domingo, 12 de marzo de 2017

TEXTOS DE JAN DE JAGER

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(Buenos Aires, 1959)

 Con retacitos de telas


Con retacitos de telas, las mujeres chilenas fabricamos tapices primorosos.
El último que hice es pequeño: al fondo, montañas de tela de sábana celeste, colgadas del cielo con puntadas rojas y rápidas. Arboles como chupetines de menta y mora. En el primer plano, unas muñequitas con pelo de lana y apenas rostro, llevan la pancarta:
“Libertad a los presos políticos”
Las tejas del techo de la iglesia son sugeridas por el pied-de-poule de un calzoncillo viejo que usaba mi marido. La turgencia del campanario remeda aproximadamente una erección matutina.
El micro escolar con ruedas de felpa remonta cubista una calle de gabardina gris topo. Detrás de las casas de sambayón y pistacho, en una quebrada, se esconden delicados muñequitos cadáver: mechones resecos y piel de momia, dientes de relámpago.
Desde arriba, un sol de batón o mañanita flota indiferente, pero con todos los pelos parados.


La genial pianista sorda


La genial pianista sorda no distinguía la izquierda de la derecha.
Para no confundirse, para evitar extraviarse en la ejecución, llevaba siempre un brazalete en la muñeca izquierda. Un brazalete de esmeraldas engarzadas en oro.
Bastaba que alguien, por error o alevosía, le colocase el brazalete en la muñeca derecha para que ella tocara toda la partitura en espejo,
creando los más rutilantes estallidos de tonos graves
y un sutil apoyo armónico y rítmico de notas aguditas.


Santo remedio: dos cucharadas de su propia medicina


—A todos estos negadores del Holocausto, habría que llevarlos a Auschwitz.
—¿Para que vean las cámaras de gas y los hornos de cremación?
—No, para asfixiarlos y cremarlos.
—¿Pero eso no sería rebajarse al nivel de los nazis y sus negadores?
—Puede ser, pero después sencillamente negaríamos todo.
Brillante.


El origen de la poesía


El hombre enciende el fuego a la entrada de la caverna.
Por entre las nubes del oeste se despide el sol del anochecer,
se difunde el aroma de la carne asada.
Unas pocas gotas de lluvia atraviesan verticales
los rayos de luz rojiza que, horizontales, atraviesan el humo.
Los otros olores son de los cueros y de los cuerpos,
de tierra mojada y de madreselvas y de todo lo verde.
La hija de dos años atiza las brasas con un palito,
sacándoles chispas;
el hijo recién nacido toma la teta, adormilado.
La mujer dice
undr
que quiere decir maravilla.
Eso.


Escultura mental


Ensamblar, a modo de mosaico tridimensional
todos los trozos, todos los fragmentos, las esquirlas
que quedaron después de que Miguel Ángel
terminara de esculpir el David.
Imaginar el bloque resultante,
todo mármol y grietas y pegamento,
en cuyo centro hay un David de aire.


O N R O P

una porno pasada al revés,
los guascazos vuelven a sus respectivas pijas
como succionados
los besos y las chupaciones
son prolijamente
desprendidos de bocas
pezones
clítoris
culos
el frenesí se disipa
las pijas se desparan
los gemidos y suspiros regresan a sus pulmones
las manos se retractan de sus caricias
reponen bragas y corpiños
las ropas vuelven de un saltito a rodear torsos y piernas
los dedos clausuran braguetas y camisas,
y los actores se van, cada cual por su lado,
en una severa celebración de la castidad:
en un alarde de puritanismo


Las vueltas de la vida

Como es harto sabido
el hombre tiene un lado femenino.
No sabés qué macana
mi parte femenina
de verte tan divina
se me ha vuelto locamente lesbiana.


Sincronicidad

sí, ta bien
todo encuentro casual es una cita
ahora,
¿encontrarnos como nosotros nos encontramos?
Hay gente que se pasa años
Ensayando esas Casualidades, pero nunca

  

Hopper “American dream”

Son dos personas todas de pinceladas.
Estan paradas cerca de la luz.
Pisan la punta de una sombra recortada en
la alfombra con olor a carne y pelos.
Los colores verdes y naranjas
son de un calor artificial
y recuerdan el munequito de lana
que abrazabas de ninio para poder dormir.
Producen esa congoja que es
como cuando de viejos
preparamos demasiada sopa, y
no viene nadie mas a comer.
Hay una parte celeste de piscina desleida
por el sol. Esa parte es mas triste que una
matanza cuando los cuerpos ya se van quedando
frios y solos. A mi que me entierren con ella.


Horacio “Odas I, V a la manera de Anthony Hecht”


¿Cuál será el guachito cabeza hueca que, derecho del coiffeur
unisex y bañado en Russian Leather, se demora contigo
estos últimos días del verano, Pirra,
en tu pisito de Maple? ¿Para quién te calzás algo
sencillo de –pongamoslé– Gucci?
Sí que entró como un caballo en las saladas
latitudes de tu mar de lágrimas ¿verdad cariño?
Pobre otario, por más encandilado que esté con
el aura dorada que tus cabellos pescan del
fondo de un frasco de Koleston, ya descubrirá
cómo los vientos cambian, que la calma
es chicha y pronto, varado, carenando en la rompiente,
sin timón y con el mástil a media asta,
empantanado hasta el carajo en la caprichosa
marea de tu antojo, naufragará
igual que yo alguna vez naufragué
al aventurarme en tus profundidades, Piraña.
PD. La ropa ya se me secó pero siempre
le prendo una vela celeste a Yemanja-


En la oscuridad
casi absoluta de la habitación
no se ve el humo,
solo la brasa del Marlboro
compartido,

y tus ojos que aumentan de voltaje
al inhalar

-----
mi mujer en la playa del pinar

tomando sol
de cuerpo entero

“pero no en la cara
que ya la tengo
 toda achicharrada”


tu cuerpo de arena y sal
  y luz -

  la sombra
   de la sombrilla

   te decapita

* * * *

Hora de la siesta en el verano uruguayo.

En la penumbra fresca de nuestro cuarto

los rayos de sol trazan rayas de
  /fuego blanco.

La naturaleza sabe de jerarquías:

la oscuridad, la luz del sol y las líneas

rectas de las rendijas de las persianas

obedecen livianas y obsecuentes



Hojas de Hierba


un prado de noche:

          su mínima
          pequeñísima fotosíntesis

de luz de luna


su ínfima
infinitesimal fotosíntesis
           de la luz de las estrellas




Al grano


El fulano dedicó diez años de su vida a escribir una vasta novela de compleja trama, novecientas páginas de intrigas y de personajes pintorescos, patéticos. No conforme con el resultado, dedicó otros diez años a pulir, abreviar: a quitar todo lo superfluo.

Al final de todos sus esfuerzos, solo quedó la palabra “Y”.


                                                    basado en una idea de Alejandro Jodorowsky




Por propiedad física de los espejos enfrentados


En la superficie de tus ojos
el reflejo de los míos

y en ese reflejo
otra vez tus ojos
y los míos

en los tuyos, en los míos,
           en los tuyos, en los míos:



           cada vez más pequeños,
           concéntricos, infinitos.



Y eso que es apenas en la superficie




Mistaken identity


Al año y medio me raptaron de mi cunita
y me cambiaron por otro.

A los cinco me raptaron de mi cama
y me volvieron a cambiar.

A los catorce me lo hicieron
otra vez.

Soy otro, y otro, otra vez otro.


A veces me pregunto
qué será de aquellos.




aquel gorila blanco


copito de nieve en el zoológico de Barcelona*


sentado
detrás del vidrio,
estaba repodrido
de la miríada de miradas,
de los montones de
mirones


te acuerdas


se cagó en la mano
y embarró el vidrio de su celda

quería estar a solas un instante
ser él mismo

detrás de una cortina
de su propia
mierda




Lombriz 


Es una larga historia. Primero escribí Het land van bestemming, libro que se perdió en su casi totalidad (ver “El libro de los libros perdidos”, en Noventa novelas). Algunos de los pasajes que pude rescatar, los usé para armar poemas en prosa para el libro Let u maar niet op de rommel. Lo que sigue es el traslado de poesía a prosa, y de holandés a castellano, de uno de esos textos (tomándome las libertades que un traductor no debería, pero que un escritor se permite con su propia obra...).


