sabor a labios

y en tus olas de emoción

toda la voluntad deshago.

 

Centellar de ojos ardientes,

aunque muero, no me embriago,

y aunque he disuelto mi vida

en la copa de tu labios!.

 

5

 

Junto a mi vera un camino,

y aquí tranquilos mis pies

y no me llevan consigo!.

 

Me incita a mi lado el mar

y un barco a la vela presto

y no me voy a viajar.

 

Me consumo deseando,

y tu boca guarnecida

de besos, aquí a mi lado!...

 

Pero entre mi alma y tu alma

hay una pared muy alta ...

Tú sabes como se llama!

 

6

 

Ya nada más. Miro borrosos

los negros días del pasado.

De tu semblante tan amado

no queda un rasgo tembloroso.

 

Tu nombre no turba el reposo

de mi corazón fatigado

de haberte tanto y tanto amando

con amor hondo y silencioso.

 

Libre de fiebre al fin me siento

Mi corazón libre camina

endeble, pero indiferente,

y es la vida espejo pulido

donde contemplo consumido

mi rostro convaleciente.

 

7

 

Mi corazón acoge al amor sin reserva.

Le acaricia los rizos con blandura inefable

porque le sabe niño, porque le sabe amable

y porque aquella cruel juventud le recuerda ...

 

Mi corazón le acoge con pausa dulce y fría.

Besa sus labios dulces sin temblar, y le deja

jugar con el carcaj y la saeta vieja

apuntando en el blanco de mi alma vacía.

 

Pobre amor!, pobre niño! . Mi rencor no te alcanza,

pero no hace surgir la más leve esperanza

el murmullo que siempre derramas en el oído.

 

Mi corazón repudia tus besos inocentes,

y aunque mis manos buenas te acaricien clementes,

ya no eres para mí sino un sueño perdido.

 

8

 

Te odio. Lo digo con la unción enorme

con que te dije te amo.

Pasaste de un extremo al otro extremo,

sin transición, de un salto.

Ayer no más te amé y hoy te aborrezco

y apenas he cambiado.

Siempre sueño contigo por las noches

con hondo sobresalto.

Siempre y sin darme cuenta, me detengo

muda, ante tu retrato.

Siempre que miro un árbol en las tardes

es que te estoy mirando,

Siempre que no respondo a una pregunta

es que en ti me distraigo,

y siempre que se nubla en mi vida

y que quiero morir, estoy pensando

en aquel roce silencioso y último

de tu mano y mi mano ...

Todo es igual, pero antes amor era

y ahora es odio en cambio.

 

 

9

 

Tienes la frialdad horrible de una estatua,

de una estatua de piedra en un jardín dormido.

En vano echo a tu cuello las dos serpientes blancas

de mis dos brazos blancos; nada puedo contigo!.

 

Me tienta el espejismo de tus ojos de acero

y me doblo ante el frío rayo de su mirada.

Si levanto la voz, en sus focos de oro

como un collar de vidrio se quiebran mis palabras.

 

Pecho de hierro donde se golpean mis puños

hasta sangrar ... Te amo, y me muero de anhelo.

Yo no soy sino el hilo de un deseo que asciende

de un amor a tus pies como nudo deshecho!.

 

 

10

 

En tus ojos profundos

está todo mi mundo.

 

Allí está mi secreto

en tus ojos sujeto ...

 

Busca en ti y no en mí y hallarás

el por qué nunca hallé, dicha, paz.

 

11

 

Porque me quieres me torturas

y ya eras dueño de mis días

y siempre habrán mis alegrías

de entremezclarse de amarguras.

 

Porque me quieres, no venturas,

sino dolor, melancolías.

Porque me quieres, nunca mías

la tarde azul, las muchas puras ...

 

Porque me quieres me atormentas.

Porque me quieres, con violentas

y crueles manos, hieres, hieres.

 

Porque me quieres, va muriendo

presa de vértigo tremendo

mi corazón, porque me quieres!.

 

12

 

Cuando es muy dura para mi la vida,

te miro entras por esa puerta abierta

y es la visión tan nítida y tan cierta

que hago mía otra vez la dicha ida.

 

Tiembla mi mano de la tuya asida,

se alza de nuevo mi esperanza yerta

y revive en tu amor mi vida muerta

a todos los halagos de la vida...

 

Otra vez vivo y otra vez me muero

cuando mi boca estrechas con tu cabo

en cruel y pasajera fantasía

para desvanecerte tan ligero,

que despierta otra vez, mi mano toca

la puerta a que no llegas todavía !.

 

13

 

Amor que te niegas, espera aun, espera,

soy joven todavía.

No cruces a mi lado sin detener el paso,

soy joven todavía!.

 

Ni una arruga me cruza la frente melancólica

sin tu caricia fría.

Entre mis manos frágiles tu angustia y tu deseo

cabrían, sí , cabrían.

y si acaso las mueves, mi mano aguda y pálida

se que se prestaría

a la caricia tímida o a la caricia cruel

que tú le enseñarías.

