viernes, 9 de octubre de 2020

POEMAS DE VLADIMIR VYSOTSKY

(25 de enero de 1938 - 25 de julio de 1980, Moscú, Rusia)



NO ME GUSTA

 

 

 

No me gustan los finales desgraciados,

 

no me canso de la vida ni un momento.

 

No me gustan las épocas del año

 

cuando canciones alegres no me invento.

 

 

 

No me gustan las calumnias descubiertas,

 

del entusiasmo no me fío ni un poco.

 

No me gusta que lean mis cartas,

 

fisgando por encima de mi hombro.

 

Lo incompleto no me gusta para nada,

 

no me gusta que me interrumpan.

 

No me gustan los disparos por la espalda,

 

tampoco disparar a quemarropa.

Odio los chismes disfrazados de supuestos,

 

la carcoma de la duda, el cumplido,

 

Cuando alguien te acaricia a contrapelo,

 

cuando el acero frota contra el vidrio.

 

 

 

No me gusta la confianza ilimitada:

 

prefiero que me fallen los frenos.

 

Siento que la honra haya sido olvidada

 

y que prosperen la calumnia y los celos.

 

 

 

Cuando veo unas alas quebradas,

 

no me pongo sensible ni triste:

 

odio a la gente dominante o dominada,

 

pero lamento la muerte de Cristo.

 

 

 

No me gusto cuando tengo miedo,

 

la agresión al débil no la soportaría.

 

Que hurguen en mi alma no lo admito,

 

que alguien le escupa, menos todavía.

 

 

 

No me gustan las arenas ni las plazas

 

con sus grandes trapicheos, ¡qué va!

 

Por mucho que cambien las modas,

 

¡nada de esto jamás me gustará!

 

 

 

1969

 

BATIDA DE LOBOS

 

 

 

Me arrojo tensando los nervios,

 

pero hoy es lo mismo que ayer:

 

me están azuzando, contentos,

 

por el cerco me hacen correr.

 

 

 

Entre abetos, fragor de escopeta,

 

cazador en la sombra escondido,

 

sobre la nieve los lobos se agitan,

 

convertidos en un blanco vivo.

 

 

 

   ¡Empieza la persecución y la batida,

 

   caza de lobos grises, viejos y cachorros!

 

   Vocean los monteros, los perros ladran y vomitan;

 

   banderolas rojas, nieve blanca, sangre a chorros.

 

 

 

No juegan limpio los cazadores,

 

firme la mano, sin palpitación:

 

nuestra libertad entre banderolas,

 

disparan seguros, con precisión.

 

 

 

Nuestras costumbres parecen eternas:

 

todavía lobatos ciegos,

 

mamando la leche materna,

 

aprendimos a no pasar de los cercos.

 

 

 

   ¡Empieza la persecución y la batida,

 

   caza de lobos grises, viejos y cachorros!

 

   Vocean los monteros, los perros ladran y vomitan;

 

   banderolas rojas, nieve blanca, sangre a chorros

 

 

 

¡Rápidas piernas, fauces de acero!

 

¡Contéstame ahora, fiera!

 

¿Por qué nos ponemos al tiro

 

y no intentamos cruzar la barrera?

 

 

 

Un lobo no actúa de otra manera;

 

me convierto en una diana perfecta:

 

el que ha de marcar mi destino

 

ya está levantando la escopeta.

 

 

 

   ¡Empieza la persecución y la batida,

 

   caza de lobos grises, viejos y cachorros!

 

   Vocean los monteros, los perros ladran y vomitan;

 

   banderolas rojas, nieve blanca, sangre a chorros.

 

 

 

La cobardía acaba vencida,

 

¡mis ganas de vivir son más fuertes!

 

Es el final de la embestida,

 

estupefacta grita la gente.

 

 

 

Me arrojo tensando los nervios,

 

hoy ya no es lo mismo que ayer:

 

me están azuzando, pero,

 

¡esta vez no me dejo prender!

 

 

 

   ¡Empieza la persecución y la batida,

 

   caza de lobos grises, viejos y cachorros!

 

   Vocean los monteros, los perros ladran y vomitan;

 

   banderolas rojas, nieve blanca, sangre a chorros.

 

 

 

1968

 

 

 

 

 

En Rusia, gobiernan los rumores,

 

cantan con la patraña a coro.

 

Y deambula por los alrededores,

 

la Verdad, a la que escupen todos.

 

 

 

1969?

 

 

CANCIÓN A LA TIERRA

 

 

 

¡¿Quién ha dicho que todo es ceniza,

 

que la tierra semillas no acepta?!

 

La Tierra se ha muerto, ¿quién lo dice?

 

No, tan solo espera quieta.

 

 

 

No pueden robarle la fecundidad,

 

no se la quitarán, no hay manera.

 

¿Han quemado la tierra? No es verdad.

 

De tanto dolor se ha vuelto negra.

 

 

 

Parecen cortes las trincheras,

 

los boquetes heridas son.

 

Los nervios desnudos de la Tierra

 

conocen un pétreo dolor.

 

 

 

Puede aguantar y aguanta:

 

no lo dudes, la Tierra es fuerte.

 

¡¿Quién ha dicho que ya no canta,

 

que va a callar siempre?!

 

 

 

Tintinea, silenciando las quejas,

 

a través de sus llagas abiertas;

 

si la tierra es alma nuestra,

 

¡no la pueden aplastar las suelas!

 

 

 

¿Han quemado la Tierra? No es verdad.

 

No, tan solo espera quieta…

 

1969

 

 

 

 

 

Arrastraba yo mi Pena

 

     por el hielo de primavera,

 

se rompió el hielo, mi alma se cayó

 

se hundió como una piedra.

