sábado, 6 de agosto de 2016

POEMAS DE JOSEFINA PLÁ


(Muere en Asunción (Paraguay), 1999)





El amor realizado


XII
El amor realizado es un sorbo de muerte
que nos pasa los labios, que se filtra en las venas.
El alma que nos cambia es más ancha y vacía:
más triste y más sedienta, la boca que nos deja.

Dentro del corazón, alárgase una sombra
cada vez que los labios su antiguo vaso llenan.
El amor realizado aguza en nuestros ojos
del imposible anhelo la trémula saeta,
y es paso que prolonga, en cruel hechizo mágico,
ante la planta laxa la cansadora meta...

Amor: perfecto guía para ir al encuentro
del dolor apostado al fin de cada senda...

 

Sueño

XV
A María Delgado Rodas

...Sueño que fuiste impulso de mi latido,
y alas en mi anhelar:
Te mata la vida que nutriste,
como la flor el fruto nacido de sus galas.

Afán que me hechizaste de tan triste,
pensamiento clavado
en mis frágiles pulsos; estilete sutil:
a esa punta que hincaste pereces, traspasado.
Loco sueño disuelto en mi sangre febril:
¡esa sangre te ahoga!
...Morir te miro, ensueño
que fue yo toda -como fue tronco toda hoguera,
y charco toda nube- en un trasvasamiento
imperceptible, blando, como un deshojamiento de rosa,
en un temblor de atravesada mariposa.

Morir te miro, ensueño,
como el árbol mirara arder el vicio leño
cortado de su rama, o pudrirse la hoja

de cuyo muerto libre saldrá la yema roja.
Morir te miro, ensueño,
y tu postrer tristeza es ya casi alegría,
¡y tu último suspiro es ya casi esperanza!

...Hoja muerta, que vuelves a la tierra madura:
¿en qué capullo nuevo, húmedo de ternura,
renacerás mañana, ensueño en agonía...?

Fuimos, en sueños compañeros
Fuimos, en sueños, compañeros:
la vigilia no nos unió.
¡Sólo en los sueños traicioneros
su pie a mi paso se ajustó!

Labios gemelos en el ansia:
¡no unisteis nunca vuestro ardor!
Pupilas, astros de constancia:
¡nunca rimasteis un fulgor!

Jamás la diestras se estrecharon;
los labios sedientos no hablaron;
pero el juramento existió.

Nunca las bocas se besaron;
¡de los besos que no quemaron,
brasa fue el doble corazón!



Soy


Carne transida, opaco ventanal de tristeza,
agua que huye del cielo en perpetuo temblor;
vaso que no ha sabido colmarse de pureza
ni abrirse ancho a los negros raudales del horror.

¡Ojos que no sirvieron para mirar la muerte,
boca que no ha rendido su gran beso de amor!
Manos como dos alas heridas: ¡diestra inerte
que no consigue alzarse a zona de fulgor!

Planta errátil e incierta, cobarde ante el abrojo,
reacia al duro viaje, esquiva al culto fiel;
¡rodillas que el placer no hincó ante su altar rojo,
mas que el remordimiento no ha logrado vencer!

Garganta temerosa del entrañable grito
que desnuda la carne del último dolor:
¡lengua que es como piedra al dulzor infinito
de la verdad postrera dormida en la pasión!

Haz de inútiles rosas, agostándose en sombra,
pozo oculto que nunca abrevó una gran sed;
prado que no ha podido amansarse en alfombra,
¡pedazo de la muerte, que no se sabe ver!

 

Amanecer

A Gastón Figueira

La mañana irisada, como fino cristal
se curvó sobre el ancho campo reverdeciente.
A la abismal succión del azul transparente,
agriétase la carne de un ansia germinal.

Y a la blondez purísima de su desnudez tierna,
la mísera corteza se nos cuartea en congoja,
y un sollozo nos sube desde la honda cisterna
en sombra donde el párpado su penitencia moja.

El dolor de las alas imposibles
nos curva más bajo el cansancio irredimible
que se adhiere a la carne dolorosa:
y en la punta de una hoja, radiante y temblorosa,
la
gota de rocío
nos finge aquella lágrima inefable
en que, por fin, pudiera el alma miserable
volcar la última gota amarga del hastío.



Tus manos


De las más hondas raíces se me alargan tus manos,
y ascienden por mis venas como cegadas lunas
a desangrar mis sienes hacia el blancor postrero
y tejer en mis ojos su ramazón desnuda.