Holanda, años sesenta. Estamos jugando en el jardín del fondo de lo de Michiel, un vecinito de Bert. Baldosas y cantos rodados, medianera de madera, pintada de verde.

Bert sin querer pisa una lombriz. La mitad de la lombriz, hecha puré, se quedó pegoteada a una baldosa.    La otra mitad se contorsiona procurando liberarse.
Creo saber que la mitad viva va a poder seguir viviendo y con el cortaplumas la
empiezo a – me pongo a cortarla para liberarla.

Sale al jardín el papá de Michiel: ¿Eh, pibe, qué hacés?

Sí, bueno, la mitad esta va a poder sobrevivir.

Te voy a dar, pendejo de mierda, abusador.

Para mi enorme sorpresa, el tipo me da una patada.

Me grita enfurecido: Tomatelás. Desaparecé de mi vista, Michiel, vení para adentro. No quiero que te juntes con esta clase de gente. ¿A vos te gustaría que te aplasten, sorete? ¿O preferís que te corte en dos, basura?


(Vámonos Quico. No te juntes con esta chusma)



* Este texto es una traducción de mi original holandés “Die witte gorilla”. Es una amalgama de las diferentes versiones producidas en un taller de traducción realizado en la Casa del traductor, Vertalershuis, de Amsterdam, moderado por Diego Puls. Incorpora elementos de las versiones realizadas por: Gabriela Chiesa, Gabriela Canseco, Elisenda Saguer, Marcela Cazau, Conchita Alegre y Rafael Lechner. A todos ellos, muchas gracias.


Seres mucho más imaginarios
El actual rey de la Atlántida
existe mucho menos
que el actual rey de Francia.
Hay grados de inexistencia.
Por ejemplo ¿qué decir de la esposa de Sherlock Holmes, si éste,
aunque imaginario, era soltero?
¿En qué casa vivió Pierre Menard, autor del Quijote,
y quiénes fueron, para colmo, sus vecinos?
Hay seres muchísimo más inexistentes que otros, está visto.
¿Quién es el que se cruza delante de las cámaras
en esa toma en la azotea de la casa Batlló de Gaudí,
en la película El Pasajero de Michelangelo Antonioni?
¿Es un personaje, un extra, o un mero turista
que aprovecharon a filmar?
¿Tendrán acaso nombre los miles de extras que pululan
el telón de fondo del infierno del Dante?
¿A qué limbo consignó a aquellos que finalmente, tras meditarlo política y poéticamente
decidió ni siquiera mencionar?
¿Y qué será de la vida
de la Cuarta Persona de la Trinidad,
esa que yo de niño
adoraba con particular devoción y
entendía que se llamaba Amén?


El Óndor
ájaro rible de lumas egras y lancas,
de huelo levado,
apaz de lavarte las arras en el ostro
y rancarte a icotazos los edazos de arne,

qué troz ufrimiento, unque yastés huerto.


Surrealismo espontáneo
Mis hijos estánJUGANDOhttp://cdncache-a.akamaihd.net/items/it/img/arrow-10x10.png videojuegos, no recuerdo cuáles. Yo a mi vez intento concentrarme en la traducción de un documento jurídico, del holandés al inglés.
Oigo: “te conviene comerte un par de vidas más”. Es un hecho demostrado que oir cosas en un tercer idioma no ayuda precisamente al traductor a concentrarse o inspirarse. Podría irme a otro lugar, pero implica trasladar los papeles, la computadora y la conexión de internet. Además, claro, no tengo demasiadas ganas de seguir traduciendo este bodrio. Me quedo escuchando y cada tanto voy tomando nota del comentario surrealista que acompaña al juego.
Quiero compartir con ustedes algunas de las observaciones/anotaciones
más bizarras y poéticas :

el uca uca
no te proteje de la lava

lo que más odio es que te pongan una burbuja
cuando ya estás en una burbuja

…a los zombis cuando están maduros hay que cosecharlos a mano:
los podés cosechar automáticamente pero eso no tiene gracia…

te salvaste
porque estabas
transparente
Y el broche de oro:
                                   tengo que dejar
                                              de morir
                                                 a cada rato


De Contribución a un repertorio renovado de seres imaginarios y animales míticos
El 98.732.569.872.304.350.938.608.975.609.734.598.
756.098.756.987.569.469.458.679.587.555.849.333.
333.333, 33

Postulo que haya un número que nunca existió de verdad.

Casi todos los números son en cierto modo inconcebibles.
Podemos ver 3 cosas,
7 cosas
24 cosas.
Ya ver 93 cosas y percibirlas como 93 resulta más difícil,
Salvo agrupándolas de manera conveniente a su visualización.
Salvo para Rainman.
Ahora, el millón doscientos treinta y siete mil quinientos cuarenta y dos
Apenas podemos pensarlo,
Y confiar en que existe ahí, no verificado ni corroborado por los sentidos,
En alguna realidad.
En cambio, lo que planteo ahora es imaginar que nunca hubo un conjunto,
Ningún conjunto
De por ejemplo 98.732.569.872.304.350.938.608.975.609.734.598.756.098.
756.987.569.469.458.679.587.555.849.333.333.333, 33
 cosas.
Hipótesis a verificar

Dem-lut
Es imposible comprender el sistema pronominal y la conjugación verbal de la lengua khartu, si no se conocen los puntos cardinales, que son ocho: norte (auk), sur (kau), este (aku), oeste (uka), arriba o cenit (pul), abajo o nadir (lup), aquí (eros) y ¿dónde? (sero)
Los pronombres utilizados para designar a los interlocutores son siempre una variante del pronombre “tú”(dem). Las formas arcaicas de la primera persona (er) y de la tercera (nims) han caído en desuso.
La posición relativa de los interlocutores determina la forma del pronombre. Dos personas que conversan, ubicadas en un eje norte-sur, se refieren al otro, respectivamente, con las forma dem-auk “tú que estás al norte”, y dem-kau “tú que estás al sur”, y a sí mismos como dem-eros “tú que estoy aquí”. Para expresar la idea de “nosotros”, se suman los sufijos de las posiciones relativas de los aludidos, por ejemplo dem-auk-kau-eros, “tú que estamos al norte, sur y aquí”.
Sin embargo, de lo precedente no se debe concluir que siempre se utilizará dem-eros para designar al hablante, a la primera persona. Durante el acto sexual, dependiendo de la posición relativa, se designará dem-pul a quien se encuentre arriba, dem-lup a quien se encuentre abajo, y, si estuvieran de costado, la idea de “yo” no se expresa con dem-eros sino con dem-kau o dem-aku, etc. según la posición relativa correspondiente.
En consecuencia, en la conversación galante se puede utilizar dem-pul o dem-aku etc. para referirse a uno mismo, y de esa manera insinuar la predisposición a tener relaciones sexuales.
Existe un único pronombre para refirse al hijo que no ha nacido: dem-lut: “tú que estás adentro”, y a la mujer embarazada dem-tul: “tú que estás afuera”. Son estos mismos dos pronombres los que se utilizan para designar al penetrador o la penetradora, y a la penetrada o el penetrado, respectivamente, durante el concurso sexual.
El morfema sero (¿dónde?) se utiliza para designar personajes hipotéticos, imaginarios, pero sobre todo, para designar a los personajes de los sueños.



Los corsés,
las ligas y trusas
misteriosas y complicadas
de las bisabuelas
Su alambicada,
inexpugnable feminidad,
sus tecitos en tacitas de loza
y ese olor a talco de jacintos.
Las uñas huesudas
de los bisabuelos,
marrones y amarillas y moradas
del humo yJUGOhttp://cdncache-a.akamaihd.net/items/it/img/arrow-10x10.png de los cigarros y de
los golpes y torceduras de martillos y morsas.
El aliento a ginebra,
y la aspereza jaspeada de las telas y las mejillas de los hombres de antes.
Y ellos y ellas también, a su manera,
a su tiempo,
fueron jóvenes y nos engendraron.


Un marciano envía una postal a casa


La carta del marciano (fragmento)

Los gutenberg son unos pájaros de muchas alas,
y algunos son muy cotizados por sus marcas –
Hacen que los ojos se derritan,
Y que el cuerpo aúlle sin dolor.
Nunca los he visto volar, pero
a veces alguno se me posó en la mano.
La niebla es cuando el cielo se cansa de volar
y descansa en el suelo su suave maquinaria:
el mundo se pone mortecino y libresco como
los grabados vistos a través de papel de seda.
For-té es una habitación con el cerrojo por dentro –
hay que girar la llave para liberar el mundo.
El tiempo está atado a la muñeca, o lo guardan
en una caja, donde golpetea de impaciencia.
En los hogares duerme un aparato embrujado
que zumba cuando lo levantan.
Si el fantasma grita, se lo llevan a
los labios y lo arrullan para que se duerma
con sus palabras. Pero también a veces lo despiertan
deliberadamente, haciéndole cosquillas con un dedo.

De Arquitectura ciudadana

cuadra, manzana

El eco de una cuadra
se llama manzana
que luego rebota hacia arriba
con paredes y techos
que temen al cielo
pero lo domestican.

Las manzanas
generalmente son cuadradas.




Redecorando

Tras rasquetear capas y capas
de empapelados
cada vez más pasados de moda,
se encontró de pronto
con elegantísimas pinturas de
bisontes y mastodontes.

Apuntalado contra la barra

de la pulpería de El Huecú, bebe su ginebra el que fuera Cacique de todos los hombres bravos de la Patagonia. Soberano de un territorio varias veces más grande que España, hombre de a caballo, firmante de incontables y sucesivos tratados con los representantes del país de los winka.
Winka, huinca: españoles, luego criollos, o argentinos, o porteños, lo mismo da. Los blancos.
El poderoso cacique es ahora un indio viejo y borracho. Al frente de malones que llegaron hasta Azul y Tandil, empuñó a galope tendido la lanza y el rifle, y era bandera de niebla su poncho al viento.
Ahora, viejo y vencido – pero también orgulloso y solemne, va por la segunda botella de ginebra. Un paisano se le acerca y le comenta que uno de los winka que está sentado en la otra punta de la pulpería, se está burlando de él, del viejo.
El cacique apura el trago, atraviesa el recinto, poniendo todo su empeño en seguir la línea recta que lo acerca al huinca. Se agacha y lo abraza. Se vuelve a incorporar.
Gracias, dice el cacique, y sonríe. Un hombre siempre debe saber enfrentar, pero también siempre saber aceptar la realidad. Habla un castellano aprendido y trabajoso, pero bastante correcto.
Gracias, repite. Yo ya sabía que hace mucho tiempo que no soy un jefe de guerreros, que ya no tengo ningún poder. Que nunca más estaré al frente de 4000 guerreros de a caballo. Que soy un viejo mapuche borracho y sin dientes. Pero – hasta hoy, nada, nada me había terminado de convencer. Ahora por fin puedo aceptar mi realidad.
 Se arrebuja en su poncho remendado, se aferra al facón escondido, se afirma.
Nada, ninguna situación me pudo hacer entender realmente lo bajo que he caído, que un huinca basura como vos burlándome sin recibir ningún castigo. Muchas gracias.

De Arquitectura ciudadana

cordón

El cordón de la vereda
es un desnivel prolongado y abrupto
acantilado para insectos rastreros
a cuya base
se pudren gigantescas
las hojas del otoño
y los filtros de los cigarrilos,
desmesurados cilindros

De Arquitectura ciudadana

 viaductos, puentes

Por no chocar con los ríos y los trenes,
las calles se zambullen en la tierra,
y salen otra vez a flote, jadeando,
unos cuantos metros más allá.
O bien, arremangándose la falda de cemento,
pegan una               zancada indecente,
exhibiendo pantorrillas, muslos, entrepierna
y esqueleto de metal.

