sábado, 12 de agosto de 2017

POEMAS DE YABRA IBRAHIM YABRA

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(1919, Belén, 11 de diciembre de 1994, Bagdad, Irak)

QIBYA*


Balas
en la noche de luna llena
surcaron las colinas y los caminos.
Balas
chocaron contra los muros
y golpearon las puertas y las ventanas.
Iban dirigidas a los corazones y a las entrañas.
Balas
por detrás de las piedras,
a través de los desfiladeros,
por detrás de los sacos de arena.
Balas.
Se esparcen por las piedras arrayanes de sangre
y se pegan adornos de sangre en las paredes.
Balas
y gelignita
arrojan los cuerpos a las hienas.
Sembramos el trigo pero no lo recogimos,
regamos las vides pero no bebimos el vino.
En vano se bañó nuestra noche con la fragancia de los naranjos.
Nuestra sangre corre por la tierra roja
y sobre las piedras.
Buscad nuestras manos bajo los ejércitos de hormigas.
Cerrad las puertas,
apartaos de las ventanas,
ocultaos de la luna,
protegeos de la noche.
Pero las puertas son de madera
y las ventanas no se construyen para evitar
el aire, la luna,
la gelignita
y los colmillos de las hienas.
El corazón es de hierro pero
para las balas, la gelignita y los colmillos
es más débil que la madera.
Los brazos de Fátima rodean el cuerpo de Hasan:
una alberca de sangre,
y del padre de Hasan no queda
más que el qunbaz hecho jirones.
Buscadlos bajo las piedras
y juntad los brazos a los cuerpos.
Sembramos el trigo pero no lo recogimos,
regamos las vides pero no bebimos el vino.
En vano se bañó nuestra noche en la fragancia de los naranjos.
Nuestra sangre fluye por la tierra roja
y sobre las piedras.
Buscad nuestras manos bajo los ejércitos de hormigas.
Balas
golpean las piedras.
Gelignita.
La noche se desgarra
entre nuestros olivos y viñas.
Del poemario Tammuz fi l madina (Adonis en la ciudad). Beirut, 1959.
* QIBYA es un pueblo palestino de Cisjordania, cuyos habitantes fueron masacrados por tropas israelíes en la tarde del 14 de octubre de 1953. El actual primer ministro israelí, Ariel Sharon, fue quien dirigió las tropas en aquel día.


LLENÉ UNA COPA CON MIS PALABRAS(De cualquier poeta a cualquier 

lector)




Llené una copa con mis palabras,

las destilé, las hice fermentar, las dejé envejecer

y las escancié generosamente

en las bocas de quienes las deseaban para expresarse.

Y dijeron amor y la mejor broma,

y el deseo se tornó en palabras

que salían de gargantas de oro, de gargantas de plata,

en las que tarareaban las palabras

y hacían albórbolas en las bodas de nuestras aldeas...

Llené una copa con mis palabras,

las destilé, las hice fermentar, las dejé envejecer

y las escancié generosamente

en las bocas de quienes las deseaban para expresarse.

Y dijeron odio y la broma más amarga,

y la puñalada se tornó palabra

que salía de gargantas de cobre, de gargantas de plomo.

En ellas se carcajeaban las palabras, ladraban,

y ladraban las prostitutas en los arrabales de la ciudad.

Este es nuestro vino: nuestras palabras destiladas

para que peregrinen por nuestras entrañas,

para que las sintamos bullir en nuestra sangre,

para que nos aterren las visiones.

Escanciamos las palabras con cicatería

a quienes nos aman y a quienes nos odian

y les sueltan, como el vino,

el corazón y la lengua.

Os mantenemos ocupados,

al menos durante una noche,

con nuestras entrañas, nuestra sangre y nuestras visiones.