En mi carne de estío, como en hamaca lenta,
ellas la adolescente de tu placer columpian.
-Tus manos, que no son. Mis años, que ya han sido.
Y un sueño de rodillas tras la palabra muda-.

...Dedos sabios de ritmo, unánimes de gracia.
Cantaban silenciosos la gloria de la curva:
cadera de mujer o contorno de vaso.

Diez espinas de beso que arañan mi garganta,
untadas de agonía las diez pálidas uñas,
yo los llevo en el pecho como ramos de llanto.

1939



Imposible


Vaciarme de paisajes, olvidarme caminos,
reedificar el arco de tu desnudo día.
Borrar tus ojos, sendas de mi llagado sueño,
y engriar en mi sangre tus dos terribles manos.

(...La estatua que he vaciado en soledad, volverla
raíz y musgo en tierra, canto y ala en el aire).

...O, en la antípoda lluvia de mi aherrojada llanto,
hacer cantar el muerto pájaro de tu beso.
Tornar a las cenizas las flechas de la llama,
reenhebrar en las venas el hilo del suspiro.

Y del dolor crecido, monstruo y criatura mía,
hacer de nuevo aquella sonrisa que en tus labios
me bautizaba tuya, con el nombre más mío.

1939



Concepción


Me tendrás a tu lado. Me besarás. Y luego,
como al moreno cántaro que espera al fin del surco,
a mi sumiso cuerpo se alargarán tus brazos.
Se saciará tu sed: la exigua sed de un hombre.

De mi lecho después, en largas madrugadas
hacer creerás el blanco camino del olvido.
Y sin embargo, ciego piloto de mi entraña,
conmigo habrás llegado por una noche sola,

a la encantada playa donde no está tu muerte.
Por el nocturno río caliente de mi sangre
irán tus ojos lejos, para jamás volverse,
tu voz prenderá en roca para perennes ecos.

Tú no lo sabes, hombre, tú no lo piensas, ciego.
Esta noche mi cuerpo será, ¡oh antiguo nauta!
el puerto de que zarpen las naves de otra aurora.

1939



Cómo


Ay, cómo abrirte este dolor de llaves,
en soledad de pulso amurallado.
Lo que ya se llevaron, cómo darte,
sueño, renunciación, ausencia, olvido.

Cómo franquear a tu claror las puertas
tras las cuales murió crucificado
cada latido virgen de tu nombre,
desposado no obstante de tu imagen.

Cómo agotar la senda de la ausencia,
el rumbo del viaje jamás hecho,
las jornadas cautivas del suspiro.

Ay, cómo en ascua recobrar ceniza,
y de la piedra absorta hacer el nardo
que se encienda a la orilla de tu sangre...

1953



Desde cuándo


...¿Desde cuándo marchabas a mi lado,
desde cuándo...? Tus pasos
¿desde cuándo, en la noche, aproximándose,
ocultos tras de cada latido...? ¿Desde cuándo...?

¿Desde cuándo, en la noche, por los valles sin nombre,
rastreando mi angustia?
Y tras de cada puerta abriéndose, y de cada
recodo el camino, ¿desde cuándo?

¿Desde cuándo tus sienes en las salvias
del reposo tranquilo?
¿Desde cuándo tus brazos en los cálidos ramos
del viril eucalipto, bajo las siestas altas?

...¿Y desde cuándo el pedregal desnudo;
desde cuándo el desierto irredimible?
¿Desde cuándo la brasa los párpados;
esta sed, desde cuándo?
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . .
...¿Desde cuándo este siempre irrevocable;
esta muerte creciendo, desde cuándo...?

1953

 

Desnudo día


En el paisaje nuevo
En el paisaje nuevo en que estarás conmigo
reposará la tarde como una flor caída.

Nos habremos deseado
tanto, que el beso habrá muerto.

Yo lo veré en tus ojos, maduros de otra sombra.
Ojos de un valle ausente. Ojos con otra luna

Entre los dos corazones
llorará tu voz
antigua.

...Una tarde peinada con una raya oscura.
Tú tendrás la mitad más dulce de la vida.

Las camelias de tu boca
morirán en otro tiempo.

...Y aquella tarde mía, ya no será la tuya.

1936




Trópico


Amargas lunas mates de estero hechizan, muertas,
noches de frutos altos y de tácitos vuelos.
Ríos de cocodrilos y de tortugas lentas
descaman las estrellas de un calcinado cielo.

En urgencia arterial, por roja tierra tibia
discurre el agua madre de las inundaciones,
mientras corolas túrgidas como sexos encienden
la lámpara votiva de las insolaciones.

Carnívoros estambres, piedras que encierran astros;
troncos que se hacen nudo mortal bajo agua quieta;
peces de aguda voz, aves de mudos rastros.

La Cruz del Sur, guardiana de sus misterios, arde,
cual cifrando en su acorde de siderales neones
la música del mundo en su primera tarde.

1938

 

Sueño de sueños


Secreta noche herida de menguante
cae donde no hay agua ni tierra.
Marcha a cortar el filo de la luna,
mis raíces, que están donde no estuve.

...Traerán mi corazón, negra violeta
que se durmió en la orilla de otro sueño.
Lo he de llamar y no sabrá su nombre.
Me ha de cantar, y no he de comprenderle.

Y llevaré, camino en mediodía
de veinte cielos con opuestos soles,
mi angustia en veinte voces sin mi sangre.

He de llorar mil años sin mi llanto
y he de dormir mil años sin mis ojos
noche con veinte pétalos de luna.

1938

 

El soneto de tu voz


Blanda en mi entraña, como tibia lluvia,
beso aplastado corazón a vena;
tiembla en mis ojos, como sol en río
tañe en mis pulsos dolorida plata.

Pincel que te dibuja estremecida
rama en el agua azul de mis anhelos
pasa por mí, y se lleva mi dulzura
como un rayo de luz que fuese abeja.

Ave a quien le nací con viento y nido,
su ala sabe el curso de mi arroyo,
y en el ángulo agudo de su vuelo

-punta de corazón hiriendo en flecha-
una gota de sangre nueva siempre
recarmina las rosas del deseo.

1939



Todo comenzó en el espejo


Todo comenzó en el espejo.
En la palma indiferente del agua
la nube fingió islas, cimientos el arco iris.
Todo comenzó en el espejo.
En el cielo engañifa de la charca
la rama empolló el huevo de la luna;
cosió el pájaro un velo con costura perdida.

Todo comenzó en el espejo.
La estrella guiñó mintiendo al pez incauto;
la luna escribió música que no despertó a nadie.

Y en el espejo una mañana
reconoció el viajero su secreto fantasma,
se vio pómulo y sien,
pupilas de agua para siempre cautiva,
frente como una lápida de sí mismo.
Se vio por fuera, se olvidó por dentro.
Y comenzó a clasificarse
según color y pelo.

Y los amantes murieron por él dos y tres veces,
y los viejos gustaron anticipada la agonía,
y el hombre del color perdió patria y amigos,
y la belleza vendió a su esposo el sueño.

-Todo comenzó en el espejo-.

 

Tan sólo


...Tan sólo una mirada,
una pupila sólo para todas las cosas.
Para la aurora y el ocaso,
para el amor y el odio,
para el amante y el verdugo,
la paloma y la víbora,
la estrella y la luciérnaga.

Solamente unas manos
para el cáliz y el látigo,
para la rosa y para el cacto.
Solamente unas manos
para la arena y el rocío,
para mecer la cuna,
y acariciar la sien del esperado,
y abrir el último agujero.

Una boca tan sólo
para el beso y el grito
y para la oración y la blasfemia.
Para el suspiro y la mentira,
para el perdón
y la condena.

Y tan sólo una sangre
para escuchar el tiempo,
para regar los sueños,
para comprar la herida y la agonía,
y destilar las lágrimas.

Ah, tan sólo una sangre
una boca, unas manos,
una mirada solo.

 

Déjame ser


Deja llevarme mi última aventura.
Déjame ser mi propio testimonio,
y dar fe de mi propia
desmemoria.
Déjame diseñar mi último rostro,
apretar en mi oído los pasos de la lluvia
borrándome el adiós definitivo.

Déjame naufragar asida
a un paisaje, una nube,
al vuelo humilde de un gorrión,
a un brote renaciente,
o siquiera al relámpago
que abra en dos mi último cielo.

Sujétame los brazos.
engrilla mis tobillos,
empareda mis párpados.
Pero tatuada una flor en la pupila,
crucificada un alba debajo de la frente,
acurrucado un beso en la raíz de la lengua,
déjame ser mi propio testimonio.

 

Las puertas


...Un cerrarse de puertas,
a derecha e izquierda;
un cerrarse de puertas silenciosas,
siempre a destiempo,
siempre un poco antes
o un momento demasiado tarde;
hasta que solo queda abierta una,
la única puntual,
la única oscura,
la única sin paisaje y sin mirada.



Invención de la muerte


Esa sombra
La veréis alargarse cada vez como un agua vertida
sin remedio
como un manto cayendo despacio de sus hombros
como si fuese él mismo arrepentido que quisiera
volver sobre sus pasos
-reptil de limpia muerte sin cadáver-

La veréis ahilar su arroyo
sobre un suelo
por siempre horizontal a la aventura

Y será también la única10
que dormirá con él reconciliada
con la sombra total
de que se desgajó
enemiga de todos los espejos un día.



Nadie le empuja


Nadie le empuja Nadie lo retiene
nadie le advierte nadie le cede el paso ni le espera

Indiferentes
le ven pasar con su sentencia
oculta como un zorro robado en la cintura
royéndole hasta el hueco de los dientes

Nadie le impide el paso ni le espera
porque todos quisieran ser los últimos.

Nadie le toca. Nadie
le empuja. Llega solo
llenándose sin nadie del silencio
de todos los que llegaron antes
tapiándose de nombres olvidados
y de palabras sin respuesta

Llega solo
nadie le empuja nadie le retiene
porque todos quisieran ser los últimos


QUISIERA


A José María Gómez Sanjurjo,
noble poeta y noble amigo 
Quisiera desdormirme y desandarme
Quisiera desfirmarme y desdecirme
Quisiera devolverme y desllorarme

Quisiera a veces desarrepentirme
Por largas avenidas des-soñarme
Los sueños que olvidé desolvidarme
Sombra volver el cuerpo Desamarme
Presentirme Saber dónde buscarme

Mi propio llanto y ser y así sorberme
Y ser el metro con el cual medirme
el vaso con el cual mi sed beberme
y el puño que el mal golpe ha de infligirme

Quisiera alguna vez ser la cuchilla
que me corta y saber lo que ella siente
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Quisiera alguna vez sencillamente
andar descalza por mi propia orilla
1975

EL EXTRANJERO


Estuvo junto a mí desde el comienzo
desde el tiempo en que el tiempo no sabía
Eran los tiempos de la muchedumbre
los tiempos de las frentes barnizadas

De tanta flor casi era aroma el alma
de tanta luz los ojos eran soles
y era tanta la música en el aire
que era un canto también cada palabra

Una mañana desperté sin música
sin luz aunque había sol y sin aroma
aunque todas las flores allí estaban
Pero él estaba allí Llenaba todo

cuando ya lo demás desvanecido
Le pregunté su nombre
El Extranjero
No el extranjero que te habita El que eres
1972

LA ZANJA


Corríamos los dos cada uno
por una orilla de la zanja
por encima de ella los ojos anudados
...Corríamos
cada uno por su orilla tendiéndonos las manos
engañando miradas enviándonos
sonámbulas caricias con sentenciados dedos
queriendo hacer de nuestras noches noche
día de nuestros días
Corríamos a lo largo de lunas y de auroras
sin detener un solo amanecer
sin encontrar la encrucijada que reconcilia los caminos
Alguna vez tendimos nuestros cuerpos
tablas de salvamento orilla a orilla
e hicimos de ellos puente
ilusorio Puente de los Suspiros
creyendo que por fin se salvaba el abismo
o ver en su vacío
el cielo en un festín de permanentes luces
Pero alzados de nuevo nuestros cuerpos
cada uno en su orilla
era otra vez la zanja
la zanja irredimible
que cortaba las noches partía en dos el día
...Prolongada hasta el fui de nuestra angustia
devoró nuestros cuerpos
hizo de las palabras ecos incomprensibles
de las promesas campanada hueca
La última falsa estrella fue chispa en el rescoldo
de una fogata solitaria
en un lado cualquiera de la noche
1978    

HE SALIDO


A Vallejitos
Y su pulso de sombra
He salido de casa tantas veces
con esperanza o pena
con temor o alegría
o simplemente limpia la cartera
Con el sol dentro o fuera con el sol fuera o dentro
Con lluvia o viento adentro con lluvia o viento afuera
He salido de casa tantas veces
y he cerrado la puerta
tan a menudo para volver a abrirla
a una hora cualquiera
entre las veinticuatro
Hoy salgo ya por ella dejando atrás mis penas
y las de los demás atrás las esperanzas
mías que fueron de otros cualesquiera
de otros que fueron mías
Me voy irremediablemente y sin espera
sola
con esta nada entera
tan bien guardada siempre
se cerrará la puerta
y nunca más mi llave alertará el oído
de alguien que me esperaba para poner la mesa
1984

NADIE LE BESE


...Nadie le bese porque en aquel instante
los labios más sangrantes mienten 

Nadie lo mire porque en ese momento
toda mirada es vil como la que levanta
la sábana de la mujer parida

Nadie derrame lágrimas porque la sed que lleva
no le es bastante el mar que truena a sus espaldas
Y no le den la mano porque en esa hora cero
todas las cadenas
se rompen y se sueltan todos los eslabones
y solamente el ciego desde el vientre materno
podría acompañarle sin oprobio ni escarnio hasta el borde
del último abandono
y todo aquel que guarda todavía un día de sol es
un traidor y un enemigo
1964  

GLOSA III

A Elvio, poeta
del alma trasterrada  
Libertad no es un sueño Es poder tener sueños
El sueño es libertad
El sueño Aquello
que te da pasaporte como hombre
Nacido libre nunca abdicarás un privilegio
que nunca has de ejercer
eterno pretendiente al trono del misterio
Libre en el sueño eres esclavo de tus sueños
Condenado a la pena de libertad sin tiempo
no hay Genio que te ayude
porque tú mismo eres el siervo
de la lámpara

Hombre la libertad no es tu indulto
es tu condena
1978

DESHREDADA


Ni una mano resbala sobre tu vientre de nicho saqueado
ni unge tus cicatrices
ni acaricia en tus cráteres los huecos de tus ausentes vísceras.
Ni un suspiro levanta las alas de tu polvo,
y reconoce tu adolescencia de ceniza,
ni hay brisa que despeine la geometría del rizo
de una playa
ni beso que humedezca la sequedad irreversible de tu sexo.
No hay una serpiente que mida con su cinta
nerviosa
la anchura de un camino
(Ni caminos:
por eso es la soledad: no haber caminos).
Ni venado que pinte una sombra chinesca
en tu parque de huesos,
ni una nube que borde las costuras del aire.  

(Ni una pareja amante que ablande con su
abrazo
un trozo de tu roca, donde quepa una cuna...)

ME VISITAS EN SUEÑOS

A mi madre
en el polvo que respiro
Me visitas en sueños, fantasma inacabado, inacabable.
Así como yo fui tu criatura y me completo
sin tí bajo mi cielo huérfano,
yo te llevo conmigo y te completo retocando
tu perfil, persiguiéndote por todos
los valles viejos, los requemados valles
de la memoria, en donde tu mejilla lastimosa
se diluye, se afirma o se demora:
donde tus ojos hallan su expresión más perdida;
donde tu mano ensaya ademanes errantes,
inédita, desconocidamente
desamparados crueles, santos
donde anida una angustia nunca antes trascendida,
o quizá una alegría
oculta como fruto de pecado.

Más joven o más vieja, más triste o más conforme te completo
en sueños retocando tu temblorosa imagen,
añadiendo palabras a tu inconclusa letanía.

Así entre sueño y sueño se completa
tu alfabeto secreto, el alfabeto
de signos con los cuales te construyo, aprendo a conocerte
y en la nostalgia, el miedo, la tristeza,
prosigo construyéndote.

Seguiremos así. Así tal vez un día sepamos,
al cabo, nuestros nombres verdaderos.
El nombre con el cual en tus silencios
angustiosamente, me llamabas,
y yo no respondía.
El nombre con el cual ocultamente mi corazón te nombraría,
madre,
si pudiera llegar
hasta el último surco de tu sueño,
sin deshacerme, como el terrón bajo la lluvia;
madre,
sombra.
1972

ACER DOS VECES

A mi padre
polvo y tormento
Me marcabas un rumbo que era el camino mío
pero que en mis latidos tañía diferente
Y me hiciste sufrir sufriente Padre mío
tu dolor de nacer conmigo nuevamente

Me querías crecida demasiado deprisa
y así no fui tu hija Fui tu hermana sin días
No tenías paciencia con tu alma proindivisa
y al estirarme al alma oh Padre me dolías

en cada coyuntura de tu amor impaciente
He aquí que mi camino fue el que tú dibujabas
aunque llegar creí contra tus profecías

Y hoy que enfría mis huesos el rojo del poniente
sé al fin que la paciencia que avaro me negabas
era sólo la sombra de la impaciencia mía
1972

LOS ROSTROS

A mi madre
polvo de rosa por el mundo
Uno a uno tus rostros de mujer fuiste echando
en el pozo sin milagro del escondido espejo
Tus manos hacían crónica de sábanas y cunas
mientras tus golondrinas morían en la nieve

Frente a ese espejo yo hice la tremenda promesa
No ser la sierva humilde de la terrible lámpara
el vientre donde agota su náusea la Forma
los rostros deshojados en la niebla uno a uno

Yo no tendría tu rostro del último vestido
de fiesta apolillándose en la noche del arca
Tu rostro de domingo sin música ni flores
De las noches sin sueño del sol siempre a la espalda

... Tu último rostro madre se deshizo hace tiempo
el rostro que ningún espejo ha conocido
Yo regresé al umbral que dejar atrás quise

……………………….. .

Y frente a tu recuerdo y frente al mismo espejo
yo me pongo los rostros que tú fuiste dejando
1978



ALLÍ DONDE SIN MÍ

A mi hijo
latido y tortura
Fuiste primero pájaro dorado mensajero
de cuanto nuestra vida rotula de imposible
Fuiste luego ligero portador de mis alas
caminando delante de mí sin esperarme

(Tú no tenías huellas tras tí yo las pisaba)
Más tarde ya llegado hasta el oscuro límite
desde el cual solamente crece el hombre de adentro
al volver del camino te perdí no sé dónde

Hoy sé que estás en mí que sólo eres yo misma
que al respirar te arrastro como el suspiro al aire
Y entrar en esa estancia donde tu alma consume

por mi culpa la antigua condena de ser hombre
es entrar en la estancia más honda de mi muerte
donde sin mí tu sombra ha de apagarse un día
1981

TODA FORMA QUE VIVE

Para Ariel y Josefina
Toda forma que vive es un misterio
La roca es un misterio luego vive
La roca que fue barro se hace piedra
para poder aprisionar la chispa

El barro que viajero fue del agua
hecho roca le marca rumbo y límite
le pone rienda o hace caer vencida
y cantar la canción que a ella se niega

Es misterio del barro hacerse piedra
misterio de la piedra ensimismarse
y engendrar fuego que devora el agua

Misterio es el del agua creándose alas
para huir de la chispa que la hostiga
y regresar de nuevo a ser quemada
1979

SUEÑO DORMIDO

A Roíta, tiempo y luz
Este es mi sueño que soñé dormido
Quise tener un mundo a mi medida
cobrando forma al par de mi latido
igual que la matriz donde hallé vida

Mundo-casa sin órbita ni centro
porque su centro lo seria yo mismo
Sol y planeta; a un tiempo fuera y dentro
gravitación y espacio a un tiempo mismo

Y es mi casa esta ergástula mío el cepo
mío el martillo que remacha reja
mío ser reo cuando soy testigo

Mundo que yo hice donde ya no quepo
(de su frontera cada vez me aleja)
y cuanto quiero ser es mi castigo
1978

CUALQUIERA PUEDE VER

A T. Z. Y.
Cualquiera puede ver cómo se mueve
cualquiera puede ver cómo sonríe
cualquiera puede ver cómo en la nieve
de sus dientes luz loca se deslíe

Cualquiera puede ver que llora y canta
que romántica muerde una mosqueta
que los pintados párpados levanta
o que los baja ingrávidos coqueta

Con frenesí se agita bayadera
y en brindis chispeante alzar la copa
cualquiera puede verla si bebiendo

Pero nadie aun mirándola hechicera
cantar sonreír abreviar su ropa
puede jurar que esté en verdad viviendo
1973

LA GUARANIA

Crecían entre todos con un signo en la frente
que en secreto a ellos mismos les consagraba hermanos
Bajo un sol de alegría maduraba su suerte
Soñaba bayonetas el arado en sus manos

Crecieron sin saberlo a un mismo sol inerte
Secretos acreedores reclamaban sus días
La misma primavera les bordaba la muerte
y el rojo del lapacho se tornó profecía

Cuando sonó la hora marcharon bajo un cielo
que su pacto y su sombra con el hombre rescinde
Soñaba surco y maíz el fusil en sus hombros

... Su pulso confundióse con el temblor del suelo
Y su polvo es ya nube sobre lejanas lindes
... La guarania nació para cantar su asombro
1965



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