 

     Y aún pesada, mi Pena

 

a la orilla escarpada se agarró.

 

 

 

Y desde aquel instante,

 

     la Pena me sigue a todas partes.

 

Los enredos andan con ella, los rumores.

 

Y que viva yo seguía

 

     el sauce triste lo sabía,

 

y también las codornices, ruiseñores.

 

 

 

Quién se lo dijo lo ignoro,

 

     a mi amo, mi señor;

 

me descubrieron, hablaron las lenguas.

 

Y con fuego en el corazón,

 

     en mi búsqueda se lanzó…

 

La Patraña y la Pena lo siguen lentas.

 

 

 

Al final halló mis pasos,

 

     me sujeta en sus brazos,

 

junto a él, a caballo, la Pena sonriente.

 

Mas quedarse no podía,

 

     se marchó el mismo día,

 

y la Pena se quedó para siempre…

 

 

 

1971

 

 

 

 

 

Manos llenas de agua fría

 

llevaban a sus bocas sedientas:

 

los montenegrinos deprisa bebían,

 

vivían deprisa, hasta los treinta.

 

 

 

Era un honor perder la vida

 

entre balas y aceros deslucidos,

 

también llevarse a la tumba

 

a unos cuantos enemigos.

 

 

 

A bote pronto, a sangre fría,

 

desde el caballo… ¡Gatillo ardiente!

 

Al montenegrino no lo prendían:

 

no se dejaba prender fácilmente.

 

 

 

Querían aguantar hasta los cien,

 

un siglo y pico, ávidos de vida;

 

entre la montaña y el cielo,

 

y junto al mar. Tierra querida.

 

 

 

Seiscientas mil idénticas porciones

 

de agua viva en una mano llena…

 

Y vivían los montenegrinos

 

su siglo largo, hasta la treintena.

 

 

 

Y brindan por sus maridos

 

las mujeres, borrachas de agua,

 

y esconden en el monte a sus hijos

 

hasta que sepan sujetar el arma.

 

 

 

Mudas, se visten de luto,

 

vierten agua en sus cocinas,

 

lloran en silencio absoluto:

 

el enemigo no puede oírlas.

 

 

 

Las mujeres, negras de pena,

 

como fecundas campiñas;

 

las montañas oscurecen con ellas,

 

quemándose a sí mismas.

 

 

 

Era una venganza cierta,

 

no existe fuego baldío:

 

si arde el monte y arde la gente,

 

ha llegado el desafío.

 

 

 

Como el hijo vengando al padre,

 

cinco siglos de furor divino,

 

las altas montañas arden

 

y el corazón del montenegrino.

 

 

 

Cambiaban los zares y los palatinos,

 

pero muertes así no dan pena:

 

no respetaban los montenegrinos

 

a los que pasaban de la treintena.

 

 

 

No me basta con un nacimiento,

 

¡por segunda vez nacería!

 

Es una lástima que Montenegro

 

No sea segunda patria mía.

 

 

 

1974

Tomado de:

http://www.ojosdepapel.com/Index.aspx?article=1198

 

EN LAS FECHAS Y LOS NÚMEROS FATALES

 

 mis amigos poeta

 

que murió trágicamente es un verdadero poeta,

y si en el momento adecuado, lo es por completo.

En el número 26 uno de ellos fue directo a recibir una bala,

otro metió la cabeza en la soga del “Angleterre”. (1)

 

A los 33 Cristo ... (era poeta, decía:

"¡Vamos, no mates! Si matas, te encontraré por todas partes").

Pero le pusieron clavos en las manos para que no hiciera algo,

por qué no escribiría y pensaría menos.

 

Para mí, de 37 años, ahora mismo tengo resaca.

Y aquí me estremezco:

en este número, Pushkin llegó justo a tiempo para su duelo

y Mayakovsky pegó su sien a la boca del arma. (2)

 

¡Detengámonos en el número 37! Dios es pérfido,

planteó la pregunta como una o la otra.

Byron y Rimbaud han caído a este umbral,

pero nuestros contemporáneos lo han cruzado.

 

El duelo no se llevó a cabo o quizás se pospuso

A los 33 años hubo una crucifixión pero no grave.

Y a los 33 no había sangre, pero ¡¿qué sangre ?! Y los cabellos blancos

no mancharon demasiado las sienes.

 

¿Y tomar una foto? Durante un tiempo, el corazón ha dado un vuelco.

¡Paciencia, psicópatas e histéricos!

Los poetas caminan sobre el filo de una navaja

y cortan sus almas desnudas en sangre.

 

El poeta tiene un cuello demasiado largo.

¡Acorta al poeta! La conclusión es clara:

¡tiene un cuchillo clavado! ¡Pero él está feliz de colgar su garganta cortada

por la hoja, por ser peligroso!

 

¡Les compadezco fanáticos de las fechas y los números fatales!

¡Languide como una concubina en el harén!

La duración de la vida ha aumentado, ¡y tal vez incluso el final

de los poetas se ha movido un poco!

 

1971

 

(l) La referencia es al poeta Lermontov, que murió en 1841 tras un duelo, a la edad de 26 años.

Esenin se ahorcó en el hotel Angleterre en la noche entre el 26 y el 27 de diciembre de 1925.

(2) Pushkin fue herido de muerte en un duelo en 1837.

Mayakovsky se suicidó de un disparo en 1930 a la edad de 37 años. . Cero siete [1969] A Ljudmila Orlova Esta noche es ilegal para mí.  de noche nacen mis canciones. Agarro el disco del teléfono y marco el eterno cero siete.

Tomado de:

https://lapresenzadierato.com/2014/01/31/vladimir-vysotsky-poesie-scelte/

 

 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario