Una oración.
¡De nuevo!
¡Ven, dame, otórgame toda tu fuerza a mí!
Desde hace mucho una palabra respira en el cerebro
atormentado.
Su calma cruel, la miseria de la sumisión,
Suavizando su temor como para un alma
predestinada.
¡Para, amor en silencio! ¡Mi destino!
¡Ciégame con tu oscura cercanía, oh, ten piedad,
amado enemigo de mi voluntad!
Te reto a que no resistas el frío tacto que me da
miedo.
¡Sácame de mí todavía!
¡Mi lenta vida! Dobla lo más profundo de mí,
amenazando la cabeza,
Orgulloso por mi caída, recordando, de lástima.
¡Aquel que es! ¡Aquel que fue!
¡De nuevo!
Juntos, plegado por la noche, yacían en la tierra.
Escucho
Desde lejos a su baja palabra respirar en mi
cerebro atormentado.
¡Ven! Cedo. ¡Dobla lo más profundo de mí! Estoy
aquí.
¡Dominador, no me dejes! Solo alegría, solo
angustia.
Tómame, sálvame, cálmame, ¡O perdóname!
Querido corazón ¿Por qué me usarás así?
Querido
corazón ¿Por qué me usarás así?
Queridos ojos que gentilmente me reprenden
Aún sois hermosos—pero, ay,
¡Como está tu belleza disfrazada!
A través del claro espejo de tus ojos,
A través del suave suspiro de beso en beso.
Vientos desolados asaltan con gritos.
El jardín de sombras donde el amor está.
Y pronto el amor será disuelto.
Cuando sobre nosotros los salvajes vientos soplan.
Pero tú, querido amor, demasiado querido para mí.
¡Ay! ¿Por qué me usarás así?
Inundación:
Marrón oro,
sobre la inundación colmada.
Los racimos de las vides se elevan y balancean
Vastas alas sobre las jóvenes aguas.
Del día sombrío.
Un desperdicio de aguas sin piedad.
Se balancea y se eleva su crin salvaje.
Donde un melancólico día mira hacia abajo en el
mar.
En aburrido desdén.
Elevación y balanceo, vid de oro,
Sus frutos arracimados a la inundación completa
del amor.
¡Ondulante y vasto y despiadado como es tu
¡Incertidumbre!
Oigo un ejército cargando sobre la tierra.
Oigo un ejército cargando sobre la tierra.
Y el trueno de caballos que se hunden, espuma
sobre sus rodillas.
Arrogante, en armadura negra, detrás de ellos de
pie
Desdeñando las riendas, con látigos revoloteando,
los aurigas.
Claman a la noche su nombre de guerra.
Voy a lamentarme en el sueño cuando escucho su
lejano torbellino de risas.
Que escinden en la oscuridad de los sueños, una
llama cegadora.
Resonando, resonando en el corazón como en un
yunque.
Vienen agitando triunfalmente su largo, pelo
verde.
Salen del mar y corren gritando por la orilla.
Mi corazón, ¿No tienes la sabiduría si no la
desesperación?
Mi amor, mi amor, mi amor ¿Por qué me has dejado
solo?
Tomado de:
Ella llora sobre Rahoon
La lluvia sobre Rahoon cae blandamente,
blandamente cae,
Allí donde mi sombrío amante reposa.
Triste es su voz cuando me llama, tristemente me
llama,
Cuando gris se alza la luna.
Amor, escucha
Cuán suave, cuán triste es su voz por siempre
resonando,
Por siempre sin respuesta, y la sombría lluvia que
desciende
Entonces como ahora.
También sombríos nuestros corazones, oh amor,
reposarán y fríos,
Como su triste corazón reposa,
Bajo las ortigas grises como la luna, la tierra
negra
y la lluvia murmurante.
Traducción de José Antonio Álvarez Amorós
Mi amor está con un ligero atuendo
Mi amor está con un ligero atuendo
Entre los manzanos,
Donde las brisas bulliciosas más anhelan
Correr en compañía.
Allí, donde las brisas joviales moran para
cortejar
A las tempranas hojas a su paso,
Mi amor va lentamente, inclinándose
Hacia su sombra que yace en la hierba.
Y donde el cielo es una taza de claro azul
Sobre la tierra risueña,
Mi amor camina lentamente, alzando
Su vestido con grácil mano.
Traducción de José Antonio Álvarez Amorós
Una flor donada a mi hija
Frágil la blanca rosa es y frágiles son
Las manos que la dieron
Su alma está marchita y es más pálida
Que la difusa onda del tiempo.
Como la rosa frágil y hermosa: aún más frágil es
El silvestre prodigio
Que en tus ojos ocultas,
Mi pequeña de azuladas venas.
Traducción de José Antonio Álvarez Amorós
Ecce Puer
Del oscuro pasado
Nace un niño;
De gozo y de pesar
Mi corazón se desgarra.
Tranquila en su cuna
La vida yace.
¡Que el amor y la piedad
¡Abran sus ojos!
Traducción de José Antonio Álvarez Amorós
Tomado de:
https://www.zendalibros.com/5-poemas-james-joyce/
Contemplando las barcas en San Sabba[1]
Oí sus jóvenes corazones
al amor dar un vistazo sobre los remos
y a las hojas de la pradera suspirar:
¡No más regresos, nunca más![2]
¡Oh corazones, Oh hierbas suspirando,
en vano sus banderas enamoradas sollozaran!
Nunca más la voluntad salvaje del viento que pasa
regresará, nunca más regresará.
La Crítica del Sábado, 1913.
Yerbas
O bella
bionda,
Sei come l’onda![5]
De dulce rocío fresco donde apacible brilla
la luna tejiendo una red callada,
en el jardín donde todavía una chiquilla
reúne las yerbas de la ensalada. [6]
El rocío de
la luna en su pelo estrellas presta
y a la luz de la luna besa su joven ceja
y, recolectando, ella al aire manifiesta:
¡Tan hermosa como la ola es, hermosa eres tú!
Sé mía, te lo ruego, la cera en mi oído [7]
me resguarda de la cantinela oportuna
y mi corazón está por ella protegido
quien reúne yerbas de la luna.
Revista de Poesía, 1917.
He aquí al niño [8]
En un oscuro pasado
un niño brotó;
con alegría y pena
mi corazón lloró.
Calmado en su cuna
la vida alarga.
¡Amor y piedad
abran su mirada!
Vida joven se respira
sobre el cristal;
el mundo que no era
viene a habitar.
Un niño duerme:
Y un viejo se ha ido.
¡Oh, padre huérfano
perdona a tu hijo!
Poemas reunidos, 1932.
[1] San Sabba es una ciudad ubicada en Trieste.
[2] Verso tomado de la ópera de Puccini La
Fanciulla del West.
[5] Fragmento de una vieja canción popular en
Italia
[6] Existen hipótesis sobre este verso, donde la
niña que recoge las hojas es Ophelia de Hamlet.
[7] Clara alusión al pasaje de la Odisea donde
Ulises cubre sus oídos con cera y se hace amarrar al mástil del barco.
[8] Joyce compuso este poema rindiendo homenaje
primero a su padre John Joyce quien falleció en 1931. El año siguiente, en
febrero, James Joyce celebraría la llegada de su nieto. Aunque es visible que
el titulo tiene vínculos con las palabras de Pilato, es inevitable pensar que
Joyce recupera un antiguo tópico como lo es el niño y el anciano.
Tomado de:
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