De Arquitectura ciudadana

túneles, caños

horadan la ciudad, sus paredes y su suelo
caños, túneles y tubos
por donde circulan
gente,
trenes llenos de gente;
mierda, gas, hormigas,
agua: el agua potable
             el agua de los floreros
             el agua de hervir las papas
             el agua de la lluvia,
ratas,
electricidad, conversaciones,
lágrimas y corchos.

la luz exhala un su último aliento
un momento sagrado –
de niño, cuando la
linterna se te había
quedado casi sin pilas,
esperar a que fuera
muy muy muy de
noche y en lo oscuro,
bajo las cobijas, ver
un último resplandor,
sospechado, intuido,
un rescoldo ambarino
que moja el hueco de
plata del reflector –
y el interior de las
sábanas, y tu piel,
y desaparecer

Al clarear

(descripción de la diosa joven:
...sus pechos que desdeñan
            el planeta)
Con el aire
del amanecer
con ese viento
esa luz de
primavera
que esmalta
            de claridad
los bordes de todas
                        las cosas
con ese viento eres
siempre un adolescente
con la sonrisa, los dientes
            a flor de labios
los pelos como estambres
erizados a flor de piel

Orillas del aire

El suelo que pisamos,
orilla del cielo.

Somos del aire,
de la luz, del agua:
seres del borde del
planeta. Solo somos
de la tierra o del fuego
cuando ya no somos
                                                           Rotterdam, 2004



Ezra Pound Canto XLIX

A los siete lagos, y compuestos por nadie estos versos:
Lluvia; río vacío; una travesía,
Fuego de nube congelada, lluvia torrentosa en el crepúsculo,
Un solo farol bajo el techo de la cabaña.
Las cañas pesan; se vencen;
y el bambú habla como gimiendo.
Luna de otoño, los cerros se elevan en torno a los lagos
A contraluz del crepúsculo
El anochecer es como cortina de nube,
un borrón por encima de los pliegues del agua, y a su través
largas picas filosas del canelo,
una melodía fría entre las cañas.
Detrás del cerro la campana del monje
transportada por el viento
La vela pasó por aquí en abril, quién sabe retorne en octubre.
El barco se esfuma en la plata, lentamente;
Sola la resolana sobre el río.
Donde la bandera borravino atrapa la caída del sol
Escuetas chimeneas humean a contraluz
Llega entonces un resquemor de nieve sobre el río
El mundo se cubre de jade
El bote flota como un farolito,
El agua que corre se cuaja como de frío. Y en San Yin
Son gentes de ocio y buena vida
Los gansos salvajes se abalanzan hacia el banco de arena
Las nubes se amuchan al rededor del hueco de la ventana
Aguas abiertas, los gansos se alinean con el otoño
Los grajos alborotan los faroles de los pescadores
una luz se mueve en el horizonte norte
donde los chicos chicos van a mariscar entre las piedras
En el mil setecientos se apersonó Tsing por estos lagos de los cerros
Una luz se mueve en el horizonte sur.
¿El estado al crear riquezas debería por ello endeudarse?
Eso es una infamia, eso es Gerión.
Este canal aún conduce a TenShi
Aunque el viejo rey lo hizo excavar para su placer

k  e  n                          m  e  n                        r  a  n                         k  e   i
k   i  u                          m  a  n                        m  a  n                       k  e   i
j i tsu                          getsu                          k       o                        k  w a
t  a  n                          f u k u                         t  a   n                        k  a   i

Sale el sol, trabaja
se pone el sol, a descansar
cava el pozo y bebe del agua
labra el campo, come del cereal
Poder ¿imperial? Y eso a nosotros ¿qué?
La cuarta, la dimensión de quietud
Y el poderío sobre las bestias salvajes.

Pecado de juventud

            translúcidas y rojas
el vientito tibio de la mañana
 mece las amapolas

acostados en el pasto tierno y húmedo de primavera
teníamos
         él 15,
yo 12

no podíamos enamorarnos,
 mucho menos amarnos,
eso no se hacía.

Una lástima


Hay montañas

Hay montañas que apuntan hacia abajo,
y montañas que apuntan hacia arriba.
Hay nubes en el cielo, nubes en el agua.
Y agua en las nubes.
El lago es un espejo perfecto
hasta que la lluvia lo moja. Las gotas
se reflejan vertiginosas y en un mismo
instante de temblor redondo, g(o)ta y
reflejo se ch(o)can y desaparecen o
mejor dicho pasan a ser lago.
El lago es ahora un espejo perfecto
para rostros picad((o))s de viruela.    

                                                                                          Rotterdam, 2005







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