Mientras los animaste, en mis pupilas jóvenes

la dicha sonreía.

No supe de otros goces ni de otro dolor supe

que el que de ti venía.

 

Sólo de amor lloré, sólo de amor sufrí,

sólo de amor reía.

Tú que mi vida fuiste, nunca pensé, oh ingrato,

que me abandonarías!.

Invéntame torturas, pruébame en mil fatigas,

todo lo sufriría

porque de nuevo amor, se abrase en tu calor

esta mi vida fría ...

 

Amor que te me niegas, espera aun, espera,

espera todavía!.

Tomado de:

https://diarioinca.com/poema-versos-de-amor-maria-monvel

 

 

DONDE SE FUE MI VIDA

 

¿Dónde se fué mi vida?

 

 

 

¿Dónde se fué mi vida

cuando se fué mi estrella?

 

¿Si huyó de mí, quién sabe,

o es que no puedo verla?

 

¿Es que me cogió el alma

una brutal ceguera?

 

¿Se ha anulado mi tacto

que palpa sin que se sienta?

 

¿Mientras estás conmigo

me destroza tu ausencia?

 

¿Me llamas y me besas

sin que escuche ni sienta?

 

¿Me oprimes en tus brazos

mientras te sueño muerta?

 

¿Tú, huirte? ¿Tú dejarme

en soledad inmensa?

 

¿O es la locura acaso

quién puebla mi conciencia?

 

¿Es verdad que te llamo

sin alcanzar respuesta?

 

¿Pido, inútil, tu amparo

mientras alguien me acecha?

 

¿Grito y tú no respondes?

¿lloro y tú no me besas?

 

No, tú me abandonas...

¡Yo me he tornado ciega!

 

Tú no me abandonaste:

fui yo como antes fuera...

 

Me llamas y no escucha

mi corazón de piedra.

 

La luz ya no me sirve

para verte con ella.

 

Mis manos ya no logran

palpar carne tierna.

 

Ni mis labios alcanzan

el beso que me entregas.

 

Perdí yo los sentidos

con que te adoré ciega,

 

y mi alma mutilada

que al no vivir no vuela,

 

me ha dejado una vida

que no alcanza a tu estrella ...

 

¡No penetra tu grito

tras la muralla eterna!

 

Si lograra tu cielo,

o bien tu noche negra ...

 

No quiero aire, si no es

ese tu aire de seda.

 

Quiero cortarte rosas:

las que en tus prados crezcan.

 

Quiero la noche obscura

en donde tu alma duerma

 

Quiero tus mares hondos

o bien tu obscura piedra.

Quiero un hueco en la almohada

donde está tu cabeza.

 

¡Quiero ese cielo azul

donde acaso te encuentras!...

 

¡Reza dulce rosarios

con tus manos de seda!.

 

¡Dale a Dios tu sonrisa

para que a ti me vuelva,

 

y a tu hermana la Virgen,

acércate, hechicera !...

 

¡Qué me dé lo que tienes,

que me dé lo que tengas:

 

la vida en donde yazgas,

la muerte, si estás muerta!.

Tomado de:

https://diarioinca.com/poema-donde-se-fue-mi-vida-maria-monvel

 

 

JUEGA COMO LOS PAJAROS Y EL VIENTO

 

Juega como los pájaros y el viento

y yo, como los pájaros y el viento

le traje a mí, cuando me di al amor.

Juega como los pájaros y el viento

porque toda la tierra es su elemento

aunque le cerquen ya muerte y dolor.

 

!No podrá defenderlo tu ternura!

Es bello el sol, pero la tierra es dura ....

¡Teme al amor! ¡Huye al amor , mujer!

La nube es clara, pero el hombre es fiera,

y ¡ay! es mejor que en tus entrañas muera

que bello es ser, pero es mejor no ser.

 

 

Berceuse

 

Duerme. Tus juguetes se durmieron ya.

 

Si la niña duerme, dormirá mamá.

 

Y, ¡pobre mamá, bien lo necesita!

 

¡Se doblan los brazos de la mamaíta!

 

y aunque eres en mi alma un montón de luna,

 

te mezo, te mezo tierna y fatigada…

 

¡Duerme, mientras llenas de luna mi almohada

 

y vuelves contigo de plata la cuna!

 

 

 

Duerme, que después, ¿dormirás tan quieta

 

como duermes entre mis brazos sujeta?

 

¿Dormirás tan dulce, tan hondo dormida

 

como ahora duermes al seno prendida?

 

¡Duerme mientras puedas! Más tarde, bien mío,

 

te dará el amor vivo calofrío,

 

te desvelará con sus inquietudes

 

y terrible guerra dará a tus virtudes.

 

El Deseo en llamas quemará tu lengua

 

y la desazón te infringirá mengua

 

y del desengaño la desilusión

 

hará nido muelle de tu corazón.

