lunes, 22 de junio de 2015

LA ENCRUCIJADA DE SANTOS

LA ENCRUCIJADA DE SANTOS


Un jaque a sí mismo…


Consideraciones


Desde que el presidente Santos llegó al poder, me parece que se encuentra en medio del fuego, no solamente en la guerra interna y ya conocida; sino también en una guerra interna en su corazón. Pues, luego de hacerse elegir, con los méritos ganados al lado del hoy senador Álvaro Uribe, creo que desde ese mismo instante, ha tenido que pagar, su atrevimiento a hacerle frente a su nuevo planteamiento de país, y su política frente a la guerrilla, y al conflicto interno.

No es fácil, y eso lo sabe cualquiera, que luego de compartir durante más de 8 años, el poder, y tener tanta identidad, esta se rompa, y no queden cenizas ardientes, pues ese supuesto enfrentamiento Santos-Uribe, puede que sea eso tan solo, un supuesto. No podemos creer, que se haya roto y menos aun, que no queden nostalgias de ese matrimonio político.

Aunque me ha parecido un gobierno no tan malo, no estoy de acuerdo totalmente con el, y menos aun,  al comprobar ciertos rasgos, o restos de cordón umbilical, que lo atan fuertemente al ideario Uribista , esto se evidencia aun más, en los tibios planteamientos de Santos frente al conflicto interno. Su necedad a ver lo que es muy evidente: La necesidad de un cese bilateral. Para avanzar en el diálogo.

Me inclino a pensar, que Santos tiene voluntad, pero a la vez, no desea perder poder, y más aun siente mucho temor del poder político de la ultra-derecha nacional.

Hablo de un Jaque a sí mismo, porque realmente pienso, y es lo que veo, que Santos por populismo se planteo como adalid de la paz, y hoy se ve arrinconado, entre la izquierda armada, representada por las FARC, y la derecha representada por las fuerzas armadas, y especialmente por los Oficiales en retiro, quienes comparten ampliamente el ideario político del ex-presidente Uribe, y toda su corte, ampliamente disgregada, por varios estamentos públicos, como la Procuraduría, y que ha cobrado cierta fortaleza con sus senadores y políticos de turno.

Entonces vemos a Santos, por un lado deseando ser recordado como el pacificador nacional, y por otro un hombre que tal vez la desee de verdad, pero que está atado y amordazado por el temor a perder el poder político logrado hasta hoy con un discurso basado en la paz. Por otra parte de cierta manera está atado a la mesa de la habana, ya que fue su punta de lanza, y con la cual accedió nuevamente a la presidencia de la república.

¿Qué debe hacer?

Considero, que debe asumir el riesgo que desde hace más de 2 años voluntariamente decidió asumir, y es meterse de lleno con la paz, y esto significa, perder, el apoyo de la ultra-derecha colombiana, pero le garantiza un premio mayor, y es de quien frena el desangre del país. Y para esto, es necesario un cese bilateral del fuego.

No serán por supuesto, pocas las voces que condenen esta actitud de ser tomada por este gobierno, pero en su lugar, se dejará de bañar los campos de la patria, con la sangre de nuestros jóvenes más pobres, bien sean guerrilleros o militares.

¿Cómo debe entenderse el cese bilateral?

El cese bilateral, no debe entenderse como la derrota a los militares, no, debe entenderse, como un paso lógico, más aun en un momento en que ninguna de las fuerzas en conflicto, realmente están a portas de su derrota. Si bien, la   guerra ha agotado a los bandos en conflicto, ambos deben ser consientes que ninguno avasallará al otro por la vía militar, pues luego de más de sesenta años estamos en las mismas.

Omitir a la extrema derecha no es desconocerla

En este momento el presidente Santos debe separarse un poco de la ultra-derecha nacional, y con un discurso más mesurado, y más amplio, darse cuenta que en estos momentos el país necesita a un líder que se comprometa con ese bien superior que es la paz. Y como todo en la vida, y más aun en política, puede tener sus costos, pero si se mira bien, son más los beneficios a su imagen si decide dar pasos firmes hacia la paz. Y esto tiene que ver claramente, con el compromiso a iniciar un des-escalamiento del conflicto, lo que traerá consigo, un avance más apresurado, y un cierre a la  válvula de sangre del país.




Ser el presidente de la paz es riesgoso, pero es la fórmula ganadora.

Definitivamente si Santos desea estar como sus antepasados en los libros de historia solo podrá hacerlo, si es quien firme la paz. Para este logro, debe iniciar a consciencia el cese bilateral, eso sí es un compromiso serio, y dejar de ver a los alzados en armas, como meros delincuentes.

Para ser el presidente de la paz debe asumir más riesgos, pues ha de saber que nada es fácil en la vida y menos en política, pero cada apuesta debe tener un premio o una pérdida, y considero que el logro de la paz puede ser un premio supremo, y que dejará a este gobernante inscrito para la historia.


Este puede ser un llamado, o mejor un grito de auxilio de un ciudadano común, que ve a su patria morir ahogada entre la sangre joven y desesperanzada de sus compatriotas.

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