viernes, 23 de octubre de 2020

POEMAS DE RAFAEL PÉREZ ESTRADA

(16 de febrero de 1934, Málaga - 21 de mayo de 2000)


PASIÓN Y MUERTE DEL UNICORNIO

 

Hay una luz para la vida y una estrella para la muerte. Los astros marcan - y él lo sabe- el punto final de la aventura amorosa del Unicornio. Surge esta estrella en las noches que preceden al invierno, y sólo quienes han merecido ser bordados en tapices y reposteros, o aquellos que hacen guardia a orillas de escudos y blasones, pueden soportar la tristeza y se salvan. Mas cuantos hicieron de su vida una gesta amorosa, perecerán sin duda. Y la niña, que aún distraída escuchaba esta leyenda, comentó emocionada: “Yo prefiero a estos últimos”.

 

*  *  *

 

ROSA METÁLICA

 

En sus aparatosas investigaciones, los jardineros de Alejandría llegaron a crear un rosal magnético para aliviar con sus flores las indecisiones de los navegantes. En su cultivo tenía especial protagonismo el mercurio, y en su elaboración el orden de las estrellas. A su utilidad, la belleza de estas rosas añadía el enigma del espejo, pues no eran otra cosa sus pétalos, que distorsionaban curiosamente las imágenes a ellos sometidas.

Planta plural y generosa la llamó Plotino, quizás maravillado ante sus espinas, de las que, sin ningún trabajo, se obtenían dagas famosas por lo certero de sus puñaladas.

Tomado de:

https://expressdelgato.tumblr.com/post/17601708542/tres-poemas-de-rafael-p%C3%A9rez-estrada

 

Conceptos para una poética

Era de noche y me encontré al poeta: estaba tiritando de inédito.

Le pregunté y me dijo: Me pesa mucho la realidad para no ser poeta.

 

 

La poesía trasciende la condición del poeta.

La poesía debe ser eléctrica e inesperada, inmediata y en vena.

Un poema sólo debe oler a poema, nunca a limón.

Ni tampoco deben oler los poemas a pan recién salido del horno.

Ni a tierra mojada por la lluvia.

Si olieran así, olerían a tópico, y el tópico es como un caracol haciendo eses con su baba de plata.

 

 

El poeta: cómplice del silencio.

 

 

Sólo sé que, si abro el poema, deberá sangrar.

 

 

Me hablaron de un poema milagroso que, en su soledad, llovía abundantemente.

Al final hubimos de convenir que no era un poema, sino una nube.

Tomado de:

https://revista.poemame.com/2017/04/27/elecciones-personales-de-rafael-perez-estrada/

 

Al parecer, el poeta italiano Paulo Strozzi, en su juventud, hacía durar el tiempo del amor tanto como tardaba una nube amiga en cruzar el marco visual de su ventana.

 

Dice un tratado coreano de cosmología que las nubes enloquecen si se coloca bajo ellas, y durante algún tiempo, un espejo horizontal. Y que de su miedo nacen las tormentas.

 

En el códice de Addis-Abeba, o segundo Evangelio de la Infancia, el verdadero milagro de Jesús no estriba en andar sobre las aguas, sino en descansar toda una noche sobre una nube.

 

“El amor verdadero no pone una venda en los ojos, sino una nube en el corazón”. (Del devocionario de una muchachita italiana).

 

Tratado de las nubes / Rafael Pérez Estrada. Sevilla: Editorial Renacimiento, 1990

Tomado de:

https://maquinariadelanube.wordpress.com/2009/12/27/tratado-de-las-nubes/

 

El poeta asesinado

Cabalgan caballos en el sueño perdido del poeta muerto.

El terral que seca las metáforas.

La frialdad del eco.

La curva ascendente del silencio.

La inútil realidad del ángel.

La aguda naturaleza del grito.

La inexplicable sequedad de la sangre.

El horizonte de la palabra.

Caballos ciegos en la noche de los sueños perdidos.

Tomado de:

https://muse.jhu.edu/article/203732/pdf

 

 

 

 

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