domingo, 25 de octubre de 2020

POEMAS DE NATAN YONATAN

(23 de septiembre de 1923, Kiev, Ucrania - 12 de marzo de 2004, Petaj Tikva, Israel)



Al final del camino

 (Traducción de Esther Solay-Levy)

 

 

En todo lugar

hay un precipicio para los valientes

y una sombra para los exhaustos

y un manantial volcando su frialdad.

 

En todo amanecer

hay rocío para los temblorosos

y luz para los amantes

y frías piedras y salvajes pastos.

 

En todo anochecer

hay sosiego para los tempestuosos

y liviandad para los solitarios

y una roca para los que yacen al final del camino.

  

Baladas del desierto

 

 -Traducción de Carlos Morales- y de  Traducción de Margalit Matitiahu-

  

 

Si lo que amas es un ramo de flores dolorido,

me iré al desierto y aprenderé a sufrir.

Si lo que amas son los versos escritos en la piedra,

construiré mi casa entre peñascos

y en sus ariscas cumbres aprenderé a escribir.

Solamente entonces, cuando la oscuridad

nos cubra con su arena, y el amoroso libro

de las crónicas en lo oscuro nos esconda,

acaso sepas decirme esas otras palabras

que están más allá del dolor y de la dicha.

Parece que este hombre –dirás solamente

entonces- me dio todo su amor.

 

 

***

 

 

Si lo que amas son los ramos de espinas dolorosas,

me iré al desierto y aprenderé a doler.

Y si lo que has amado son los versos escritos en las rocas,

pondré mirando el alma hacia las piedras

y en los ariscos riscos la pondré a escribir.

Solamente entonces, cuando en su sombra

la arena nos oculte y el libro de las cosas

en lo oscuro se abra y nos proteja,

acaso me digas palabras más hermosas

que la felicidad y el llanto:

parece que este hombre –dime-

me dio todo su amor.

 

(Carlos Morales Ed. Coexistencia,

El Toro de Barro, 2ª edición

Tarancón de Cuenca, 2002)

 

A dónde..

 

Traducción de Oled Sverdik

 

 

 

Lo que entristece no es que el país está cambiando

que las heridas de las caleras se han desgarrado

ya que no existe cosa imposible de engañar con colores

sino que entre nosotros el aire se va agotando

y no podremos elevarnos a los montes.

Quedaremos parados en el confín del reservorio

de tierra de los antepasados

errando entre las encinas del llanto y las doradas

dunas

y una cabrita que nos dio su leche y su lana

con sus flacas patas nos allanó un camino en la

arena

hacia la sombra del algarrobo.

Y de no haber sido porque se obstinó

hacia dónde hubiéramos venido entonces

hacia dónde hubiéramos ido ahora.

Tomado de:

https://poesia-del-torodebarro.blogspot.com/2012/08/baladas-del-desierto-de-nathan-yonathan.html

 

 

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