martes, 20 de septiembre de 2022

POEMAS DE CÉSAR RODRÍGUEZ CHICHARRO


Caín enamorado

He sido el oso pedernal

y la cueva de carne

náufrago del desierto peregrino del mar

zozobra amor y por las playas planto

rito de la intención más alta

objeto.

 

Y si el amor,

sitia quizá de pronto la plaza de Caín

sitia mi plaza

te suplico madre de Dios María

ofende y hiere maltrata ya destruye

al que no supo hacer del sufrimiento

luz de la culpa y de los hombres faro.

 

 

El castillo

 

a María Zambrano

 

 

Tersa la luz, desvanecida y alta...

La hora del derrumbe

llegó despacio, displicente y seca;

olvidada de sí;

túmulo y fábula.

Cayó el Castillo;

y con él cayeron

el señor,

su ayudante

y el ayudante del ayudante

del señor del Castillo;

bóvedas; muebles;

cuadros y cruces;

el cazo de la sopa

y la sopa de pan.

De la cima a la sima;

cúmulo y suma;

súmula y cifra.

(Los habitantes del pueblo

cubren con una lápida

el humus que apisona

esencia y huesos

del agrimensor,

del ayudante del señor agrimensor,

del señor.)

 


Será

 

 

1

 

En la espiral será

si no en la esfera.

Entre la bruma, solos.

Sólo de amor abiertos;

a lo demás, cerrados.

Sólo al amor, al nuestro;

solos y atados.

Si no en la esfera,

será en el torbellino,

en la espiral será.

 

2

 

Señálame en la boca

la huella de tu nombre;

sumérgete en mi sangre;

palpita en mí, desnuda;

entiérrame en la carne

la sed de tus raíces;

florece en mí, madura;

deshazte en mí, desnace.

Tomado de:

http://www.materialdelectura.unam.mx/index.php/poesia-moderna/16-poesia-moderna-cat/301-152-cesar-rodriguez-chicharro?start=1

 

 

Lagarto al sol

Roja de sol la tarde.

Roja de sol la oscura

Cola (boreal ayer,

inane ahora)

del lagarto

 

 

Perdón

 

Cuando llegué a San Luis, negro, yo no sabía.

Yo no sabía que tu sonrisa, blanca, es para el negro,

para él, la canción, el dolor, la alegría...

 

Yo no sabía.

 

Y cierta tarde quise —insisto: yo no sabía—

acariciar el pelo de tu hija.

 

Y gritaron sus ojos —acerados puñales de la niña—

el odio de mis víctimas.

 

Yo no sabía.

 

Sólo —negro—, sólo quería —lo juro—

acariciar el pelo de tu hija.

 

 

Basura

Se pudrieron las sábanas que nos cubrieron ayer

[tímidamente.

No fue la posesión,

que fue tu ausencia,

el equilibrio

entre mi ascenso —franco—

y tu desvío.

 

La posesión no fue, no fue el encuentro.

Velan quizá en el carro, quizá velan su albura

los hilos que se urdieron

en torno de mi carne y tu silencio.

 

 

Metamorfosis

 

Deshaz la rama el cardenal el nido

sacrifica el dolor a la quimera

rompe la luz el canto

desgaja

vive en la sombra

alienta...

 

 

Deseo

 

 

No se hable más —susurro—.

Que alienten sorprendidos

—palomas enclaustradas—

los besos en la boca.

Sean ahora —agrego—

tiempo y contorno inoperantes.

Gocémonos mujer arteramente.

Con pausas y señales.

Entre luces y sombras.

A gritos, en silencio.

 

Digámonos adiós

después altivamente.

 

 

Poema

Si hubiéramos sabido recoger las palabras

meterlas en un frasco

y tirarlas al mar

y recogérselas luego

cubiertas las edades las máscaras marchitas

Nuestra voz en el agua

al peso de las olas.

 

 

Livia

 

1

 

Tu cuerpo, el mío alientan;

escalan sabios, solos

la luz de la fatiga.

 

Y a veces nos da igual

—tan sólo nos miramos

tan lejos de uno mismo.

 

En cambio tiene el tacto

en cada yema un pulpo,

un lince en cada mano.

 

En las cuatro paredes

podadas del recinto

semejan nuestras voces

el bisturí, la daga,

y solamente a gritos

nos adviene el espasmo,

oh luz alborozada.

 

Quizá la puerta al cabo

del calabozo se abra

y por salir primero,

por muéveme esa paja,

nos matemos por fin,

por fin a dentelladas.

 

2

 

"Soy tu fuego" —dijiste—. Acaso entonces.

Cuando el puente desnudo,

cuando la brasa, y cómo la cuidamos,

cuando el portón abierto...

 

3

 

Sólo los dos —la suma del miedo y la fatiga—

Era a veces la cama de Procusto la tierra

acompañado el goce de gritos de macacos

los mugidos de vaca sin becerro ni ordeña

el ruido desolado desnudo de las ramas

Oscura apoteosis de quien quedó en el sitio

aunque no supe cómo ni por qué ni por cuánto

Y comprendí —qué pronto— que diciéndote "¿Quieres?"

se aprestaban las fauces alternas de tu carne

Cómo saber si éramos pira crisol acaso

pudiera sacerdotes perpetuos de algún rito

Cómo negar que tuvo la inesperada punta

aquél mellado romo tálamo de puñales

donde hoy resumo solo la cuesta de los días.

 

Tomado de:

http://www.materialdelectura.unam.mx/index.php/poesia-moderna/16-poesia-moderna-cat/301-152-cesar-rodriguez-chicharro?start=9

 

 

 

España 1961

 

a José Pascual Buxó

 

Quizá lo mejor hubiera sido meter la cabeza en el agua

del lavabo hasta asfixiarnos,

o acercarnos al potro de belfos temblorosos y dejar que

sus cascos nos moliesen el cráneo,

o machacarnos el corazón con una piedra como si fuese

acaso la peor alimaña.

Porque ni queremos a Dios sobre todas las cosas,

ni esperamos diplomas el día en que la muerte

se nos vuelva de pronto nuestra hermana carnal.

Hemos vivido siempre entre las ruinas

y las ruinas se fueron haciendo de nosotros

y nuestro cuerpo es hoy una nube de polvo

que corre y se desplaza, y que gime las horas,

y que tropieza y grita por las playas.

 

Porque no queremos la compasión de nuestros hijos

ni la simpatía del Hombre

o el perdón de los tiranos.

 

Quizá lo mejor hubiera sido

machacarnos el corazón con una piedra como si fuese

acaso la peor alimaña.

 

 

Elegía

 

a mi madre

 

1

 

Clamaste y en tu clamor sentiste el peso de mi ausencia.

Yo era tu carne y fui tu grito. Y te encontraste sola y en

la espera.

Y no llegué. No supe de tu llanto.

Yo, que he sido siempre un punto de ti misma, el ala

disecada…

Pero estuve en tus poros, por tus venas.

 

2

 

Te siento morir entre mi llanto

y te revivo a besos en mi carne.

 

Salobre amor, mi amor;

salobre grito.

 

Dueles, amor, me dueles.

Eres eterna en mí y eres amarga.

 

Polvo es el polvo.

Tu cielo soy apenas.

Tomado de:

https://www.revistaaltazor.cl/cesar-rodriguez-chicharro-elegia/

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