BROCAL

(En la masacre de Dair Yasin, el enemigo arrojó los  cadáveres de las víctimas al pozo de la aldea)

Brocal,
Punto de encuentro para las juguetonas manos de los niños
con el cubo vertiendo
agua en los cántaros
entre cantos y risas.
¿Acaso la boca de la tumba los ha sacrificado?
¿Es que la boca del patio se alimenta con niños
y mujeres preñadas que vierten
la sangre manchada por balas?
¿Se han secado los racimos a su alrededor?
¿Se ha quemado el trigo? ¿Se han vertido
los odres de aceite en la alforja de piedra
y sobre ella está de nuevo la cruz de Cristo?
El brocal es el segundo Gólgota para nosotros.
De su ensangrentada boca brotará
negra lava ardiendo
con la carne de los niños y de las mujeres preñadas
para aniquilar
a quienes sembraron la muerte
y alimentaron a los buitres en nuestra tierra.
De su sagrada y fértil inundación
renacerán
todas nuestras aldeas.


DESPUÉS DEL GÓLGOTA


Viví con Cristo,
morí con Él y resucité.
Mi voz clamó en el desierto
como si fuera otra voz,
ardiendo con un fuego desconocido.
¿Por qué el fuego? ¿Para quién?
Dame sombra y agua fresca
y yo colgaré mis recuerdos en
la pared de una habitación abandonada.
La muchedumbre se ha dispersado y
los invitados se han marchado.
La voz clama en vano
como la voz de antes de la muerte y
el Gólgota.

En mis labios hay restos de miel
y de hiel.

¿He venido después de morir para
oír mi voz aferrándome
al vacío que abandoné?
Dame sombra. Y tú, mujer,
pon un trozo de hielo en tu agua.
El sol abrasa. La vida después de la muerte es
fatiga y mi voz ama el fuego.
¿Por quién? ¿Por quién
he cerrado los ojos, mientras en mis labios quedan
restos de miel y de hiel?

LAS MURALLAS


Debajo de las murallas hay otras murallas
que ocultan otras murallas:
Ur y Jericó, Nínive y Nimrud.
Y sobre las ruinas,
donde se han desvanecido los suspiros de los enamorados
y el crujir de dientes de los desnudos esclavos,
hay unas colinas, habitadas por hormigas y por grillos,
que reverdecen por primavera.
A ellas acude el pastor de la aldea
para entregar su torso desnudo al rocío de la mañana.
Pisa una cabeza
ante la que se doblaban millones de rodillas
y perfumaban las manos de las bellas.
¡Ay de mí!
Oculta las penas de tu corazón cantando.
Tu hijo ha descendido al valle
para recorrer las ruinas
donde las bellas, cubiertas de polvo,
pasean por las murallas
que ocultan otras murallas
y otras murallas.
Entra en los patios de las ciudades desiertas
y sólo encuentra extensos muros
perforados por vanos ciegos.
El ruinoso suelo de mármol se extiende
bajo los ecos de las voces de los cantores.
¡Ay de mí, noche!
Los cantores se han ocultado detrás de las colinas
donde viven las hormigas y los grillos,
los reyes de mármol esperan sin esperanza
y el estiércol de los asnos cubre la historia de los imperios,
el recuerdo de las conquistas
y el derramamiento de sangre.
Oculta el deseo.
Oculta tu deseo y el de todos los descendientes bajo sus pies.
La lujuria de los años ataca sus carnes
y los lanza contra los derruidos muros.
Se reúnen los hermosos labios
en copas de loza
y gotean el jugo de las arterias y la yugular
para dibujar con ellas la pasión de la noche
sobre páginas de piedra.
El águila captura el sol con su pico
y la serpiente destila la sabiduría de su veneno.
Oculta la pasión, ocúltala,
y ponte los brazaletes de oro, los brazaletes de plata,
los brazaletes de la pasión y el afecto.
Ur y Nimrud, y las prostitutas sagradas
en los templos de Babel y de Biblos
ofrecen sus cuerpos a los extranjeros
para que reverdezcan las colinas
(sobre las murallas de las ciudades)
y tiemblen las espigas de oro y las amapolas de sangre
bajo las garras del cuervo y del milano.
Los labios de las viudas y los de las vírgenes tienen sed
(oculta tu hambre, ocúltalo).
La noche se extenderá sobre las murallas
que ocultan otras murallas
y otras murallas.

Traducción del árabe por María Luisa Prieto




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