 

 

 

¡Duerme mientras puedas! ¡Arrorró, mi vida!

 

¡Qué dicha mirarte, dormida, dormida!

 

Más tarde, después, arruga primera

 

dará desazón a la mi hechicera.

 

La primera cana te dará tortura

 

y te oprimirá como soga dura

 

y el sueño, arrorró, no vendrá jamás...

 

Duerme, que después ya no dormirás.

 

 

 

Duerme, que más tarde tus bracitos breves,

 

serán cuna de otros fardos así leves,

 

y cuando tus ojos se cierren cansados

 

has de abrirlos luego, grandes y asustados

 

porque tu bebé te despertará

 

como tú despiertas ahora a mamá.

 

 

 

Duerme, que también yo quiero dormir.

 

¡Mis brazos son frágiles para resistir!

 

Y te dejaré caer, pobrecita,

 

en aquel rincón con la muñequita,

 

entre tus juguetes, gatos y corderos,

 

¡gloria la de tus amores primeros!

 

Y desde un rincón el toro vendrá

 

y en castigo, fuerte fuerte, mugirá.

 

Comerá muñeca, comerá niñita,

 

llorará solita, ¡pobre mamaíta!...

 

 

 

Se durmió. La acuesto. Su cuerpo en la cuna,

 

fulge leve, como si fuera luna.

 

 

 

Interior

 

Hoy vi reír a una chiquilla.

 

¡Qué dientes claros! ¡qué luz clara

 

sobre su simpática cara,

 

sobre su dorada mejilla!

 

Mi ojo pálido y penetrante

 

la miró todo deslumbrado,

 

¿pero es que también reí antes

 

en un nebuloso pasado?

 

¿Y fue así tan fresca mi risa?

 

¿mis ojos así centellearon?

 

¿Tales relámpagos brotaron

 

estos montones de ceniza?...

 

Y hoy la vi llorar. No es cosa rara

 

risa y llanto en un mismo día.

 

Joven era la que reía

 

como joven la que llorara.

 

¡Oh, desconsuelo juvenil!

 

¡Oh ingenuidad desesperada!

 

¡Qué honda amargura reflejada

 

en aquel semblante pueril!

 

Y también antes he llorado.

 

¡Dichosos tiempos! Hoy que vivo

 

atenta el corazón cautivo

 

tan hoscamente reservado,

 

no sé llorar. Ya no me bebo

 

la sal del llanto con los labios.

 

Ya no disuelvo mis agravios

 

en un licor que ya no pruebo.

 

 

 

Rostro de esfinge y de ceniza.

 

Espejo gris del desencanto

 

sin el claro sol de la risa,

 

sin la lluvia clara del llanto.

 


ME PESABA su nombre

 

Me pesaba su nombre como un grillo de hierro,

 

me pesaba su nombre como férrea cadena,

 

me pesaba su nombre como un fardo en los hombros,

 

como atada a mi cuello me pesara una piedra.

 

Ya no está junto al mío la injuria de su nombre,

 

¡y... me pesa!

 

Me pesaba su amor ambicioso y mezquino,

 

me pesaba su amor de deseo y de queja,

 

me pesaba su amor que más que amor fue odio,

 

su dignidad abrupta que más era soberbia.

 

Ya no tengo su amor, su dignidad, su odio,

 

¡y... me pesa!

 

 

 

Me pesaban su celos pendientes de mis gestos,

 

me pesaban sus celos candentes de tragedia,

 

me pesaban sus celos adustos, implacables,

 

envolviendo mi cuerpo con obscura sospecha...

 

 

 

Ya no tengo sus celos, su sospecha, su injuria,

 

y ¡Dios mío!, me pesa...

 


NO ENTENDIÓ

 

No entendió mi cariño,

 

que era un amor de madre

 

y era un amor de niño.

 

 

 

No entendió mi ambición,

 

que si le hurtaba el cuerpo,

 

le daba el corazón.

 

 

 

No entendió mi locura,

 

que le abrasó las manos,

 

sedienta de ternura.

 

 

 

No entendió mi martirio:

 

buscar, buscar un alma

 

con singular delirio.

 

 

 

No comprendió mi amor,

 

diamante bien pulido

 

con llamas de dolor.

 

 

 

¡No me comprendió nunca!,

 

y así fue como entonces

 

quedó mi vida trunca...

 

 

 

Cuando busqué sus labios,

 

me mordieron sus dientes,

 

infiriéndome agravios.

 

 

 

Cuando busqué sus ojos,

 

me hirieron sus miradas

 

como dos dardos rojos.

 

 

 

Cuando busqué su pecho,

 

me asaltó su deseo

 

como huracán deshecho...

 

 

 

No me entendió... partimos

 

por sendas diferentes

 

y... ¡ni adiós nos dijimos!

Tomado de:

https://buzos.com.mx/index.php/nota/index/9869

No hay comentarios.:

Publicar un comentario